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martes, 31 de enero de 2012

NGCficción! DESPEDIDA



NOTA INFORMATIVA

NGC ficción! cesa desde hoy su actividad editorial. A pesar de nuestras ganas, de todos los esfuerzos, de unos magníficos autores y del atractivo resultado (o eso creemos), no ha podido ser. Dadas las ventas, escasísimas -incluso habiendo recibido críticas, en su mayoría positivas, de numerosos y diversos medios-, sumado, por supuesto, a los tiempos que corren, que no han ayudado en absoluto, nos vemos obligados a retirarnos. Por esta razón, desde el uno de febrero y hasta el veintinueve del mismo (la tienda on-line no está operativa en este momento), nuestro catálogo, incluyendo nuestra última novedad, podrá ser adquirido a unos precios irrisorios:

La Colección de bolsillo a 2€ cada título.
Resto de títulos y colecciones a 7€.

Y ya solo nos queda decir que fue bonito mientras duró, y que estuvimos encantados mientras existimos.


Editorial NGC ficción!
www.ngcficcion.es

lunes, 21 de noviembre de 2011

EL ENCUENTRO de Ángel Sucasas Fernández




A la venta en los próximos días... El encuentro de Ángel Sucasas Fernández en NGC ficción!



FICHA TÉCNICA:

Título: El encuentro

Editorial: NGC ficción!NGC ficción!

Autor: Ángel Sucasas Fernández

Colección: Pequeña NGC (Col. Bolsillo 2)

Diseño cubierta e ilustración: Felideus

Tamaño: 10,8*16,5 cm. | 172 págs.

PVP: 8€ | ISBN: 978-84-937801-7-3



TEXTO CONTRAPORTADA:

Mel va a morir. Y Dean no puede soportarlo. Así que hunde el pie en el acelerador y cierra los ojos, decidido a acabar con el sufrimiento de ver cómo se apaga, día a día, la persona a quien más ama.
Pero algo se acerca sobre la serpiente de asfalto por la que Dean vuela hacia el final de su vida. Y no es la muerte. Es un... encuentro.

Ángel Sucasas Fernández, editor de contenidos de la revista Scifiworld
y autor de la novela Hamelín (23 Escalones, 2011), se adentra en el género de ciencia ficción y nos ofrece una historia de amor y sacrificio que mira a las estrellas para responder una pregunta crucial: ¿adónde podrías llegar por salvar a quien más amas?



EL AUTOR

Ángel Sucasas Fernández (Pontevedra, 1984) es periodista y escritor.

En cuanto a su faceta periodística, es redactor y editor de producción de Scifiworld, la única revista especializada en género fantástico cinematográfico que se imprime en España, en cuyas páginas ha publicado más de un centenar de artículos (entre ellos, amplísimas monografías dedicadas a Clive Barker, Christopher Nolan, John Carpenter, Richard Donner, James Cameron o Guillermo Del Toro), reseñas, críticas y entrevistas (las más destacables, a Elsa Pataky, Ronald D. Moore, Eduardo Noriega, Daniel Monzón, Luis Tosar, Alberto Ammann, Roger Corman, Walter Hill, Joe Dante, Paul Schrader, Clive Barker, Bryan Singer, Michael Ironside, Michael Biehn, Park Chan-Wook, Martin Sheen o Charlie Kauffman). Asimismo se ha encargado de la administración general del portal www.scifiworld.es, así como de mantener la sección de actualidad, publicar todo tipo de artículos, y gestionar el concurso de crítica mensual (que elige una de las reseñas escritas por los usuarios y la publica en el número correspondiente de la revista).

Ha cubierto por tres veces el Festival de Sitges para Scifiworld, cuyos artículos retrospectivos son los más amplios que aparezcan en publicación alguna, ya sea especializada en cine o generalista. Ha presentado y traducido la intervención, en la sala Brigadoon, del director, productor y guionista Mick Garris, que fue galardonado con la Máquina del Tiempo en la edición de 2010.

Ha participado en los festivales fantásticos de San Sebastián, Málaga (Fancine, del que fue jurado oficial en la edición de 2010), Estepona y Oporto (Fantasporto).

Como literato publicó la novela Hamelín (23 Escalones, 2011). Además, ha participado en varias publicaciones de Scifiworld, o bien como autor (Bajo el influjo de la luna llena y King Kong solidario), o bien como corrector de estilo (Profanando el sueño de los muertos y Alaric de Marnac).

Asimismo, han visto la luz centenares de sus relatos, tanto en papel como en formato digital. Entre los primeros destacan los incluidos en las antologías Cuentos de un futuro incierto («En primera página»), Historias Asombrosas -Especial Sitges («Un día cualquiera»), Monstruos de la razón I («Por tus bellos ojos»), Calabazas en el trastero («El rebelde») o El sueño de R’lyeh («Los nuevos mitos de Cthulhu»).

Ha ganado el I Certamen Ociocómic (organizado por Planeta Agostini), obtenido el segundo premio en el Ediciones Electrónicas 2011, y resultado finalista en el Palabras 2007, el I Certamen de Relato Fosco, el Tierra de Leyendas de la página web www.sedice.com, el Certamen Miniatura, y el Sedice y el Ociojoven (en estos dos últimos, en la categoría de Relato del Mes).

Además ha publicado una obra de teatro en línea, El espejo del agua, en la extinta página web Ociojoven, así como un tratamiento de guión sobre Batman, The Gotham Last Laugh, que tuvo miles de lecturas.
Entre sus proyectos actuales se cuentan la escritura (junto con Pedro Escudero Zumel) de una extensa novela sobre el mundo de los sueños protagonizada íntegramente por adolescentes, así como sendos ensayos sobre los cineastas Christopher Nolan y John Carpenter, la coordinación de Galicia escura (una recopilación de relatos que remozan las leyendas gallegas con un estilo moderno y espectacular) y una incipiente carrera de guionista, tanto de cómic como cinematográfico.

jueves, 6 de octubre de 2011

ZOMBI de Juan Díaz Olmedo



La Editorial NGCficción! presenta ZOMBI de Juan Díaz Olmedo

TEXTO CONTRAPORTADA

Tal vez hayas oído hablar de ellos. Su nombre se menciona en susurros, entre historias increíbles de combates a muerte transmitidos por internet, de tráfico de drogas, fiestas inenarrables con prostitutas, y palizas a curanderos de poca monta. Se dice que son gente como tú y como yo, pero que un día descubrieron que ya estaban muertos. ¿Lo entiendes? Gente desahuciada, condenada, sin remedio. Ponte en su lugar. ¿Te limitarías a aceptarlo sin más, o harías como ellos? ¿Tendrías el valor suficiente como para entrar en ese mundo oculto que todos prefieren ignorar, ese mundo de vidas baratas y placeres prohibidos?

Olvida lo que hayas leído en foros clandestinos de Internet, olvida lo que te hayan susurrado en algún tugurio, olvida esas revelaciones que aparecen cada cierto tiempo escritas en las paredes de esta ciudad. Esta es la verdad. Esta es la historia de uno de ellos.

Esta es la historia de un zombi.

Juan Díaz Olmedo nos sumerge en un extraño relato ambientado en esas áreas de nuestra sociedad que todos prefieren ignorar para mantener la cordura. Una novela escalofriante acerca de aquellos que no tienen nada que perder, una historia más real de lo que a muchos les gustaría admitir.


EL AUTOR

Juan Díaz Olmedo nació en Cádiz en 1976, aunque actualmente reside en Sevilla. Es ingeniero informático y trabaja como analista y desarrollador de aplicaciones web. En sus ratos libres (los pocos que tiene) cultiva aficiones como la música, el cine y las artes marciales.

Autor de la novela de culto Marionetas de sangre, de desafortunada carrera comercial pero que ha sido resucitada en formato digital, su carrera se ha desarrollado hasta ahora dentro del género de terror. Es miembro fundador de NOCTE, la asociación española de escritores de terror, y ha sido nominado a los premios Ignotus y Xatafi-Cyberdark en la categoría de mejor relato. Zombi es su primera incursión en la literatura negra, y se puede considerar un exponente del subgénero que el autor denomina bizarre-noir, es decir, relatos viscerales que exploran lo más extraño e insólito de la sociedad y la naturaleza humana. Interesado en todas las formas de la literatura popular, sus influencias van desde Chuck Palahniuk a Patricia Highsmith.

FICHA TÉCNICA

Título: Zombi
Autor: Juan Díaz Olmedo
Serie negra 2
Septiembre 2011
Diseño cubierta e ilustración: Felideus
Tamaño: 14,5*21,5 cm. | 266 págs.
PVP: 16€
ISBN: 978-84-937801-6-6

lunes, 9 de mayo de 2011

FIERAMENTE HUMANO DE RODOLFO MARTÍNEZ (NGCficción! )



TEXTO CONTRAPORTADA

Cuando el policía Gabriel Márquez conoció al enigmático doctor Jasón Zanzaborna, no podía imaginar lo que se le venía encima.

Desde luego, nada sabía de lo ocurrido treinta años atrás, ni de todas las deudas impagadas que el doctor dejó entonces. Menos aún del pasado de la misteriosa mujer que acompañaba al doctor a todas partes. O del estrafalario individuo tuerto que un día apareció por su casa.

Lo que menos podía sospechar era que él mismo, de un modo incomprensible, había estado involucrado en esa historia desde antes de lo que creía.

Ahora, mientras la amenaza de algo sombrío y terrible se extiende sobre su ciudad y su vida, Gabriel Márquez deberá desentrañar su propio pasado para resolver, por fin, su futuro.

Con Fieramente humano, Rodolfo Martínez vuelve a la misteriosa ciudad que ya visitó en El abismo en el espejo y Los sicarios del cielo, y lo hace para traernos una historia cargada de presagios y momentos inquietantes por la que desfilan algunos de sus mejores personajes.


FICHA TÉCNICA:

Título: Fieramente humano


Autor: Rodolfo Martínez


Fantasía 1

Abril 2011


Diseño cubierta e ilustración: Felideus

Tamaño: 14,5*21,5 cm. | 558 págs.

PVP: 22€


ISBN: 978-84-937801-5-9



EL AUTOR
Rodolfo Martínez (Candás, 1965) es uno de los valores más sólidos del fantástico español. Ganador del Premio Minotauro de Novela Fantástica, del Premio Asturias de Novela y de varios premios Ignotus, su obra siempre se ha caracterizado por un inteligente mestizaje de géneros y temáticas que la convierten en algo muy personal y siempre interesante. Parte de ella ha sido traducida al francés, al portugués, al turco y al polaco.
Ha cultivado la ciencia ficción, la fantasía oscura  y la novela policiaca con elementos fantásticos, como en su serie de Sherlock Holmes, compuesta de cuatro novelas.
Fieramente humano es su novela más reciente del ciclo narrativo de «La Ciudad»: una serie de relatos donde se dan cita, a plena luz de día y en la ciudad contemporánea, algunos de los elementos más oscuros e inquietantes de la tradición fantástica.

jueves, 31 de marzo de 2011

LA REVISTA DICE ADIÓS, PERO SE QUEDA LA EDITORIAL.



Palabras de Pily B., editora de la revista NGC 3660:

Hoy es el último día en que NGC 3660 actualizará sus contenidos, salvo por aquellos capítulos semanales aún pendientes del proyecto Los Caídos, que seguirán siendo publicados hasta que éstos finalicen. Por lo tanto, tras 10 años de actividad y, espero, un significativo aporte a nuestros géneros, NGC 3660 descansa de manera indefinida.

La web, por supuesto, continuará mostrando los contenidos publicados hasta el momento, como no podía ser de otro modo, pero su actividad, insisto, termina aquí: la labor editorial, sumada a la del día a día, hacen prácticamente imposible una continuación de las actualizaciones —tras cada una de ellas, como los autores bien saben, hay además un trabajo de lectura, comunicación y preparación que a día de hoy me es imposible llevar a cabo.

Por otra parte, NGC 3660 descansa tranquila puesto que actualmente el panorama ha cambiado mucho, y además de existir otras páginas como es su caso, consagradas a la misma función, existen asimismo otros rincones en la red (blogs principalmente) creados por los propios autores donde también estos dan a conocer sus obras.

Para finalizar, me queda decir que ha sido un placer colaborar con todos y cada uno de los autores que han nutrido durante diez años a esta pequeña galaxia (muchos ya grandes amigos), y saber que, algunos de ellos, gracias a nuestro aliento y precisamente a este pequeño espacio, a día de hoy son publicados en papel por diversas editoriales y su actividad literaria goza de una excelente salud. Esto, personalmente, me hace sentir muy orgullosa.

Gracias también a nuestros lectores, y a aquellos que hicieron posible que NGC 3660 recibiera dos Premios Ignotus.

Y, gracias, en definitiva, a todos, por la experiencia y por permitir que esta web haya ocupado un pequeño espacio en vuestras vidas.

Ha sido un placer.

LARGA Y PRÓSPERA VIDA a nuestros géneros.

Pily B.

jueves, 24 de febrero de 2011

RESEÑA DE CUERPOS DESCOSIDOS DE JAVIER QUEVEDO PUCHAL



Por Pilar Alberdi

Comienza el libro con un prólogo de Fernando Cámara donde explica que a Pily B., la editora de NGCficción!, «se le ha ocurrido la comprometedora idea de que cada prólogo sea redactado por el anterior autor editado en su género correspondiente». Y la verdad es que Fernando, atribulado de tener que hacerse con ese cometido, lo consigue de un modo tan satisfactorio que, cuando una acaba de leerlo, no desea otra cosa que encararse con las páginas del libro. Y, en efecto, pronto se cumple el pronóstico, la primera página no nos defrauda, al contrario, nos estimula a seguir adelante, después de saber que hay un sueño que se repite noche a noche en la cabeza de un personaje: «En mis sueños vuelvo a la casa». Leemos con tanta experiencia de lecturas previas, y anticipamos tanto los hechos, que esa circunstancia pasa inmediatamente por el tamiz de un sinnúmero creciente de posibilidades pero tendremos que llegar al final para comprender cuál era la verdadera.
Valoro en esta obra lo social que subyace en el entramado de las vidas de unos pocos personajes, porque el drama para que sea un verdadero drama individual tiene que ser social, tiene que ser fruto del medio y tenemos que conocer las razones que producen estos hechos y estos comportamientos.
La ilustración de la portada, realizada por Felideus, arroja un sin fin de posibilidades de interpretaciones sobre la obra. Ese cuerpo tatuado en cientos de filigranas, esos dedos en los que las sortijas parecen competir por alcanzar un lugar propio, el gesto de ruego de las manos unidas en una súplica, las pupilas elevadas mostrando el blanco de los ojos, algo propio de una persona en trance o de un/a martir.
Desde el inicio tomamos contacto con la vida de Lucio, un «chapero», que radicado en Amsterdam, intenta recomponer su vida, y como suele ocurrir en estos casos, mientras unos son indiferentes a su situación, alguien, una persona como Reéne, también llamada «La Papisa» servirá de engarce entre su pasado y su presente. En la actualidad, el nexo de unión entre los personajes estará marcado por lo que ocurre dentro de un local, de nombre: «Cabaret de los pecados». Hay muchos aciertos narrativos. Escuchen este: «Llego al local pasadas las cinco y, aunque el letrero de neón que lo prefigura («Cabaret de los pecados») sigue encendido, el ordenado bullicio propio de la medianoche ya se ha diluido casi por completo». «Ordenado bullicio»... ¡Cuánto alcanzan a decir esas dos palabras, esa antítesis, dentro de ese contexto de realidad o de irrealidad que impregna el momento!
Y estas otras... ¿Es que no conocemos tanta gente que es así? «Ni siquiera necesito oír su conversación para saber que todo lo que dice son chorradas. Desde aquí huelo el olor de sus mentiras y su simpatía ortopédica flotando alrededor». «Simpatía ortopédica»... No creo que se pueda decir más con menos.
Inscrita en el género de terror, lo mantiene con una medida expectación y el aporte justo de los datos como para mantener la intriga. De este modo, tramada por accesos progresivos de conocimiento, no sólo del lector sino de los propios personajes sobre sí mismos y sus vidas, resulta lo suficientemente clara y comprensible como para no demorarnos en tratar de comprender qué personaje del presente concuerda con tal otro del pasado.
Estamos en presencia de un autor muy joven, nacido en 1976, capaz de reunir en esta obra una cuestión social, y una serie de principios éticos con el pretendido fin de verlos en esa ¿extraña, abstracta, imposible? balanza llamada «justicia». Y es,en la respuesta a esa pregunta o al sentido de esa pregunta, en donde la obra se sustenta, porque acaso ahí, se encuentre uno de los grandes paradigmas humanos.
Si nos centramos en el aspecto literario la primera parte recoge las visiones, escritas en primera persona, de los personajes principales. El discurso de Lucio y Eva, nos permitirán comprender la presencia de otros que les rodean como Alessandro, Gilles, Isabella, Renée.... Intercalado en este contexto de monólogos, tenemos los secretos de un diario como expresión de un amor de juventud adolescente, que debo decirlo, resulta sublime, y sirve para mostrar el terrible poder o el dolor que pueden infligir los adultos, pero también otros adolescentes, y sentimos que los personajes están frente a nosotros para contarnos sus incipientes dudas, su perplejidad ante el mundo que viven y su amor y respeto mutuo.
«Pecas hace que lo sienta mi amigo. Más aún, hace que me sienta su igual. Dice que quienes me trataban con desprecio en la ciudad son unos imbéciles y que no debería haberles dado crédito».
«He sabido que padre ya estaba en el sótano cuando he oído el tintineo metálico de su cinturón».
Tengo que decir para ser justa que me sorprendió que la primera parte de esta obra esté escrita en primera persona, y muy marcadas las acotaciones por las percepciones del narrador, frente a una segunda parte (la división es sólo mía, no está señalada de este modo en el texto) escrita en tercera persona. Y lo que en el recorrido de la lectura, resulta un desajuste imprevisto, ya que la primera persona y el discurso individual nos mantenía en un plano muy cercano a los personajes, mientras que la tercera persona de repente nos distancia, no impide que el interés mantenido hasta ese momento, nos lleve hasta el final sin problema.
Hay temas muy interesantes dentro de esta novela que han sido ampliamente recogidos en el campo de la psicología. En realidad no quiero decir demasiado, pero estarían relacionados con el significado de los tatuajes como nexo entre el cuerpo y la mente; el suicidio como acto fallido pero con sentido; el abuso sexual a menores, y sus implicaciones, la autoridad de alguien (padre, madre, profesor, sacerdote, dirigente político, en fin, cualquiera que tenga poder sobre otros) utilizada para imponer un criterio junto a la complicidad de terceros. Por otra parte, y como ya he señalado antes, hay cuestiones éticas, en especial ese «jurado interior», implacable, que resulta más atroz que el social, que a veces parece inexistente.
Hay en el texto, y digo esto ya para acabar una frase, que recoge el autor, al menos eso supongo yo, como resultado del conocimiento de la obra El mago de Oz, en el que la pequeña protagonista llevada por un huracán al reino de Oz desea volver a la casa de sus tíos, una casa en la que no era feliz, pero que seguía siendo en su recuerdo lo más parecido a una casa, una familia, un lugar donde uno es o debería ser amado y respetado. La frase de Javier Quevedo Puchal, dice: «¿Realmente se está mejor en casa que en ningún sitio, pequeña Dorothy?» Y después de leer la novela, concluida ya, repasada en el recuerdo, vuelta a apreciar en el afecto que nos hayan podido despertar los personajes, suscita, claro, más preguntas. Y entre ellas, una: ¿es siempre posible volver a casa? Para conocer la respuesta, al menos en este caso, tendrán que leer la novela.

Javier Quevedo Puchal (Castellón, 1976). Ha publicado dos novelas: El tercer deseo (2008) y Todas las maldiciones del mundo (2009), historia de ciencia ficción que fue nominada a los premios Shangay. En 2010 publicó la antología de nanorrelatos Abominatio. Asimismo ha sido finalista de los premios Vórtice de Terror y Fantasía o Cryptshow Festival de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción. Desde 2010 es miembro de Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror.

TEXTO CONTRAPORTADA:

Un viaje al lado más siniestro de la naturaleza humana. Un paseo por la anatomía de aquello que llamamos culpa.

El Cabaret de los Pecados. Una mujer que expía culpas ajenas a través de su cuerpo. Un joven chapero en busca de venganza. Una artista gráfica que sobrevive entregándose a las más terribles rutinas. Un diario secreto. Una familia regida por estrictos códigos de conducta. Un muchacho que posee un don inexplicable y un pasado inconfesable. Ámsterdam, Valencia, West Yorkshire… Tres espacios y tres tiempos que confluyen en una reflexión sobre el horror de lo cotidiano.

Cuerpos descosidos es un cuento oscuro e intrigante que va desnudando las almas y los miedos de sus personajes, hasta lograr que acaben dando nombre a lo innombrable en un desenlace lleno de resonancias, que no dejará indiferente a nadie.

FICHA

Título: Cuerpos descosidos
Autor: Javier Quevedo Puchal
Colección: Terror 2
Diseño cubierta e ilust.: Felideus
Tamaño: 14,5*21,5 cm.
238 págs. | PVP: 16€
ISBN: 978-84-937801-4-2

miércoles, 9 de febrero de 2011

Editorial NGCficcion. NOVEDAD.




TEXTO CONTRAPORTADA:

Un viaje al lado más siniestro de la naturaleza humana. Un paseo por la anatomía de aquello que llamamos culpa.

El Cabaret de los Pecados. Una mujer que expía culpas ajenas a través de su cuerpo. Un joven chapero en busca de venganza. Una artista gráfica que sobrevive entregándose a las más terribles rutinas. Un diario secreto. Una familia regida por estrictos códigos de conducta. Un muchacho que posee un don inexplicable y un pasado inconfesable. Ámsterdam, Valencia, West Yorkshire… Tres espacios y tres tiempos que confluyen en una reflexión sobre el horror de lo cotidiano.

Cuerpos descosidos es un cuento oscuro e intrigante que va desnudando las almas y los miedos de sus personajes, hasta lograr que acaben dando nombre a lo innombrable en un desenlace lleno de resonancias, que no dejará indiferente a nadie.

FICHA

Título: Cuerpos descosidos
Autor: Javier Quevedo Puchal
Colección: Terror 2
Diseño cubierta e ilust.: Felideus
Tamaño: 14,5*21,5 cm.
238 págs. | PVP: 16€
ISBN: 978-84-937801-4-2

EL AUTOR

Javier Quevedo Puchal (Castellón, 1976) estudió Filología Inglesa en la UJI y cursó un ciclo de estudios literarios por la Universidad de Huddersfield. Durante tres años colaboró como crítico cinematográfico para Labutaca.net, y también ha sido articulista ocasional para otras revistas digitales como Babab.com.

Tras obtener algunos premios literarios, en 2008 publicó su primera novela, El tercer deseo (Odisea Editorial), un drama romántico con algunos elementos de corte fantástico, donde la realidad se confunde con la ficción y los cuentos de hadas. También en 2008 realizó una pequeña aportación en forma de relato («La verdad de otro») a la obra colectiva Almuerzo sin mar (con amigos), editada por la Caixa Rural d’Onda. En 2009 publicó su segunda novela, Todas las maldiciones del mundo (Odisea Editorial), agridulce reflexión sobre la memoria en clave de ciencia ficción, que fue finalista de los premios Shangay.

En 2010, auspiciado por Santiago Eximeno, publicó de forma digital y gratuita la antología de nanorrelatos de terror y fantástico Abominatio (Ediciones Efímeras) e ingresó en Nocte, la Asociación Española de Escritores de Terror. Asimismo ha cosechado algunos reconocimientos en festivales de género, entre los que destaca el I premio Vórtice de Terror y Fantasía 2005 (finalista por su relato «El cuerpo ceñido») o el III premio Cryptshow Festival de Terror, Fantasía y Ciencia Ficción 2010 (finalista por su relato «Schlitze», recogido en la antología Cryptonomikon 3).

Se considera un apasionado de la obra de Ray Loriga, Angela Carter y Clive Barker, entre otros.

http://walpurgis--nacht.blogspot.com/ http://lainvasiondelasultracerdas.blogspot.com/

lunes, 24 de enero de 2011

"LOS VIEJOS PAPELES" DE DAVID PANADERO



Por Pilar Alberdi.

Con Los viejos papeles inicia la editorial NGCficción! , el número 1 de su colección de bosillo. Por cierto, este libro, al igual que los anteriores, tiene un precio accesible, y la calidad es muy buena.
La ilustración de la cubierta de Felideus brilla con la calidad propia del texto que pretende recoger.
Comienza la obra con una introducción titulada Verdades a medias.
Dice David Panadero:«Me apetecía escribir sobre la novela popular en España, los modestos bolsilibros de la posguerra, que se publicaron en editoriales como Bruguera y Rollán y que escribieron autores invisibles como Silver Kane, Keith Luger o Clarck Carrados» . Autores obligados a disimular su españolidad bajo un seudónimo anglófilo, y a escribir al mes varias novelas cortas.
Puesto a señalar a algunos de estos autores, David Panadero nombra a Carlos Pérez Merinero, Francisco González Ledesma y Manuel Blanco Chivite a quienes entrevistó para la revista que dirige Prótesis. Autores que, probablemente, le ayudaron con su amena charla y sus comentarios, para la comprensión y el acercamiento a una época que ya no existe más que en la memoria.
La novela nos muestra la relación de dos personajes «unidos por un pequeño enigma que les conduce a un misterio del pasado: una muerte sangrienta que ni mencionaron los periódicos. Como telón de fondo, el Madrid del desarrollismo, el auge de la construcción, la lucha política clandestina, los sindicatos y los intentos de convocar una huelga general». Si a esto sumamos, que el autor dice haber terminado de escribir su obra un 23 de febrero, es imposible que por la comisura de los labios no se nos escape una sonrisa. Es como si partes del pasado, por ejemplo, ese «desarrollismo», hubiese vuelto convertido en la «próspera economía del ladrillo» que teníamos hasta hace poco tiempo. Y que lo que les pasaba a aquellos autores españoles, aún continúa sucediendo en España, donde algunas editoriales piensan que aún venden más los autores extranjeros. Por suerte, no es el caso de NGCficción!, ni de otras editoriales con proyectos y resultados muy interesantes.
Pero no se asombren, porque los parecidos que el destino se encarga de unir, no acaban aquí, y las tornas, el juego entre pasado y presente, no ha hecho más que empezar.¿Conocen ustedes lo que es una cinta de Moebius? Dejo aquí el tema, pero volveré a el.
Escrita en primera persona, comienza la novela con las palabras del joven periodista Arturo Iglesias: «Tuvo que morir mi madre para que yo empezara a hacer mi vida. No mentiré diciendo que tomé la decisión la misma mañana en que la encontramos. No, fue esa tarde cuando le llamé, y me citó para el día siguiente, a las cinco». El resultado será la primera cita con el escritor de bolsilibros, Mateo Duque, verdadero nombre de quien en el pasado había escrito bajo el seudónimo de Matt Duke. La confrontación dialéctica le hace reflexionar sobre los temas que hablan y sobre la clase de persona en que se ha convertido el viejo escritor: «...no dejaba de pensar en Mateo, en su perenne gesto de desconfianza, en ese aire taciturno de indiferencia, en su aparente suficiencia. Su momento había pasado, y él parecía asumirlo sin ninguna sensación de derrota».
En la segunda cita que ambos tienen conocemos lo que le gustaba al joven Arturo Iglesias de aquellas revistas que había leído de niño, en la soledad de una casa en donde una madre, nunca deseosa de hablar del pasado, debía ausentarse para ir a trabajar: «Ya no recordaba cuáles había leído y cuáles no, pues en cierto modo todas venían a ser iguales, siempre con personajes parecidos. Por eso, para mí, todas eran diferentes y a la vez la misma». Certera apreciación de David, que corrobora lo que habitualmente nos ocurre cuando leemos, necesitamos que todas las historias sean diferentes, y a la vez que se parezcan en algo, profundo y especial, que llega siempre a nuestro inconsciente de una manera directa, y según hayan sido nuestras vivencias.

El libro que comienza con frases largas cobra impulso y, al mismo tiempo que consigue mantener el ritmo de una prosa cuidada, va reduciendo las oraciones, consiguiendo una mayor agilidad que nos empuja, página a página, a continuar leyendo.
Aunque en la obra ocupa mayor espacio el diálogo que la narrativa, y ambas mucho más que las descripciones, y pese a estar escrita en primera persona, que aunque nos acerca a los personajes de un modo directo, también resulta más difícil para el escritor cuando se trata de llevar adelante una novela, el resultado de la lectura es plenamente satisfactorio. Sentimos que hemos estado en medio de esas conversaciones, que los hemos acompañado en sus pensamientos. Incluso en los momentos en que ya intuimos lo que ocurre, no nos importa, queremos seguir ahí, en medio de la historia hasta que aquello estalle en el descubrimiento de un secreto que ya no puede ni debe ser guardado por más tiempo, y que afecta a lo que ha sido la vida de ambos escritores.
Durante la mayor parte del libro este secreto pugnará por encontrar la luz, y se convertirá en una pelea de pensamientos silenciosos que buscan la manera de salir a la superficie, de golpes de tensión, de latidos desbocados de corazón, de alcohol y de resaca. Y aunque nos enteraremos de lo más grave, también se nos dirá cuáles han sido las razones que influyeron en el viejo y en el nuevo autor para escribir.
Precisamente, será uno de esos libros inacabados de Mateo Duke,cuyos personajes en un juego de espejos, aunque se llamen James Colt, Violent Vicky, el pequeño Jim, y Silent Tom, cobrarán una luz especial como espectros que vuelven a la vida de las palabras para ocupar en el presente y en la novela, el lugar que reclaman y les corresponde.
En este juego de espadas sabremos que al viejo escritor «le gustaba oírse (…) Hablaba con la convicción de los que son completamente ajenos a cualquier género de dudas». Una pose. Sin embargo, luego sabremos que ese hombre se pasó casi toda su vida recordando un rostro...«Fíjate, lo que más recuerdo de tu madre es ese abundante cabello negro, que le caía sobre los hombros, rebelde, ensortijado. Muchas veces me sorprendo por la calle fijándome en las que mujeres que tienen un pelo como el suyo. Alguna vez, cuando una me llama la atención, no puedo evitar seguirla. Y cuando la alcanzo, le miró el rostro con la esperanza de encontrarla». Y como estas cosas también nos han pasado a nosotros los lectores, ¿quién no ha querido volver a ver el rostro de un amigo, un familiar, un novio o novia de la adolescencia o la juventud?, nos llegan al alma.
De este modo esa novela Yo, la ejecutora, subtitulada Apuntes para una novela y firmada por Matt Duke, que había quedado guardada durante varias décadas vuelve a la luz. No sólo para explicar el pasado, sino para intentar lo mismo con el presente.
Dividida la obra en una introducción y tres partes, todavía el final nos deparará una última sorpresa.
Y ya para terminar, debo decir que por muchas cuestiones me siento cerca de esta novela: por las razones que intenta argumentar y explicar; por el nexo entre personajes; y por el tratamiento del tiempo-espacio. Característica que reúnen algunas de mis novelas cortas aunque sobre temas diferentes.
Por último, y ya para terminar, quiero repetir lo que dije al principio: ¿conocen ustedes lo que es una cinta de Moebius? Aquí la tienen, en esta obra: principio y fin que se repiten hasta el infinito o, al menos, hasta el punto final de esta obra de David Panadero, Los viejos papeles, que nos deja el placer de haber leído un buen libro.


OTROS LIBROS DE LA EDITORIAL NGC ficción!

NECRÓPARIS de Fernando Cámara.


LA VERSIÓN DEL MINOTAURO de Francis P. Fernández.


FRAGAMENTOS DE BURBUJA de Juan Antonio Fdez. Madrigal.

De todas podrán encontrar entrevistas o reseñas en este blog.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

ENTREVISTA A FERNANDO CÁMARA



NECRÓPARIS, la novela.


Por Pilar Alberdi

Fernando Cámara, guionista, director de cine, ilustrador, pintor... Miembro de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas desde 1997. Profesor de guión y realización en el CEV (Escuela superior de Comunicación, Imagen y Sonido). Entre su filmografía destacan películas como Memorias del ángel caído (1997) en codirección con David Alonso y que fue nominada a los premios Goya a la mejor dirección novel. Director de Trastorno (2006), película del productor Pau Calpe con guión de Patxi Amezcúa. Guionista de Carne Cruda del director Tirso Calero.

Su presencia en televisión no se hizo esperar y, además de colaborar como guionista en varias series de éxito, fue codirector con Pedro Costa de El asesino dentro del círculo, con quien también codirigió las obras: El crimen de los marqueses de Urquijo (premio especial Festival de cine de Moscú ) y El caso Wanninkhof (nominada a mejor actriz en los Goya, y TV movie del año) que formaron parte de la interesante oferta televisiva de RTVE «La huella del crimen». Películas que generaron, además, un alto índice de espectadores, quizá porque como dice la emblemática serie: «La historia de un país es la historia de aquellos crímenes que dejaron huella».

Dicho lo presente, como antecedente creativo y profesional de Fernando Cámara, el motivo de esta entrevista es la próxima publicación de su novela Necróparis en la editorial NGCficción!Una novela que promete un juego de luces y sombras en un mundo que se debate entre la salvación y la destrucción. Y les ruego no piensen que he leído la novela, la reseñaré con mucho gusto en cuanto salga publicada, pero intuyo, por la sinopsis que ha tenido la amabilidad de pasarnos la editorial, que esta obra profundiza en proyectos anteriores de Fernando Cámara.
Comenzamos pues:


Fernando Cámara, ¿un hombre hecho a sí mismo? (Me refiero en sentido artístico).

Pues sí. Yo he sido mi propia escuela, a través de libros, películas, gentes… La intuición y lo emocional por encima de la razón y académico. ¡Y eso que soy profesor!

Podrías hablarnos de ese difícil camino (aunque los creadores jóvenes piensan que sólo está en sus vidas) entre crear una obra y conseguir ponerla en marcha, es decir, hacerla visible.

Es muy sencillo, verás. De cada ocho guiones que escribo, sólo uno ser convierte en película. A veces la proporción es todavía menor. Y lo más importante es que todos ellos están escritos con la misma devoción y entusiasmo. Todos son obras maestras germinales. O posiblemente estiércol. Pero lo peor de todo es que casi seguro que terminen siendo nada, porque si no se transforman en película, los guiones no son nada.
Con los cuadros no tuve problemas. Pinté solamente aquello que quería, lo que me apetecía ver. A cambio, claro, nunca me expuse a la venta. Puros ejercicios de autosatisfacción que abandoné cuando la vida me exigía una economía.
Y la novela, y digo en singular, porque solo he escrito ésta, nació porque llegó su momento. Y porque económicamente me mantengo con otras cosas.
Yo creo que quien continúa en estos mundos “artísticos” a largo plazo es porque no puede evitarlo. Te imbuyes en el proceso creativo hasta tal punto que ignoras la lógica que te dice que yerras invirtiendo todas esas horas, días y años…


Decía Boadella, el director del grupo de teatro Els Joglars que «una de las funciones esenciales de las artes es la de restituir la verdad oculta» Afirmaba, además, como el más digno de los autores teatrales clásicos griegos que «se podría afirmar incluso, que la vida es más vida si se ve representada, así como la muerte es más muerte sobre el escenario». El arte, en cualquiera de sus vertientes es un espejo. Y si es así, ¿qué veremos en Necróparis? ¿De qué modo nos veremos retratados?

Me cuesta mucho analizar lo que hago en esos términos porque cuando fabulo no me planteo más que vivir en un espacio, con unas gentes, y dotar a los sucesos de una dramaturgia creciente, pero sin que la lógica lo devore todo. Yo no sé si el arte es un espejo, pero Necróparis tiene mucho de mí, de mis miedos, mis filias, mis neuras… En ese sentido, yo creo que mucha gente se va a sentir retratada porque de alguna forma muestra una crisis de la mediana edad, el malestar del mundo en que vivimos, todo ello aderezado con una brutal capa de terror que abarca desde miedos infantiles a temores sociales, económicos y, en definitiva, todo lo humano.

Teniendo en cuenta que alguna vez has dicho que «la localización es tan importante» que sueles alterar el guión de una película una vez que tienes el ambiente. ¿De qué modo ese ambiente real e imaginado para Necróparis te ha influenciado, acaso hasta el punto, una vez más de modificar ideas previas, en este caso para tu novela?

Primero fue el viaje real. La novela nació a posteriori, tras un reposo de unos cuantos días y aprovechando el retraso del rodaje de una película. En ese sentido, la ciudad que retrato es París, la misma que puedes visitar ahora, pero pasada por el filtro del misterio y del horror. Y bueno, añadamos algo de amor, aunque en menor medida, y ya cercano al cariño cuarentón. Yo solo espero que los lectores acaben descubriendo la realidad de París, que es mucho más cercana a la que yo expongo, y que la próxima vez que la visiten se dejen llevar por lo que les he contado. Verán que todo está allí. ¿O no?

¿Cuánto de solo está un escritor ante su obra?

Agraciadamente solo en su gestación. Dolorosamente solo en su desarrollo. Y extrañamente acompañado en su alumbramiento. Aunque a veces encuentras felices aliados. Con David G. Panadero y Pily B., mi editora, he encontrado almas gemelas para con esta novela. Son milagros que ocurren de vez en cuando y que hay que valorar.

¿Qué te da a nivel personal y profesional el poder ser formador de futuros guionistas, directores, realizadores?

A nivel personal me da aire porque me obliga a salir bastantes veces a la semana a juntarme con gentes variopintas. Y eso a los escribanos nos viene bien, aunque detenga nuestro fogoso proceso. Lógicamente, también me da una economía. Y a nivel profesional, me sirve de reciclaje constante porque no dejas de aplicarte muchas de las cosas que predicas. Aprendes de sus errores, de leer cientos de ficciones aburridas y de posibles parches para mejorarlas.

En sentido contrario, cuáles fueron tus maestros. ¿Sientes que los elegiste tú o que te eligieron ellos? Lo digo por la famosa cita «cuando el alumno está preparado, el maestro siempre llega». ¿Sigues siendo un alumno?

Yo creo que mis verdaderos maestros han sido mis hermanos y algunos amigos. Ángel Ortega (www.triptico.com) , un verdadero hombre del Renacimiento, ha sido una de las personas de mayor influencia. Me despertó en muchos aspectos. En general me he nutrido de gente que jamás ha ejercido doctrina alguna. Simplemente estaban ahí, en mi camino, y refulgían. ¿Cómo no imitarlos y aprender un mínimo de sus destrezas?

Decías en una entrevista que he podido leer en internet que es «muy difícil ser fiel al género» cuando uno ya está inmerso en el desarrollo de una obra de terror, por ejemplo. ¿Qué otras dificultades señalarías?

Yo me refería a la dificultad europea para tratar los géneros con la pureza con que los tratan los norteamericanos. Aunque nuestra falta de destreza para analizar y copiar patrones se suple con eventuales soplos de aire fresco. Otra cosa es si los lectores o los espectadores están más cómodos en sus rutinas narrativas o son capaces de aceptar cambios. En ese sutil equilibro está el éxito.
La verdadera dificultad con los géneros está en la propia exigencia emocional que nos piden: pasar miedo con el terror, sentir amor con lo romántico, ganas de venganza con el western… Vivificar esas emociones es sin duda lo más complejo.


Sé que compartimos admiración por Hitchcock, y por el resultado conseguido por la larga serie de entrevistas que le hizo el actor y también director Francois Truffaut. ¿Qué aprendiste de los que saben más y han vivido una rica experiencia profesional?

Pues casi todo. «El cine según Hitchcock» es un libro de cabecera. Y muchos otros, como «Así se hacen las películas», de Sidney Lumet, «Imágenes», de Bergman, «Mi último suspiro», de Buñuel… Aunque esos aprendizajes no siempre resultan aplicables. Me refiero a que disfruto del valor de lo que dicen y me sirve para disfrutar aún más de sus obras, pero no estoy seguro de que me sirvan para mis relatos. Yo nunca metería una gallina buñueliana en una película que reconstruye un crimen real. ¿O sí? Qué gran idea, querida Pilar: ¡Gallinas inopinadas!

¿Escritoras/es preferidos...?

Patricia Highsmith en el pódium. Simenon muy arriba. Carver, Quim Monzó, Stephen King, Cheever… tantos y tantos…

¿Escribes para... por...?

Porque no puedo evitarlo. Me encantaría ser un sencillo ciudadano honorable, pero fracaso al cabo de una semana y comienzo a conspirar lanzando siniestras tramas contra la humanidad.

¿Quién es la segunda lectora o lector de tus obras? ¿Valoras poder contar con las opiniones de los demás?

Mi mujer. Y mis padres, hermanos, amigos... Y aunque valoro sus opiniones soy yo el que tamizo el relato. Aunque a veces queden posos de ellos.

¿Qué nos dirías como autor de tu obra Necróparis a los futuros lectores?

Que ojalá al leerla sufran la febril fascinación que yo sentí al escribirla y, sobre todo, al pseudovivirla en París. La escribí sólo con la intención de conservar el misterioso ambiente de aquellos tres días, capturar el alma del recuerdo y barnizarlo con mucha tensión, pero si mi buena Pily B. se ha decidido a publicarla, por algo será.

Gracias Fernando por tu amabilidad y por hacerte un hueco en tu agenda para contestar estas preguntas. Estoy segura de que serán muchos los lectores de Necróparis. Y para aquellos que alguna vez hemos visitado la ciudad de París, será, seguramente, un golpe total, encontrarnos con ese mundo que describes.

Sí. Ya no nos quedará ni París.

martes, 31 de agosto de 2010

LA VERSIÓN DEL MINOTAURO



DE FRANCIS P. FERNÁNDEZ

Reseña: Pilar Alberdi

Sinópsis del libro:

Una guerra innecesaria. Un ex presidente del gobierno acosado por la justicia internacional y las sombras del pasado. Una viceministra ávida de poder. Una conspiración urdida en las cloacas del Estado para eliminar a varios oficiales incómodos para el poder. Un mercenario psicópata con el alma castiza y muchas lagunas mentales. Un militar íntegro que intenta detener la matanza, aun a riesgo de desatar una tormenta política de consecuencias inimaginables…
Todos estos personajes, y algunos más, se adentran en el laberinto de los servicios secretos españoles. Un laberinto desquiciado cuyo hilo de Ariadna lleva muchos años cercenado, y en el que ni siquiera el Minotauro comprende las reglas. Ésta es su versión, tan delirante, divertida y escalofriante como los acontecimientos que relata.


Ciertamente no tengo palabras con las que poder mejorar la sinópsis con la que se presenta el libro. Hace todavía poco tiempo publicábamos en este blog una entrevista al autor de La versión del Minotauro, Francis P. Fernández , doctor en Filosofía, experto en criminología y profesor en la Universidad Camilo José Cela de Madrid. La editorial en que aparece el libro es NGCficción! La portada, sumamente sugerente, es del excelente ilustrador Felideus.
Con esta obra, la editora Pily B demuestra, una vez más, y ya es la segunda publicación de NGCficción! (www.ngcficcion.es), la anterior fue de Ciencia Ficción, la obra Fragmentos de Burbuja de Juan Antonio Madrigal, lo acertado de sus decisiones así como las de sus más cercanos asesores, entre ellos, David Panadero, para los libros de la colección de Novela Negra. Porque, y esto hay que hacerlo notar, desde NGCficción!, además, se apuesta por autores españoles, pero no sólo para la colección de Novela Negra, sino para las de Ciencia Ficción y Terror, de la que a mediados de septiembre aparecerá el primer volumen. Un libro de Fernando Cámara.
Recordando aquella entrevista que hice a Francis P. Fernández y que ustedes podrán encontrar en las entradas antiguas de este blog, me he permitido entresacar algunas frases que ya nos indicaban entonces, antes de leer la novela, los caminos por los que se adentraba la obra y cuál era el pensamiento del autor sobre diferentes cuestiones relevantes para la historia como son: el crimen de diseño, el individual o por impulsos, la teoría de la mente criminal hoy devaluada, y la calidad como persona de un asesino, que sin embargo, puede ser nuestro vecino, y el padre del mejor amigo de nuestro hijo.
Escuchemos lo que nos decía entonces:

Todo crimen de Estado es un crimen de diseño, psicopático si quieres. En la mayor parte de los asesinatos del montón, de crónica de sucesos, no hay premeditación ni planificación alguna. Son resultado de impulsos incontrolados.

La “mente criminal” es un mito científico. No existe. Todo el mundo está igualmente capacitado para cometer crímenes… Sólo tienen que darse las circunstancias adecuadas para ello

El mundo está hecho para ir tirando, para guardar las apariencias. ¿Acaso crees que 1000 millones de personas en el mundo podríamos vivir como vivimos si los otros 5000 no estuvieran en la miseria?

(Sobre los asesinos) Esto es lo más terrible; que son personas normales. Como tú y como yo. Hacen un trabajo, se ganan la vida con sus ocupaciones.




Sin más preámbulos, pues, pasaré a comentarles la novela La Versión del Minotauro, la cual se divide en dos zonas que podríamos reconocer como “dentro” y “fuera” del laberinto del Minotauro propio de la leyenda. La primera zona la denomina «Hacia la oscuridad...» Y la divide narrativamente en tres partes «En el laberinto», «Teseo» y «El minotauro». La última zona, «Hacia la luz» cierra el libro. Si recordamos el mito, Teseo recibe la ayuda de Ariadna, quien le da un hilo, para que deslizándose con él hacia el interior del laberinto, pueda vencer al Minotauro, con lo que se terminaría la entrega de víctimas, y después guiándose por el hilo salir. Si lo consigue, será la primera vez que eso suceda y el fin del poder del monstruo con cuerpo de hombre y cabeza de toro que tiene amedentrado al rey, el padre de Teseo, y a toda la población que debe entregar al Minotauro, un número de víctimas cada cierto tiempo. Y esta simbología muy bien podría estar relacionada con España en muchos aspectos.
En la novela, el hilo, digamos que el hilo de la historia pero también “el hilo que representa lo que ocurrió en el mito”, aparece reflejado en un catamarán de nombre Ariadna, que se está acercando, vacío y solitario, y sin nadie que lo gobierne al puerto de Cadaqués. Ante los hechos, se han dispuesto los operativos de seguridad en el lugar, y están a la espera de la llegada del barco, el jefe de policía Luis Maluenda, y el equipo de la Cruz Roja del Mar. Pero hay alguien más allí, está el protagonista, Florencio Hermida, él sí cree saber lo que ha pasado en ese barco, y está dispuesto a contárselo a la policía, sin embargo, ésta ya ha recibido una llamada de las autoridades con ordenes de que se le detenga.
Este acertado inicio enlazará con el final, cuando después de todas las peripecias habidas tendremos oportunidad de leer la carta que escribió Florencia Hermida a su amigo Pierre, donde le dice que los médicos dudan de su estado de salud, con aquel antecedente como soldado en Bosnia, por los brotes psicóticos relacionados con aquel shock postraumático, las crisis disociativas de identidad, y por las cosas que relata y que nadie quiere creerle, y porque, además, a veces, duda hasta de ser quien es. También indica en esa carta que no sabe cuándo le dejarán salir y que sigue medicado.
Sin duda, lo que acabo de comentarles es ya una invitación a la lectura de La versión del Minotauro. Me gustaría añadir que el personaje principal, en tanto que es quien nos va desvelando lo que ha ocurrido y lo que puede llegar a ocurrir, mantiene una forma de ser de macarrilla rompe esquinas, y sirve al escritor a los fines de dar un tono castizo, típico de barrio madrileño, que consigue a la perfección sin salirse de los cánones del género negro, es decir, de un formato que podemos reconocer desde la primera página, y al que no falta un cierto tufillo machista y homófobo, y que sirve para mostrar junto con los asesinatos habidos, aquello que subyace en cualquier medio social, y que es, que por debajo de lo «políticamente correcto», en cualquiera o en todos los sentidos que quiera interpretarse, hay un submundo de creencias e intenciones diferentes, así como de prejuicios que se pretenden superados.
Si bien, yo encontraría un referente en Chandler, percibo que en donde de verdad se apoya el reflejo de esta obra es en autores como Larra, Galdos, Valle Inclán, Unamuno... Todos ellos, no sólo hacían literatura, sino que pensaban y querían que los demás pensaran...
Por tanto, y dicho lo anterior, si «escribir una novela es pasar un espejo por la sociedad», La versión del Minotauro de Francis P. Fernández cumple sobradamente su cometido. Singularizándose el autor por su capacidad de retratar el medio en que se inscriben los hechos. Ahí está la burocracia en un sistema que logra exasperarnos. Los centros de poder, los intereses para conservar cargos o prebendas, los billetes de 500 euros circulando de mano en mano... Pero quizá, lo que la obra intenta hacernos ver es, que además de lo que puedan ser intereses de estado o de departamentos de estado o de grupos de poder, hay otros intereses más vulgares, los de las personas.
Francis P. Fernández no ha pretendido hacer una novela a la americana, y de esa suerte, vemos que para quienes hemos leído con placer a los autores españoles que antes cité, encontramos en está obra una especie de continuación. Recordemos a Valle Inclán, quien a través del personaje del escritor Max Estrella, protagonista de su obra de teatro Luces de Bohemia, nos reveló la existencia de un “saco o fondo de los reptiles”, un suculento saco donde entran manos que desconocemos y de cuyos dineros y de su utilización no se da cuenta a los ciudadanos; Larra, por su parte, nos habló de las servidumbres de la burocracia, del “vuelva usted mañana” y de todos los males que pueden atenazar la vida de las personas; Galdós nos mostró la realidad de los barrios y los estratos sociales en su obra de teatro Misericordia, y también lo hizo en los Episodios Nacionales. Unamuno fue capaz de decir siempre lo que pensaba, de enfrentarse como rector de la Universidad de Salamanca a los hombres del régimen, y de partir al exilio.
Pero como una obra no está hecha sólo de lo que dice sino de cómo lo dice, me permito comentar que el estilo cargado de adjetivos ayuda a crear el ambiente por el que se mueven los personajes, y las frases conjuntivas, y muchas veces breves, hacen avanzar la lectura rápidamente, al punto de que cuando ya estamos en lo mejor de la cuestión, es decir cuando comenzamos a saber más y a comprender los hechos, y decimos en nuestro interior, “no puede ser cierto”, sentimos temor de estar enterándonos de algo que no deberíamos saber, y ésto, esa capacidad de crear esa emoción de temor en una obra literaria, sólo lo puede conseguir un buen escritor.
Resumiendo, he aquí la magia de la ficción que se hace realidad y de la realidad que se hace ficción. Por mi parte sólo me resta felicitar a Francis, por la convicción de hacer una obra única, la suya, no igual a otras; de situarla en el medio en que vivimos, y de tocar realidades que en el fondo desconocemos pero que nos afectan a todos.
Cierro esta reseña con la convicción de que en este libro hay una muy buena película. Espero que algún cineasta español se de cuenta. No dudo en pensar que el personaje Florencio Hermida, y muchos más, como Cepillo, por ejemplo, calarían hondo en el público.

lunes, 5 de julio de 2010

LA VERSIÓN DEL MINOTAURO



LA VERSIÓN DEL MINOTAURO de Francis P. Fernández

Entrevista: Pilar Alberdi


Tan sólo faltan unos días para la presentación del libro La versión del Minotauro de Francis P. Fernández. El autor es doctor en Filosofía, experto en criminología y psicología. Profesor en la universidad Camilo José Cela. ¿La editorial? No podía ser otra que NGC ficción! El lugar dónde se presentará oficialmente la obra: Asturias, dentro del marco de la Semana Negra. Así que, buen momento para acercarnos al libro y al autor, antes de formalizar una reseña en toda regla. Por cierto ¿qué les parece la portada de Felideus? Una maravilla, ¿verdad?

Pero leamos lo que nos anticipa la editorial:

Una guerra innecesaria. Un ex presidente del gobierno acosado por la justicia internacional y las sombras del pasado. Una viceministra ávida de poder. Una conspiración urdida en las cloacas del Estado para eliminar a varios oficiales incómodos para el poder. Un mercenario psicópata con el alma castiza y muchas lagunas mentales. Un militar íntegro que intenta detener la matanza, aun a riesgo de desatar una tormenta política de consecuencias inimaginables…
Todos estos personajes, y algunos más, se adentran en el laberinto de los servicios secretos españoles. Un laberinto desquiciado cuyo hilo de Ariadna lleva muchos años cercenado, y en el que ni siquiera el Minotauro comprende las reglas. Ésta es su versión, tan delirante, divertida y escalofriante como los acontecimientos que relata.


Supongo que después de ésto ya estamos sumamente interesados en salir corriendo a comprar el libro, pero por si aún tuviésemos la duda de si hará calor en la calle o si deberíamos coger el paraguas ya que los del telediario dijeron que llovería, leamos lo que dice David Panadero en la Revista Prótesis sobre la trama:

Básicamente, emplea tres elementos para elaborar una trama compacta, que no se pierde en detalles accesorios: un asesino profesional al acecho, que está eliminando a un grupo de militares; un militar que, traumatizado después de su estancia en Bosnia, debe poner fin a esta carnicería; un político –el expresidente del Gobierno, nada menos–, que quiere limpiar su reputación después de haberse embarcado en una guerra que supuestamente ocurrió en Siria, pero que imaginamos inevitablemente en Iraq, de la mano de los Estados Unidos…

Bueno, ahora que no nos quedan dudas de que debemos salir corriendo a la calle a comprar el libro, o sentarnos frente al ordenador para pedirlo online, comienza la entrevista.


Primero voy a pedirle a Francis que nos aclare quién es él.

Un testigo. Siempre lo he sido. Tengo algo de mirón, me gusta observar y tratar de analizar para comprender lo que pasa, porqué se dice lo que se dice o se hace lo que se hace. No sólo me interesa la pregunta por “lo real”, sino también y sobre todo me interesan los mecanismos de “la realidad”. Me ha pasado desde siempre y creo que fue por eso que, de manera inevitable, terminé doctorándome en filosofía. Y soy poco más que esto: alguien que presta atención a lo que ocurre a su alrededor.

En segundo quién creen los demás que es él. Esta es siempre la parte más secreta de los demás...

Los demás… Vaya pregunta. A mí siempre me ha parecido que los demás creen que soy más inteligente de lo soy en realidad. En realidad paso por listo, pero no tiene mérito. Ya te lo he dicho antes: lo que pasa es que me fijo y observo lo que otros ni siquiera miran.

Dicho lo presente, vamos a atrevernos con la novela intentando aclarar algunos conceptos que se nos señalan desde la descripción del argumento. Y que le han servido para escribir una novela negra, negrísima, hurgando en los entresijos imaginarios, por supuesto, de las altas esferas del poder español en el que no faltarán, presumo, referencias al contexto económico y sociopolítico en que nos encontramos.

Aclárame, por tanto, por dónde van los tiros añadiendo algo más a estos conceptos presentes en tu novela:

¿Cuál es el lado oscuro de la política?

¿”Imaginarios” dices? No lo creo. Lo que cuento es muy real. No el caso de la novela en sí, pero cosas como las que suceden en mi historia pasan a diario… Hay muy poco de invento y mucho de adaptación. Los libros de historia están repletos de conspiraciones, tramas, tretas, crímenes de Estado y etcétera. La política no tiene un lado claro porque todo en ella es oscuro, comenzando por el hecho de que comienza con una mentira inconsciente, la que todo político se hace a sí mismo al convencerse de que está en ella por “vocación de servicio”, y termina con los miles de mentiras conscientes que se hacen al potencial elector.

¿Asesinatos de diseño?

Todo crimen de Estado es un crimen de diseño, psicopático si quieres. En la mayor parte de los asesinatos del montón, de crónica de sucesos, no hay premeditación ni planificación alguna. Son resultado de impulsos incontrolados. Sólo el psicópata desarrolla un plan para matar y lo cumple escrupulosamente para satisfacer una fantasía y, por supuesto, porque no quiere ser atrapado. En el caso del Estado se mata porque hay una necesidad política de esconder cosas y, claro, como tampoco se debe descubrir quién ha matado y por qué motivo, entonces se planifica.

¿La mente del criminal?

La “mente criminal” es un mito científico. No existe. Todo el mundo está igualmente capacitado para cometer crímenes… Sólo tienen que darse las circunstancias adecuadas para ello. El problema es que en la mayor parte de los casos desconocemos qué nos impulsaría a cometer un crimen, o qué impulsaría a nuestro vecino, o a nuestra pareja. Pero no lo dudes ni te enredes en moralinas absurdas: para delinquir vale cualquiera.

Laberinto. ¿Por qué será que todos sentimos que el laberinto existe, que acaso no es uno solo, y que nunca terminamos de saber nada claramente, por eso, la sospecha nos corroe lentamente el pensamiento? ¿Y si las cosas no son como parecen? ¿Y si cuando voto a uno o voto a otro e incluso aunque no vote siempre acabo teniendo la triste sensación de que acabaré vendiendo armas a algún país del tercer mundo o no tan del tercer mundo, o colaborando con los tiros oficiales que se dispararán en una guerra en otra parte del mundo?

Pues porque en el fondo eres consciente de que todo no es más que un montaje, y a veces no demasiado bueno. Como esas películas malas en las que se advierte que el cartón piedra del decorado es mentira. El mundo está hecho para ir tirando, para guardar las apariencias. ¿Acaso crees que 1000 millones de personas en el mundo podríamos vivir como vivimos si los otros 5000 no estuvieran en la miseria? Claro, no, los recursos son limitados. Pero como es un asco asumir hechos así, pues nos mentimos a nosotros mismos, nos aliviamos la conciencia haciéndonos ecologistas o lo que sea y así vamos tirando.

¿Qué idea subyace en la novela? ¿Qué denuncia?

Arremete contra la corrección política, contra la mentira, contra ese cartón piedra al que antes me refería. No voy a cambiar nada con ella, evidentemente. Ninguno de nosotros en realidad. Pero al menos tengamos la decencia de no mentirnos. Yo creo que la primera medida para cambiar el mundo es asumir que es un completo asco y entender los motivos por los que lo es. Lo demás son cuentos bobos.

Al margen de lo imaginario, ya sabemos cuánto se parece la ficción a la realidad y viceversa, ¿por qué tenías que escribir esta novela? Voy a decirlo, más claramente, por qué te obligaste a luchar dentro del laberinto que es, seguramente, esta historia que muy pronto leeré.

Siempre he sido un inconformista y un iconoclasta. Y también soy profesor, y a menudo me siento en la necesidad de ilustrar, de tratar de hacer ver a los demás esas cosas que no entienden y que para mí son tan nítidas.


Intuyo por la descripción del argumento un mundo de hombres. ¿Aparecen mujeres? ¿Qué papel les corresponde?

Sí. Hay mujeres. Sería absurdo que en un mundo como el que vivimos no las hubiera… Y alguna incluso tiene un papel central en la trama, de pieza necesaria. En concreto ésta es una mujer que se ha pasado media vida tratando de luchar contra la tiranía del varón, que ha logrado el objetivo y que ha descubierto que el “mundo de los hombres”, ese lugar al que las mujeres tenían vedado el acceso y en el que ha logrado penetrar tras una larga lucha, es sucio, es cutre y no merece la pena. Ya sabes lo que se dice: no desees mucho una cosa, no vaya a ser que al final la consigas.

¿Cómo son esos personajes, que ya adivino corruptos, en sus hogares? ¿Viven solos? ¿Tienen familias y escuchan a Mozart mientras idean el próximo crimen?

Esto es lo más terrible; que son personas normales. Como tú y como yo. Hacen un trabajo, se ganan la vida con sus ocupaciones. No hay más. El mundo del agente 007 es un fraude que no resiste ni un asalto.


He leído por ahí que no te gusta la novela negra sueca, es decir los «Larsson y Cia». Creo que los nombraste de este modo.¡Vaya! Yo los temo. Y te diré porqué. Comencé a leer el primer tomo de Larsson y no pude dejar de leerlo, y todavía tengo los otros dos tomos pendientes de lectura, regalo de los hijos para mi pasado cumpleaños, pero el tiempo no me da más de sí, y he decididio posponerlos. Explícame qué no te gusta, y qué diferencia temática o lo que fuere ves con tu forma de entender la novela negra.

Me parece plúmbea, aburrida y artificiosa. No habla de cosas que me interesen y me cuesta un enorme esfuerzo identificarme con lo que allí sucede. Sus tramas son inconsistentes, las historias vacías, los personajes anodinos… Y absurdamente largas además. Vaya, se trata de un tipo de novela a la que yo definiría como una película de Bergman a la que le hubiera puesto la música ABBA. Terrible. Mucho ruido y pocas nueces.


Y ya que hablamos de la novela negra en España: lo habitual suele ser que se nombre a los siguientes autores y por este orden: Francisco García Pavón, Manuel Vásquez Montalbán, Jorge Martínez Reverte, Eduardo Mendoza, Juan Madrid... ¿Falta alguien? ¿Sobra alguien? ¿Qué autores entre los nuevos que van llegando conoces que nos puedas nombrar?

Nada me sobra. Yo vengo a sumar y nunca a restar. Y están los Biedma, los Tristante, Pedro de Paz. Incluso os vais a llevar una grata sorpresa con Fernando Cámara, el tercer fichaje de NGC que va a romper muy pronto. Hay mucha gente escribiendo cosas buenas por ahí. Creo que la literatura española actual goza de una salud excelente… Ahora ya solo necesitamos que el público te compre una novela porque te llames Pérez y no porque te llames Larson. Que con esto también hay mucha tontería. Gente como Pily B., apostando por los Pérez y los Gómez del mundo es, creo yo, heroica.

Mantienes con Juan Ramón Biedma un blog titulado El subcultural. ¿Qué tal se te da esto de los blogs? ¿Resultan un incentivo para los escritores? ¿Ayudan a hacer nuevos amigos? ¿De qué temas os ocupais en el blog?

Los blogs son una locura que haces con los amigos porque te entretienen, pasas el rato y encima obtienes algo de visibilidad, pero también terminan absorbiéndote y, si te lo tomas en serio, es mucho trabajo. El nuestro, en concreto, va de rollo tranquilo porque escribimos algo cuando nos apetece, pero hay personas que hacen un esfuerzo brutal con el blog que gestionan… Nosotros publicamos “Paciente Cero”, que es un relato por entregas que vamos escribiendo a dos manos y que trata de recuperar el rollo vetusto pero bonito de los folletines. También hacemos crítica literaria, de cine, algo de música, en fin nuestras cosillas… y publicitamos nuestros libros y los de los amigos, claro, qué menos. Pero todo ello en un plan muy distendido, sin agobios.

Y ahora sí, y ya para terminar, y sólo de momento, voy a pedirte que sumes aquí esa o esas tres o cuatro o cien preguntas que no te han hecho todavía y que quisieras contestar.

Vale, las escribo pero no las contesto para que me las hagas otro día (previo pago):

1.¿Por qué estás tan loco como para atreverte a escribir en un país en el que no se lee?
2.¿Tú qué querías ser de mayor?
3.¿Es verdad que cuando eras joven todo el mundo pensaba que no te ibas a comer un chicharro en la vida?

Y de momento, ya. Un abrazo.


Gracias Francis. Y enhorabuena por esta publicación.

lunes, 21 de junio de 2010

FRAGMENTOS DE BURBUJA: UNA OPINIÓN




Reseña de Fragmentos de Burbuja de Juan Antonio Fernández Madrigal


Texto Pilar Alberdi
Ilustración: Azramari
Título de la ilustración: Explorer fin.
Créditos fotos y otras imágenes al final del artículo.


«Le hemos puesto nombre a las estrellas, a todos los planetas, cuando probablemente ya tenían nombre» Stanislav Lem (autor de Solaris)
«La vida humana es un deseo perpetuo y sin descanso de poder tras poder, que sólo cesa con la muerte» Thomas Hobbes




Las anteriores frases nos hablan de la soberbia humana y de la necesidad de poder que impera tanto en individuos como en grupos. Hoy creemos descubrir estrellas como ayer “descubrimos” nuevas tierras para colonizar. Hacemos del “otro” un objeto con tal de dominar sobre él. Nos defendemos para sentirnos seguros, y por razones similares atacamos.
Decía Hobbes que el hombre se mueve por impulsos de aceptación o negación hacia personas, circunstancias o sucesos. Unas veces lo mueven la alegría y la felicidad, otras el terror a algo y la desesperación. En su Leviatán acuñó la frase «El hombre es un lobo para el hombre», afirmando que la creación de la sociedad, aún siendo algo artificial, supone unas garantías de estabilidad en tanto el poder queda cedido a persona o grupos, y las leyes se convierten en «cadenas invisibles» que sustentan ese poder. Pero ¿qué ocurre cuando ésto no es así? La sociedad se encuentra en «anomía» o al borde de ella, como lo definió Durckheim. Si la sociedad se desintegra, si ya no somos capaces de definir quién soy yo, ni quién es el otro, ni en qué medida puedo confiar en él o hasta dónde debo temerle: la sociedad estalla en mil pedazos. El individuo o los componentes de un determinado grupo no tienen donde sostener su pensamiento ni su acción, basándose en los antiguos roles conocidos. Surge la duda sobre lo acecido en el pasado y se mantiene viva la incertidumbre sobre un futuro que no se puede prever. ¿Acaso serviría de algo, en esas condiciones, mantener una esperanza? Y en ese caso: ¿sobre qué? Esto es lo que les ocurre a los personajes de Fragmentos de Burbuja, en la época en que se encuentran, el 626 d. T., es decir, el 626 después de la Telaraña, esa cúpula jaula para quienes quedan en el planeta y tienen pocas o ninguna posibilidad de escapar de él. Se supone que para entonces quedan pocos especímenes de nuhomos y bichas, siempre en pugna. La batalla puede empezar en cualquier momento. Pero ¿cuándo? ¿Quién tiene el poder? Esta es para mí como lectora una de las cuestiones claves que subyacen en la obra Fragmentos de Burbuja, Volúmen II de la saga La Forma de las Víboras de Juan Antonio Fernández Madrigal.

Partamos para empezar este viaje por el principio... Hay libros a los que se lee una vez y no se vuelve a releer. Libros a los que leídos una vez, volvemos alguna más o, por lo menos, no los olvidamos. Y hay libros como los de Juan Antonio Fernández Madrigal, a los que se puede volver una y otra vez con la confianza de que encontraremos entre sus líneas múltiples lecturas y capas subliminales que van desde lo más inconsciente a lo consciente. Esta certidumbre hace posible que la conversación entre autor y lector se mantenga en el tiempo, cambie, y se retroalimente con la creación de más obras y la fidelidad de nuevas lecturas.



Juan Antonio Fernández Madrigal no es un autor fácil. No lo pretende. Por si puede servir de ejemplo diré que ni Cervantes, ni Melville, ni Joyce... Ni muchos más escribieron obras fáciles, aunque luego con el tiempo lo han sido. Cervantes no consiguió, aún retratando con extrema exactitud la época en que vivía, un prólogo para su Viaje del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Melville escribió más de seiscientas páginas para resumir la persecución y caza de la ballena en sólo treinta páginas que están casi al final, sin embargo las quinientas y pico previas, eran fundamentales para la creación de la atmósfera y la demostración de las creencias y la fe de la época. Joyce no ha dejado de exasperar a muchos lectores que esperan que las obras tienen que parecerse unas a otras y presentar siempre un mismo modelo de estructura. Toltstoi en Guerra y Paz recurrió, en gran medida, al ensayo histórico para testimoniar hechos concretos del avance napoleónico sobre Europa y, en especial, sobre Rusia. Sólo los lectores pacientes encuentran obras especiales. Sólo los verdaderos editores, saben abrir las puertas a su publicación.

Si además se trata de géneros o subgéneros el tema se complica... No creo en esa división de la ciencia ficción en dura y blanda. Creo en una ciencia ficción humanista, del tipo Bradbury, Dick, Ursula Le Guin y otros... No sé qué ven los demás en la ciencia ficción, pero yo en obras como las de Poul Anderson, Isaac Asimov, Arthur C. Clarck, Frank Herbert, Dans Simons y muchos más, es decir en casi todos, veo lo que somos. Percibo imperios, pirámides, simbología egipcia, griega, latina, aborigen de distintas latitudes, tumbas, leyendas y cuentos del pasado, búsqueda de sentido personal, temor a las máquinas, al control de la información, a la desaparición de vida en el planeta, a la necesidad de aferrarnos a algo superior a nosotros mismos... Llámese esperanza, progreso, dios, vida en otros mundos, una nueva raza o lo que fuere. Quizá, simplemente: justicia o algo más difícil aún, piedad. Si la historia la adornamos con lanzaderas espaciales, estaciones orbitales, alienígenas, planetas, nebulosas y estrellas, viajes interplanetarios, teleyectores, inteligencia artificial, sistemas simulados de entrenamiento, androides y ginoides, humanoides, robots, wetwere o softwere para los cerebros, cibernética, gafas virtuales, virus o bacterias letales, videofonos, etc, tenemos los tópicos que hacen posible el género. Y, en algunos casos, encontraremos también ideas reveladoras de un posible futuro, gracias a la imaginación de los creadores de historias, como podría ser el caso de Julio Verne con su Viaje de la tierra a la luna. Aunque para su tiempo y también hoy en día, Verne no sea considerado un autor de Ciencia Ficción. ¿Le importaría a Verne? Seguramente, no. Él escribía con pasión, y con las definiciones propias de su época: «novelas de aventuras». De todos modos, ejemplos de anticipación del futuro, ha habido siempre. Jack William, por poner otro ejemplo, creó el término «terraformación» que luego se ha utilizado en abundancia. Yo misma lo he utilizado en alguna novela corta. Douglas Adams en su Guía del Autoestopista Galáctico ofreció un anticipo de los actuales e-books. Y Antonio Fernández Madrigal, como no podía ser menos, también nos da los tópicos que forman el género bajo conceptos como: el Consejo de los Monopolios Unidos, la antigua estación espacial internacional, la luzfera a la que muchos seres están conectados por un collar, el intento de un ascensor capaz de llegar a la estación orbital, Máquina, la registradora de datos, los cubidomos, las lanzaderas, los robots auxiliares de vigilancia en la Telaraña, etc. Pero eso no es lo importante, digamos que son los adornos... Lo importante es la idea que sustenta el todo, y la forma en que está escrita la historia. La experiencia de vida, también es importante. No se puede escribir desde la misma perspectiva a la edad de treinta años que a los sesenta.



Por mi parte y al margen de lo que opine el propio autor sobre su obra o lo que decidan los críticos en el futuro, añado a mi lista de escritores humanistas de ciencia ficción, al autor de Fragmentos de Burbuja. Además, con el convencimiento de que estamos ante un escritor con preocupaciones sobre qué es la sociedad, cómo actúan sus miembros, que leyes imponen, con qué criterios las cumplen o desobedecen, juzgan o condenan, y qué siente cada uno con respecto a sí mismo y a los otros. Hay una llamada sobre lo que puede representar la vida de los niños que no reciben cariño. Y este tema es algo que no puede dejarnos indiferentes. Lo que hacemos a los niños repercute en cómo será la sociedad del futuro. Sin este bagaje de preocupaciones sobre las relaciones humanas y sus consecuencias, es imposible hacer una obra en la que estas preguntas, bajo la tensión arquitéctónica que caracteriza la obra, aparezcan una y otra vez, sin mayores camuflajes.

«Antes de la piel éramos tanto como podía cada cual, y los que no podían no conseguían su piel. Había reglas, ¿entiendes? Averiguarlas era aprender de verdad, y los que íbamos a ser burbujas despreciábamos a los que no eran capaces de aprender de verdad, porque el mundo era así, Rad; ninguna hiena va a detenerse a razonar contigo antes de hincarte el diente. Así pues crecimos como hienas»

«Yo pienso que podemos ser violentos sobre alguien que nos piensa, a quien no pensamos, porque no veríamos el dolor devuelto hacia nosotros”


Juan Antonio Fernández Madrigal es un autor todavía joven, con un bagaje humano, científico y literario importante, cuyo peso se nota en los temas que elige y la forma de presentarlos. Se ha mantenido fiel a lo que seguramente pretendía, ser sincero, y pese a las dificultades que todo escritor encuentra cuando comienza a tocar las puertas de quienes podrían facilitar la publicación de su obra, accedió a editoriales como Andromeda, Espiral, Parnaso, AJEC, y NGCficción! que le abrieron las puertas. Todas ellas, además, dirigidas por personas que conocen bien las dificultades con las que se encuentran los escritores de ciencia ficción o géneros como el fantástico cuando no se tiene un nombre y un apellido anglosajón.



Fragmentos de Burbuja refleja la vivencia de cinco personajes: Galavar, Lixalen, Lazarothdahali, Átrida, Lerenailébeda. Ellos son fruto y resultado de guerras y destrucción, de acciones interplanetarias y enfrentamientos interculturales entre seres alienígenas, suproductos de las máquinas, humanos y subhumanos, recolectores de niños y seleccionadores de razas. Los nombra el autor como nuhomos, antiguas personas, Víboras de las Formas, Burbujas, seudoperros... Son restos de sociedades, injertos anclados en la devastación, luchando por su supervivencia en un tiempo ocurrido tras la Guerra Negra, la última escasez, y posterior a la época de las tribus y los arbolares.
La vida de estos personajes la vivimos con ellos. Pisaremos a su lado el polvo del camino o la crujiente arena, nombraremos los pocos árboles y arbustos que quedan, nos dolerán las heridas cuya rápida cicatrización nos sorprenderá, sospecharemos de lo que ven nuestros ojos, oleremos la humedad del agua del mar y gustaremos en la boca el salitre de su espuma... Hablamos, pues, de formas de estar en el mundo, de modelos representacionales de la realidad donde la terrible falta de información desequilibra a los personajes mientras el tiempo, sordo y mudo a sus necesidades, continúa pasando inexorablemente. Poco importara que la Máquina les permita conocer algunos datos. La sensación permanente de amenaza, terror y muerte les hace creer que existe el monstruo, el enemigo, sin ni siquiera saber con claridad y en todo momento quién es aquél capaz de portar tal nombre. Podrían ser ellos mismos y no saberlo. Pero ¿qué clase de tiempo es éste que se expande, se deforma amenazante, sugiere la destrucción interminable? ¿De qué medida está hecho? ¿Qué clase de seres son éstos, que pueden rehacer sus cuerpos siendo condenados a una vida casi eterna? Hay una percepción de eternidad extenuante, no liberadora, realmente agobiante... Como si se tratase de un diario o de los datos en un programa de ordenador, bajo el epígrafe Registros aparecen números casi infinitos. Por ejemplo... Registro:1054700000006260801204210. Y al final, uno comprende que son sólo eso, letras y números. Datos. Y más datos.

«Todos os olvidaréis... de lo que ha pasado. Cuestión de décadas, de siglos... La memoria se rompe..., se rompe...cuando pasa tanto tiempo».

Y más y sobre todo,cuando depende de la Máquina.



Antes de escribir este comentario sobre Fragmentos de Burbuja de Juan Antonio Fernández Madrigal, leí la obra un par de veces. Y, aún así, sé que volveré a ella nuevamente. En la primera lectura el golpe fue psicológico. Imposible sustraerse a la deshumanización de los niños encerrados en la Torre Negra. Los castigos absurdos, la indiferencia, la burla, la brutalidad, el abuso, la indolencia, los oscuros méritos que posibilitaban ser los poseedores de la nueva piel. «Mi yo de ahora (del presente) urge a mi yo de ahora (del pasado)» a recordar qué era sentir entonces, antes de la dureza de la piel y del implante, es decir en la época de la inocencia. Porque el recuerdo se transforma con el tiempo. Y antes de que los nuhomos los llevasen a la Torre Negra de Alacca y los convirtiesen en lo que nunca debieron ser, habían sido otros, debieron ser otros, pero ya no recuerdan bien. Y una como lectora se pregunta cuántas de estas torres ha habido en el mundo y cuántas seguirán existiendo aquí y ahora, y cuántas pervivirán por los tiempos de los tiempos produciendo horrores y deformando vidas.
En la segunda lectura, ya a un nivel más consciente, me quedé con lo fundamental de los personajes y la historia. Por ejemplo, mientras que Galavar está presa de un espacio que le resulta siempre desconocido. Lixalen queda sometido a Galavar que ejerce sobre él toda su violencia destructora. Lazárothdahali nos obliga a mirar hacia un mundo donde hay rescoldos de creencias que se pretendían sagradas...Y acaso lo fueran para muchos. Ya ni las ciudades que crearon los nuhomos son las mismas: Alacca, Veggeda, Noctia y Umma. Ninguna respondía ni responderá ya a los mismos fines para los que fueron creadas. Todo desfallece. Es el final ante la diáspora de un nuevo y amenazante caos. Lerenilébeda se siente deshauciada por la muerte de Lazárothdahali. Y Átrida, uno más de los muchos Átridas a los que la gente llamó «seudoperros» siguen vigilando desde lo alto de la Telaraña. Encerrados en sus cubículos, pudiendo utilizar OJOS que lo ven todo, obligados a vigilar, a mirar, incluso, lo que no quieren...

En la pasada presentación de Fragmentos de Burbuja en la Casa del Libro en Málaga, Juan Antonio Fernández Madrigal dijo que él no podía escribir bajo el supuesto de “sujeto, verbo, predicado” y vuelta a empezar. Creo que con esta referencia intentó expresar que la forma debe servir a la idea y no al revés. Para este tipo de escritor, el que es Juan Antonio, un corrector ortográfico y de estilo puede causar cierto temor. Pero publicar un libro, es también transigir y colaborar ante los pequeños detalles e inconvenientes que lo hacen posible y sumarse a la labor editorial.



En la interesante charla que brindaron ese día, el autor y la editora Pyli Barba de NGCficción!, Juan Antonio nombró a una escritora, sin duda distinta a muchas y sobre todo a muchos escritores de ciencia ficción. Se trataba de Ursula Le Guin. El universo especulativo de esta mujer, en los años 70 del siglo XX, ha sabido tocar como nadie, tabúes humanos como la vida sexual: hermaforditismo, roles en la relación sexual, reproducción de la especie, incesto. Creo que esta sola mención ya nos indica la corriente de pensamiento desmitificadora en la que se inscribe Juan Antonio. Así como el propósito de imaginar otras posibles sociedades, algo difícil, ya que sólo sabemos pensar desde la nuestra.
Otros dos temas que marcó el autor en esa presentación del libro fue su interés por la sociología y la psicología.

Al presentarnos a los personajes a través de sus pensamientos y en menor medida de sus acciones, Juan Antonio Fernández Madrigal, consigue recordarnos lo que pensaba Hobbes: que el lenguaje hace posible la vida política, es decir la vida en sociedad (temas sobre los que trabajaron posteriormente muchos lingüistas) y sin el cual no es posible ningún tipo de contrato social que permita conocer quién tiene el poder y de qué modo o bajo qué ritual se produce. Diríamos entonces que la palabra se transforma en un instrumento para conocer la realidad. Pero en la sociedad de este segundo volumen de la saga, que es Fragmentos de Burbuja, la palabra igual que el poder están en crisis, en anomía.
Si a esto sumamos lo que decía Bertrand Rusell: «El lenguaje no sólo sirve para expresar el pensamiento, sino para posibilitar pensamientos que no existirían sin él», podemos afirmar que la historia resulta interesante y acaba siendo un espejo de la sociedad, ya sea ésta, otras que conocemos o todas en su conjunto. Mis pensamientos y los tuyos, a fin de cuentas, son sólo míos y tuyos en la medida que podemos ocultarlos o en la medida que puedan diferenciarse, pero, a la vez, son productos sociales. A falta de una común telepatía, con pensamientos no expresados no podemos organizarnos. Para saber hacia dónde va una sociedad, quién tiene el poder, cuáles son las normas, y de qué futuro hablamos cuando hablamos de un futuro, se necesita la palabra. En esta historia lo que hay son seres condenados a vivir la existencia que otros o las circunstancias determinantes de su transcurrir histórico les han impuesto, siendo la falta de comunicación una de las características más acentuadas en su vida diaria. En ese devenir intentan conocerse y conocer a los demás. A veces lo consiguen, pero casi siempre están solos y desesperados apostando por una serie de acciones no menos perturbadoras que las que les producen sus propios pensamientos.

Decía Juan Ramón Jiménez, “no libros, obra”. Y este es el caso de Juan Antonio Fernández Madrigal. Su obra dispersa en pequeñas editoriales de ciencia ficción y en revistas digitales, va haciéndose visible, poco a poco.
Un día, que yo no veo lejano, el campo de acción de sus libros se ampliará y multiplicará exponencialmente. Surgirán las tesinas, y quizá por fin, una mayoría pueda saber quién es y de qué habla el autor. Mientras tanto, personalmente, espero que Juan Antonio, siga manteniendo en el futuro, la misma voluntad que como persona y escritor le caracterizan.


EL AUTOR:
Juan Antonio Fernández Madrigal es doctor ingeniero en informática. Profesor titular de la Universidad de Málaga. Su interés académico se centra —entre otros campos— en la robotica. Su página personal donde puedes encontrar más información es: http://jafma.net

OTRAS OBRAS DEL AUTOR:

2001 Ciclo de sueños. Editorial Espiral CF nº 22, Bilbao, 2001)



2004 Umma (Editorial Parnaso, col. Vórtice nº 2, Granada, 2004)


2010 Fragmentos de burbuja (Editorial NGCficción!, col. CF nº1, Madrid, 2010)

2010 El tapiz invisible (Editorial Equipo Sirius, en preparación, Madrid, 2010)

RECOPILACIONES

2004 Dama Eternidad (E. Andrómeda, Libro Andrómeda nº8, Barcelona, 2004)

2007 Magnífica Víbora de las Formas (Grupo Editorial AJEC, col. Albemuth Bolsillo nº 17, Granada 2007)



Foto Ana (Presentación en la Casa del Libro, Málaga, de la obra Fragmentos de Burbuja)
Foto Pilar: Estación de Atocha (Cabeza de niño correspondiente a una de las esculturas "Día y noche" del escultor Antonio López).
Imágenes: fondos de pantalla free.