viernes, 30 de abril de 2010

DAVID G. PANADERO, EL AUTOR



Fotografía: Cristina Valentín

TERROR EN PÍLDORAS, EL LIBRO


ENTREVISTA A DAVID G. PANADERO

Por Pilar Alberdi

Con muy atrayente portada y excelente calidad literaria, tengo en mis manos Terror en píldoras —Las películas episódicas de terror—, el nuevo libro de David G. Panadero, periodista y director de la revista Prótesis —Publicación consagrada al crimen—, creada en 2002, editada en los últimos tiempos por VOSA y Diábolo Ediciones, y que desde 2009 se mantiene como blog, a la espera de volver al formato de revista en papel. La revista Prótesis ha conseguido reunir en sus páginas un selecto grupo de colaboradores que hace notable la calidad de los textos, el análisis, y la deconstrucción de los temas permitiendo un gozo intelectual relevante: estamos ante gente que piensa, y que no pasa por encima de las cosas sin profundizar antes en ellas.

Y al abrir el libro esto es lo que ha sucedido. Lo diré claramente: las primeras palabras de la dedicatoria me han emocionado, y si no prueben ustedes a leerlas.

«A mi padre que nunca quiso
ver estas películas. A mí
madre, que las veía sólo
por estar conmigo».

El libro editado en noviembre de 2009, es un exquisito ensayo del género de terror elaborado con la intención de llegar al lector común. Por tanto, el autor, ha evitado expresamente cualquier tipo de erudición y de extensión innecesaria con la intención de acercarse a la mayoría. Ya en la introducción titulada «Antecedentes literarios» se nos dice que recibamos la lectura de Terror en píldoras —Las películas episódicas de terror— como si estuviésemos en una reunión de amigos, alrededor de una fogata, mientras un «maestro de ceremonias», nos cuenta historias de terror reflejadas en las películas que analiza. Personalmente me he dejado llevar por el excelente texto de David, avalado por sus muchos años como editor y periodista. El vuelo onírico ha sido perfecto, las llamas de la fogata ni muy bajas ni muy altas, el calor y el temor en su punto, el maestro de ceremonias, sin duda, el mejor que podíamos tener para llevar adelante este proyecto. «Edgar Allan Poe, Guy de Maupassant, Nathaniel Hawthorne, Lovecraft, Tolstoi…» Esa es la base, viene a decirnos David, de lo que hoy se escribe y se ve en las películas. Eso y la tradición oral.
Como les decía, Terror en píldoras cita con especial dedicación películas episódicas del género que han hecho historia. Pero de esto hablaremos un poco más adelante. Si te parece bien, David, me gustaría que nos centrásemos en primer lugar en qué es para ti un buen «maestro de ceremonias» y una «atmósfera atrayente» en un film. Pones por caso La niebla (The Fog, 1979), de John Carpenter, con guión de éste y Debra Hill, y yo creo tras la lectura del libro que también debió causarte un impacto especial, En compañía de lobos de Neil Jordan. ¿Me equivoco? ¿Otras que recuerdes especialmente, precisamente por eso, por sus maestros de ceremonia y por su atmósfera especial?

Pilar, estás en lo cierto. En compañía de lobos es una de mis películas de cabecera, de esas que reviso cada cierto tiempo. Y de entre todas las que reviso, es de las pocas que cada vez me sorprenden con un nuevo matiz y me vuelven a emocionar. Me interesa en especial cómo reflexiona sobre la sexualidad, y lo hace con mucha humanidad y sin tapujos, empleando metáforas muy imaginativas. Pienso que su director, Neil Jordan, con ser bastante popular, no está lo suficientemente valorado, y prueba de ello es que algunos de sus primeros títulos son, al día de hoy, inencontrables. Pagaría por una copia en DVD de Amor a una extraña (1990), por citar uno de sus títulos olvidados.
Respecto a otras películas episódicas de las que no he hablado, me quedo con El club de los monstruos (1980), de Roy Ward Baker. Sí, es una película crepuscular, hecha a destiempo y algo decadente, pero me resulta muy divertida y refrescante.

Como habrás podido percibir evité preguntarte cómo surgió tu afición a este tipo de películas porque ya lo sé: a través de la literatura; pero sobre todo porque has sido un niño, y los niños son los que mejor conocen el miedo… Comienzas la introducción del libro citando de manera resumida los antecedentes literarios en los textos que dan origen a las películas de terror y género negro… Has hecho mención —entre otras obras— a cuentos egipcios del año 2000 a C, a las Fábulas de Esopo, las versiones latinas de Ovidio y Lucio Apuleyo, el Panchatantra, Las mil y una noches, por cierto que bonito ejemplo hay en él de esa maestra de ceremonias de los relatos que con ello evita noche a noche su muerte, y por consiguiente la de otras mujeres. Después el Decameron, Los cuentos de Canterbury. Como antecedentes posteriores citas la obra El castillo de Otranto de Horace Walpole, al que el propio autor subtituló Una novela gótica. Sumas después a Ann Radcliffe, a Matthew G. Lewis llamando nuestra atención sobre el hecho de que lo «fantástico» se convirtiese en un subgénero en el Siglo de las Luces, precisamente en un momento de la historia europea dominada por el racionalismo. En tu intención de no olvidar a nadie, traes a William Shakespeare poniéndolo de ejemplo de narraciones donde aparecen fantasmas y espectros. También nombras el Manuscrito encontrado en Zaragoza, obra del conde Jan Potocki o las obras a que dio lugar aquel glorioso encuentro en la Villa Diodati, de Byron y su secretario Polidori con Percy Shelley y la que sería su futura esposa, Mary Godwin, autora de Frankestein. Continúa tu lista con Drácula de Stoker, Las tumbas de Saint-Denis de Alexandre Dumas, El rey de amarillo de Robert W. Chambers, Los tres impostores de Arthur Machen, el Necronomicón de H. P. Lovecraft, La familia de Vourdalak de Tolstoi, La mujer de negro de Susan Hill, Books of blood de Clive Barker… Cuando hablas de este último autor comentas su «modernidad». ¿Qué nos puedes decir al respecto? ¿Es uno de tus autores preferidos? ¿Acaso otro?

Ahora mismo Clive Barker ha perdido el protagonismo que tuvo durante los años ochenta, todo gracias a los Libros sangrientos, tres antologías de relatos que reavivaron el género de terror por aquel entonces. Muchos han intentado responder a la pregunta de porqué nos fascinaba entonces Barker, y alguien contestó que su fuerza residía en su capacidad para crear mitos en tiempos modernos. Cuando el género de terror se volvía más cotidiano y todo sucedía a la vuelta de la esquina; cuando se popularizó definitivamente el american gothic, y en lugar de aristócratas en bosques europeos, los monstruos eran paletos americanos escondidos en moteles de carreteras secundarias. Entonces apareció Barker, devolviendo al género el exotismo de los arquetipos que había perdido. Digamos que este escritor fue a la literatura lo que Clint Eastwood al cine: nos sorprendió por su clasicismo, pero además creó una plástica propia, diría incluso que emparentada con la Nueva carne.


En este momento pienso que los textos religiosos con su carga de culpa y castigos son un claro antecedente de género. ¿Podríamos verlo de ese modo? Poe, Villiers, Potacki… Y más autores lo han tratado, especialmente aquellos temas donde aparece la actuación de la inquisición con su bárbara maquinaria de tortura.

Por supuesto, pero hay una diferencia fundamental: los textos religiosos, de carácter alegórico, tenían un marcado componente didáctico: señalar lo pernicioso de un comportamiento determinado. Sin embargo, la literatura de terror potencia el elemento lúdico de la narración, escapando a valoraciones morales o incluso buscando la provocación al atacar nuestros tabúes y exaltar las conductas transgresoras. Basta con leer a Arthur Machen para apreciar la dignificación del paganismo y de las viejas creencias, y la firme oposición a la iglesia católica. Precisamente por eso, a los escritores de terror decimonónicos les gustaba ambientar sus argumentos en Italia, España o Grecia, países donde la sombra del Vaticano es alargada. Les fascinaban las ruinas de abadías y cementerios porque hablaban de un pasado de cristianismo, poblado por supersticiones, crueldad e intolerancia.

Las películas por sketches, esas que están compuestas de varias historias diferentes, e incluso, a veces, dirigidas por distintos directores y que llegan a las pantallas bajo un mismo título, son las que ocupan la investigación de tu ensayo. Nombras: Al morir la noche, 1945, Tres casos de asesinato, 1954, y Las tres caras del miedo, 1963. También comentas con entusiasmo Historias Extraordinarias, 1968, basadas en relatos de Edgar Allan Poe, y Creepshow, 1982, una película especial, con guiños al mundo del cómic. También has dado un lugar a En compañía de lobos, 1984, donde has hilado fino buscando resonancias psicológicas y artísticas con el surrealismo. Y ahí te he seguido muy bien. A distancia de éstas, tal vez por su menor heterogeneidad o fidelidad al género negro y de terror, también citas entre otras: Doctor Terror, 1964, y El manuscrito encontrado en Zaragoza, también de 1964, con la cual no te muestras conforme al percibir que «todo el sentido de la maravilla de la novela es desperdiciado en el film, ya sea por falta de medios técnicos, ya por eludir el elemento fantástico» o «por dar por supuesto que todo espectador conoce la obra literaria». ¿Películas episódicas frente a películas con un único tema? ¿Inconvenientes y ventajas? ¿El último episodio siempre tiene que ser el más intenso? ¿Se rompe esta regla tácita alguna veces?

Las películas episódicas pertenecen al pasado, al igual que los libros de cuentos. Supongo que ello se debe a las costumbres del público: quizás resulte más cómodo el lenguaje del best seller, que, de forma reiterativa e incurriendo en multitud de subrayados, nos muestran una historia sencilla en la que es imposible perder el hilo. Sin embargo, leer un libro de cuentos requiere más atención: el salto, vertiginoso para muchos, de un cuento a otro, implica a menudo un cambio de registro, de coordenadas, de personajes, y requiere una lectura más sosegada.
Por otro lado, lo cierto es que las películas episódicas eran generalmente de producción muy modesta, lo que puede provocar rechazo en muchos espectadores, acostumbrados como están a las superproducciones.


Tú citas a la directora Wendy Toye que dirigió el episodio «In pictore» de la película Tres casos de asesinato, 1954. Un episodio cuya dirección no dudas de calificar como muy buena. En ese caso ese incidente de gran intensidad aparecía al comienzo de la película. ¿Faltan directoras de cine de terror? ¿Qué está pasando con ese tema? Porque autoras sí que hay. ¿Alguna que prefieras? ¿Por qué?

Tengo que admitir que me pillas fuera de juego. Es cierto que desde hace al menos dos décadas contamos con unas cuantas escritoras de género bastante reconocidas, como Anne Rice, Poppy Z. Brite o Tanith Lee –merecedora de mejores laureles esta última, por cierto–. Sin embargo, me da la impresión de que no sucede lo mismo en el cine, y no se habla demasiado de realizadoras, aunque hay algunas excepciones: la primera entrega de la saga de novelas de Crepúsculo, escrita por Stephenie Meyer, la llevó a la pantalla una mujer: Catherine Hardwicke.
Si pensamos en mujeres que se han centrado en el género fantástico, es inevitable ceder un lugar de privilegio a Mary W. Shelley, que supo aportar una mirada femenina, de alto calado reflexivo y filosófico, con su Frankenstein. Pero en líneas generales, podemos decir que, tradicionalmente, el género de terror ha tenido un enfoque masculino. En la actualidad, es lógico que, con el protagonismo que ha alcanzado la mujer en nuestra sociedad, se hagan cada vez más ficciones a su medida, que respondan a sus inquietudes. Incluso ya existe un subgénero que se acerca a esas expectativas: la romántica paranormal. Lástima que la gran mayoría de obras de esa corriente se queden en la ingenua exaltación del fetichismo y ciertas prácticas sexuales tabú. Aunque, por supuesto, esas prácticas son plasmadas de forma melindrosa y puritana. O dicho de otra manera: para que resulten de “buen gusto” y se puedan ver en cualquier multicine, sin ofender a nadie. Pero, ¿qué es la fantasía sino provocación?


Varias citas del libro El horror en la literatura de Lovecraft, aparecen en tu obra, por ejemplo, sobre la forma de ser diferente por parte de los europeos del norte y los del sur, frente a un fenómeno como el del terror. Los primeros —según la opinión del célebre autor—parecen más inclinados a él, mientras que los segundos se muestran más racionales y pasionales. ¿Te parece que la afirmación de Lovecraft continúa vigente?

Si hablamos de cine, me atrevería a decir que esas fronteras que marca Lovecraft respecto a norte y sur cada vez tienen menos sentido. En un mundo globalizado –marquemos las excepciones que queramos– las películas tienden cada vez más a un tono y una atmósfera más uniforme, dejándose de lado las diferencias locales. Cada vez es más habitual que los cineastas asiáticos hagan sus películas intentando satisfacer a los espectadores occidentales, y a su vez, los cineastas norteamericanos ya se encargan de hacer sus propias versiones de las películas asiáticas. En el caso de España, la productora que más películas de género ha hecho en los últimos años, Filmax, suele ubicar sus obras en una tierra de nadie difícil de identificar, que bien podría retratar las montañas canadienses o el pirineo catalán; el distrito de negocios de Barcelona o el de Nueva York… Puedo contar la anécdota de un amigo cineasta que escribió un guión donde se mencionaba la Gran Vía madrileña. Los productores le echaban en cara que incurriese en citas localistas. ¡Como si tuviésemos que avergonzarnos por vivir donde vivimos!

Hablemos del cine de género español. ¿Avanzamos en esto del cine negro y de terror? ¿Cómo ves el panorama? ¿Alguna película que te haya llamado especialmente la atención?

Pienso que sí, que avanzamos en el cine de género. Sobre todo porque, ya desde los años noventa, hay una generación con una cultura visual muy cercana a la serie B. Vaya por delante que, por más que muchos consideren casposo el terror español de los años sesenta y setenta, a mi juicio hay obras muy estimables y cineastas muy valiosos. Creo que León Klimovsky, Jordi Grau, Amando de Osorio, Vicente Aranda o Eugenio Martín son autores a redescubrir para las nuevas generaciones. Respecto al moderno cine de terror español, no puedo dejar de citar una de mis favoritas: Memorias del ángel caído (1997), de Fernando Cámara y David Alonso. Y no nos olvidemos de otros cineastas que han renovado el medio, como Álex de la Iglesia, Jaume Balagueró o Paco Plaza.
De todos modos, no digo nada nuevo al comentar que en el cine español funciona más el menudeo que una industria como tal. Por desgracia, estamos muy acostumbrados a ver cómo muchos de nuestros cineastas de mayor talento, y pienso en Juan Carlos Fresnadillo, acaban consiguiendo el pasaporte para desarrollar su carrera en el mercado anglosajón. Quizás, si el cine europeo mantuviera un poco de la fuerza que tuvo en los años sesenta y setenta, podríamos disfrutar de un cine fantástico más variado, más espontáneo, y, sobre todo, más nuestro.

David: ¿título del próximo libro? Bueno, tampoco voy a pedir tanto, pero ya lo estoy esperando. ¿Algún adelanto acaso? Creo que deberemos mirar los próximos números de Prótesis, para ver por dónde van los tiros, seguro que logramos intuir algo.

Tengo ganas de hacer algo distinto, algo que nunca antes haya hecho, y ahora estoy dando vueltas a una idea, que empieza a cuajar: un ensayo sobre la película La ley de la calle (1983), en el que no me quedaría en la mera referencia cinéfila. Me gustaría exponer cómo esa película se acerca a determinadas realidades –la violencia juvenil, la vida en los guetos–, y lo expondría partiendo de mis propias vivencias. Creo que a menudo los críticos cometemos el error de hablar de forma impersonal, viendo los toros desde la barrera, como si fuésemos simples observadores que aportan opiniones incuestionables. Cada vez más, intento luchar contra esa tendencia, para implicarme y asumir como propia cada línea que escribo. Creo que los literatos corremos el riesgo de aislarnos entre montañas de libros, y me gustaría pensar que autores como Dickens o Balzac tienen razón, que la escuela es la calle, y lo más importante, por encima de lo que vemos en los telediarios o leemos en Internet, es nuestra propia experiencia.

La verdad es que si bien yo he pasado por las páginas de este libro con verdadero placer, también me he sentido observada… No en vano hablamos del género que hablamos. Pero bueno, también es justo decir aquello de que «si bien nosotros juzgamos un libro, el libro también nos juzga». Y yo tengo que reconocer que aunque me gustan muchísimas películas, y no hay más que mirar en los datos de mi perfil para ver algunos de esos títulos, no es un tema que domine. Y llevo mal eso de recordar nombres de actrices, actores, directores de fotografía, etc. Por lo tanto, haberte tenido como «maestro de ceremonias» ha estado muy bien.

Así un libro que comenzó con una dedicatoria tan especial acaba con una sinopsis perfecta ante cuyo reclamo es imposible negarse a leerlo. Lo pueden adquirir a través de la librería madrileña Estudio en Escarlata
También pueden acudir para más información al blog Terror en píldoras El libro se encuentra disponible en formato papel y también como e-book para ser descargado por Internet en Todoebook.
Para que no dejen de hacerlo, y también para que no dejen de seguir los números de la revista Prótesis, les copio aquí la sinópsis de Terror en píldoras:
«Algo tienen en común literatos como Jan Potocki, Robert Louis Stevenson, Edgar Allan Poe o Arthur Wachen, cineastas como Mario Bava, Federico Fellini, Neil Jordan o John Carpenter… Todos ellos se han visto tentados de contarnos una historia, muchas historias, casi siempre de miedo. Y nos las han contado tal y como ellos las escucharon por primera vez, dirigiéndose a nosotros de viva voz, como si estuviésemos reunidos alrededor de una fogata. En estas páginas proponemos un acercamiento, desde la crítica literaria y el análisis cinematográfico, a la riqueza de la tradición oral. Su influencia en la literatura y el cine, en esas películas episódicas de terror, es innegable. No podemos olvidarnos de películas como Las tres caras del miedo, Historias extraordinarias o En compañía de lobos».

Así ha sido, y mientras la ceniza se va apagando… Sólo me resta decirte gracias David, espero tu próximo libro con interés.

Pilar, desde la agradable soledad de este escritorio, mientras fumo tabaco de liar y apuro la taza de té, agradezco tu interés y la compañía. ¡No hay mejor recompensa a tanto trabajo que tener una lectora como tú! Un abrazote.


miércoles, 28 de abril de 2010

NOVEDADES EN MUNDOS ÉPICOS




La prestigiosa editorial Altres Costa Amic ha decidido lanzar una línea fantástica en América interesándose por el catálogo de Mundos Épicos Grupo Editorial. (Recordemos que esta editorial mexicana vende también en USA y otros países de América). El primer libro que cruzará el Altántico será Manuscritos de Neithel de David Velasco, a quien desde aquí felicitamos.


Hanna y los reinos de Kettke de Paul Sanca (Colección Serie Joven) acaba de salir publicada.
La presentación del libro El silencio del mar (Colección Serie Joven - Romántica) de Viki Tapada, será presentada en Mallorca el día 30 de abril con la participación en el acto de la presidenta de la Asociación Mallorca Fantástica, Joana Pol.

Mientras tanto continúan en distintos institutos las charlas y presentaciones de diferentes autores de Mundos Épicos como Carlos González Sosa, J. Vilches y otros, y Rayco Cruz, presenta librería: Sueños de Papel.

viernes, 23 de abril de 2010

GUILLEM LÓPEZ, EL AUTOR

LA GUERRA POR EL NORTE, LA NOVELA





ENTREVISTA A GUILLEM LÓPEZ

Por Pilar Alberdi

Nuestro tema de hoy la novela La Guerra por el Norte de Guillem López (Editorial Ajec, colección Excalibur) que saldrá a la venta el próximo 10 de mayo.

Hola Guillem, para empezar tomo un extracto de la entrada con que diste comienzo tu bitácora Leyenda de una Era con la intención de hacerte la primera pregunta.

«Uno se levanta con un personaje de ficción en su cabeza, como la peor de las conciencias. Se prepara el desayuno, casi a oscuras, y da vueltas a la cucharilla del café y a esa idea que crece como la barba. Después se marcha al trabajo, el remunerado, y mientras charla con los compañeros, la vocecilla continúa como un eco insidioso que resiste a marcharse. Al llegar a casa, en la ducha, uno se queda parado bajo el agua caliente con los labios en una arruga que recuerda lo que debía de ser el pensador de Rodin sin un lugar en que sentarse. Se cocina la cena, se hace un esfuerzo por estar con la pareja y por decir: estas orejas son mías. Pero no hay tu tía, el pensamiento único continúa ahí. Pegajoso, adherido a los párpados se va con uno al catre y le azuza sueños de una novela que todavía no existe. Al día siguiente, al despertar, la conversación imaginaria entre personajes de ficción continúa. Quizá cuando se convierta en palabras, parezca más real. Ahora sólo es una locura de escritor, una obsesión».

¿Ha sido realmente una obsesión encontrar el tiempo y escribir La guerra por el Norte?

Sí, aunque en cierta manera cada proyecto en que se embarca uno es una obsesión que te asalta en cualquier momento. La guerra por el norte me llevaba años rondando, como el fantasma de un familiar con una cuenta pendiente con los vivos. La preparación de la estructura me llevó meses. Siempre me había seducido la idea de escribir un entramado de personajes a la manera de “vidas cruzadas” o La colmena, y de hecho ya había experimentado en otras novelas menores con estructuras rotas y cruces de personajes, pero nada con una envergadura como la que me requería el proyecto de Leyenda de una era. Cuando decidí que ya había recopilado suficiente información y levantado los andamios que formarían la base de la historia, me lancé al vacío y aposté, una vez más, por la literatura. Un año y medio después conseguí firmar el contrato de edición.


¿Puedes anticiparnos de qué va la historia? He tenido tiempo de ver el trailer book de la novela a la que has compuesto la música. Me ha gustado mucho.

Gracias. Desde el principio concebí la historia de Leyenda de una era como un gran lienzo que podía manchar a carboncillo. Me interesaba matizar, dar muchos tonos de grises, sombras y degradados a lo que nos tiene acostumbrados la fantasía épica. Mi propósito principal era retratar personajes, dotarlos de partes oscuras y luminosas y llevarlos por el camino del error y el acierto. Estoy muy satisfecho del resultado final, es diferente y cautivador.
La guerra por el norte, la primera novela de la saga, nos presenta los reinos del norte de Kanja, el Oriente del mundo. Determinadas personas, nacidas con habilidades especiales, son perseguidos y exterminados desde hace siglos. Se avecina una guerra cruenta y la moral es controlada por una fanática orden religiosa. En ese contexto, dos adolescentes manifiestan un poder que cambiará el mundo y que muchos interpretan como el final de un ciclo. Es una gran apertura épica en el más auténtico sentido de la palabra, porque con la novela viajaremos desde la lucha de los personajes contra las consecuencias de sus propios actos, hasta el sentimiento ontológico de una civilización en decadencia.


¿Realizar los mapas que acompañan a tu historia te permite conocer mejor el territorio imaginario del que formas parte como autor? ¿Se le facilita de este modo también al lector? ¿Qué intentas que quede claro?

Los mapas son imprescindibles cuando hablamos de fantasía épica. Todo mundo imaginario necesita unos límites y un marco para que el lector pueda situarse a través de un rápido vistazo. Sin embargo, cuando abordé la realización de mis propios mapas y de los escudos de armas y blasones de las Casas que aparecen en la novela, mi propósito era, además, “comercial”.
Estaba en pleno proceso de preparación de la saga y se me ocurrió que vivimos un momento en que lo audiovisual toma un lugar privilegiado en la sociedad. Caminamos rodeados de imágenes, estudiamos con imágenes, nos entretenemos con imágenes y pensamos en imágenes. ¿Dónde queda la literatura en todo esto? Pensé que es un gran complemento para un libro de fantasía ir acompañado de todos estos apoyos visuales como son los escudos heráldicos y los mapas a color con una gran definición. También ideé en aquel momento la banda sonora que acompañaría al libro. Un todo que llamé “metanovela” y que completaba y enriquecía lo escrito. Tenía experiencia con la música y el dibujo, así que me puse manos a la obra para alcanzar el mayor nivel que mis aptitudes pudiesen conseguir. Soy escritor, no músico ni dibujante, pero el resultado ha sido mucho mejor de lo que esperaba.


En tu blog te defines como un escritor novel. Pero detrás de un escritor novel hay muchos años de dedicación al oficio. De hecho los que lo deseen podrán adquirir a través de tu página una obra tuya para niños. Su título: La compañía Chan Chan. ebooks Lulu



Bueno, en realidad, La compañía Chan Chan no es una obra estrictamente infantil. Con ella pretendía que el lector encontrase su niño interior, y esa es una de las razones por las que pudimos contar con unas preciosas ilustraciones infantiles. La novela es una fábula que recoge inquietudes y principios de la vida a través del arte. Una pequeña alegoría que retrata las facetas del artista desde la perspectiva de una compañía ambulante de la farándula. Tiene mucho humor y algo de drama.
La verdad es que nunca le di demasiadas oportunidades a esta historia y decidí autopublicarla para ponerla al alcance de todos aquellos que quisiesen leerla.


¿Más obras guardadas en el cajón?

Muchas. Desde que puse como objetivo publicar he escrito media docena de novelas, una colección de cuentos, dos poemarios y tres textos teatrales. ¡Y eso son los proyectos acabados! Tengo cajones llenos de folios garabateados, historias a medias y guiones de argumentos que se esfumaron con el tiempo. Es lo que tiene esta profesión, ideas a docenas y papeles acumulados en el montón de “pendientes”.


¿Un riesgo que el escritor se exhiba como mercancía?

Más que un riesgo, una condena. No es que el escritor se exhiba como mercancía, sino que ha aceptado ese rol. Tal y cómo está el panorama literario actual el escritor se ha convertido en vocero de su causa con los riesgos que esto conlleva. El primero de ellos la inversión de tiempo en promoción de la obra propia, en menoscabo del tiempo para escribir, que es a lo que debe dedicarse uno. Y todo por la fugacidad que impone el ritmo de la producción mercantil que ha migrado a la literatura. Los libros pasan de novedades a devoluciones demasiado rápido. En palabras de Carles Barral, los editores ya no llevan un libro bajo el brazo, llevan una calculadora. El mercado editorial es, al fin y al cabo, un mercado que se mueve por los beneficios y los dividendos. Si hay un último dato preocupante, desde mi punto de vista, es la búsqueda del bombazo como meta editorial y literaria. En España, un país con un bajo índice de lectura, se publican cada vez más libros y se venden también más, pero de menos autores. El best seller se ha convertido en objetivo de muchos editores que planifican sus novedades con respecto a los superventas previstos. Por otra parte, es prácticamente imposible que el escritor que se inicia en la escritura a nivel profesional sea impermeable al encumbramiento del éxito, algo que resulta, de todas todas, una dolorosa entelequia que se descubre tarde o temprano.


Tengo que decirte que me he dado un par de vueltas por tu blog. Las entradas recogen tus preocupaciones en varios aspectos. Das una opinión política; despides a Miguel Delibes con un precioso texto y un título merecido «Una muerte en familia»; comentas la obra Guardián en el Centeno de Salinger; lo que te ha supuesto quedarte en el paro; una película, y varias cuestiones literarias como la que voy a citar de tu propio blog, porque de lo que se trata es de que al lector le interese el escritor, y yo creo que quien te lea en el blog, sabrá que hará el camino con una persona leal y sincera. Veamos un ejemplo que no dudo otros escritores y escritoras compartirán contigo.

«En mayor o menor medida todos tenemos alguna manía obsesiva a la hora de golpear las teclas o acariciar el papel. Una especie de superstición que rodea y sostiene el misticismo de esta profesión que elegimos o a la que nos empujaron las musas. Algunos escriben en su casa, en silencio, rodeados de sus cachivaches. Habitación con vistas inspiradoras o, tal vez sin ventanas porque todo son distracciones. Ordenador con conexión a Internet o un viejo computador de la era Mesozoica. Mañanas, tardes o noches. Escribir en un parque o en café. Hojas sueltas o libreta de cuartilla sin rayas, tapa blanda, grapada… y que no sea verde, por favor (aquí es cuando el suministrador de productos de papelería se te queda mirando con cara de haber visto un extraterrestre). Sí, lo confieso, yo soy de los que se pasan un buen rato en la sección de papelería de los grandes almacenes y sueño con post-it de colores, fichas de diferentes tamaños y tableros de corcho repletos de chinchetas».

Me gusta, de vez en cuando, escribir algún artículo de los que ponen las cartas (literarias) sobre la mesa. Es una manera de hacer que unos y otros, aun en la distancia, nos sintamos cercanos; iguales en la diferencia. Siempre he sido una persona solitaria y reservada, quizá lo compenso con la creencia de que hay que apoyarse entre escritores y de que hay mucho que aprender de otros. Un buen ejemplo sería tu trabajo y el interés que mostraste para entrevistarme. El mundo global de la red te hace ser consciente, de un soberano bofetón, de la multitud de escritores que luchan por sacar adelante su trabajo. Es un baño de agua fría para el ego que te devuelve al escritorio y te deja sin cenar más de una noche. A través del blog puedo ayudar y puedo ser ayudado. Elimina la separidad de mi vida. Ese contacto con los que están al otro lado no tiene precio, especialmente en una profesión que te ancla al sonido de las teclas en un cuartucho oscuro.

Y ahora toca «tirar del carro» como tú dices por el tema de la promoción. Trabajo del autor y del editor para dar a conocer la obra. Y yo creo que lo estás haciendo bien. Tienes ya muchos amigos que estamos a tu lado.

Afortunadamente en los últimos meses he conocido personas muy valiosas, en lo literario y en lo personal. Unos mediante el contacto electrónico, y otros en persona. El pasado mes de septiembre asistí a las Jornadas de Literatura Fantástica de Dos Hermanas, en Sevilla. Fue una gran experiencia. Pude conocer a Teo Palacios, Alex Guardiola, Susana Torres, Felix J. Palma y Javier Márquez, escritores reales con problemas de escritores. Gente que saca tiempo para escribir de los rincones y lo demuestra con cada proyecto.
Respecto a la promoción me supone una carga emocional a la que no estoy acostumbrado. Pero lo voy superando. Se ha formado una cierta expectación con el lanzamiento de la novela y tanto la editorial como yo, estamos ansiosos por comprobar la reacción y críticas de los lectores. Es una novela diferente, algo novedoso en la literatura fantástica española, y creemos que dará mucho que hablar.


Estás a punto de llegar, a un paso del momento de poder decir que por fin tu novela está en la calle. Es verdad que ya tenemos el book trailer con tu composición musical y un anticipo de la portada, y el 10 de mayo, el libro. Quiero decirte que me alegro mucho, y que espero hacerme con un ejemplar firmado. Por último, dejo para el final estas palabras tuyas, porque ese día podrás decir, lo que ya dijiste: todo está bien ahora.

«Uno se detiene sobre las teclas sin saber muy bien que contar. Enumerar los días que pasan y en su carrera se llevan las hojas de la agenda; poner en orden las últimas notas, los epitafios de capítulos que se quedan permeables a futuros chaparrones. Leer frases fuera de contexto, diálogos mancos y cojos. Palabras inventadas y rimas consonantes como un macabro delito. Errores, faltas, deslices. Todo parece mal, todo se ve terrible. Pero, al instante, uno sonríe y pasa página y piensa: “está bien”.

Recuerdo que esta entrada la escribí como para expulsar los demonios de la corrección. Necesitaba desapegarme después de parir una novela y echarla al mundo, a las manos de otros, para que reciba caricias y también golpes. Darle una vida real que, en sus éxitos o fracasos, le va a pesar a uno mismo durante el resto de sus días.
Gracias a ti, Pilar, por prestarme este hueco en tu blog y por el interrogatorio. Ha sido un auténtico placer.

jueves, 22 de abril de 2010

ILUSTRADOR INVITADO: PEPO PÉREZ

Agradecemos al ilustrador Pepo Pérez su espontánea aceptación para colaborar con este blog de literatura fantástica.



Enlace a su página

domingo, 18 de abril de 2010

JUAN ANTONIO FERNÁNDEZ MADRIGAL, EL AUTOR

FRAGMENTOS DE BURBUJA, LA NOVELA




ENTREVISTA A JUAN ANTONIO FERNÁNDEZ MADRIGAL

Por Pilar Alberdi


Bajo el cielo de Málaga. Casi parece antici-fi lo que acabo de decir, pero tenemos esta suerte pequeña y diaria, porque aquí, pese a todo, la vida es sencilla y todavía aunque soportemos atascos y obras viales (el metro) que entorpecen la vida a cambio de mejorarla mañana, aún no padecemos los temas más graves que sufren las grandes ciudades, pero sí los que nos son comunes a todos los españoles, el paro, y un largo etcétera, de los que nos salva, a veces, nuestra mirada posándose en el mar mediterráneo, y dejando el oído revolotear entre el hablar alegre de la gente de Málaga.
Como podrás observar Juan Antonio he incluido un detallado informe al final de este artículo de enlaces a tus bitácoras donde quienes quieran podrán conocer mejor tu obra y tu persona. Allí encontrarán una información detallada sobre tus novelas e incluso sobre algunos relatos. No he podido resistirme a citar los enlaces a cuentos publicados en la revista argentina Axxon como Señora de las Estancias y Magna Viperia Morphis. Tampoco me he resistido, a poner otro enlace a tu exquisito relato La exótica pulcritud de la inteligencia publicado en Libro Andrómeda.
Al final de artículo también he incluido la sinópsis de Fragmentos de Burbuja, tu última obra publicada en la editorial NGC ficción! dirigida por la infatigable Pily B. Sin duda, el trabajo de la editora ha sido excelente, porque el libro, ya destaca a primera vista con la excelente ilustración de portada a cargo del ilustrador Felideus.
Por todo lo anterior y añadiendo que naciste en Córdoba en 1970, que eres doctor en ingeniería en informática, profesor en la universidad de Málaga, escritor e ilustrador, comenzamos la entrevista.

Tus textos juegan entrando y saliendo de lo inconsciente a lo consciente. Es un verdadero juego de inteligencia. En la revista Axxon se señalaba cómo tu relato Señora de las Estancias esta relacionado con Magna Viperia Morphis. Y creo que así es, a diferentes niveles de consciencia, lo que demuestra la posibilidad de variaciones que puede llegar a adquirir un texto en una mente sensible y reelaborado en distintos transcursos de tiempo y de la vida del autor. Personalmente entiendo que en lo fantástico hacemos una renuncia a la realidad tal como se entiende (Dick pedía que se mostrará rápidamente esa circunstancia para que el lector supiera claramente en qué género estaba) y, sin embargo, creo que es en el fantástico donde aparece la realidad con mayor fuerza, con toda su potencia reveladora, incluso con su crudeza. ¿Piensas que esa puede ser la razón por la que el género gusta tantos a los jóvenes? ¿Que la ci-fi es una magnífica portadora de la crítica social que a veces falta en otros géneros literarios?



Yo no estoy de acuerdo con Dick, por una vez ;) En cuanto a la crítica social, pienso que puede estar en cualquier género, que si no se halla en alguno es o bien porque los autores no tienen interés o bien porque la historia no la necesita o no tiene relación, pero no lo veo como un límite de género. Los géneros imponen algunos, pero la ciencia-ficción no los impone de temática, realmente, sino de forma de abordarla: debe ser racional y lógica.
Es verdad que la crítica social también puede (y debe) abordarse de manera racional y lógica, y además hay multitud de aspectos científicos que están muy relacionados con la situación social (si no todos), por lo que la ciencia-ficción ofrece un contexto muy favorable no sólo a explorarlos, sino a analizar sus efectos en las personas. Puede considerarse a la ciencia-ficción como un género que analiza o reflexiona sobre los efectos sociales que puede tener la tecnología y la ciencia, o bien sobre los aspectos racionales de las sociedades. Ambas formas de considerarla suponen un buen caldo de cultivo para la crítica social.
En cualquier caso, tengo mis dudas de que los jóvenes se sientan atraídos por estos géneros debido a esto. Más bien pienso que los ven atractivos porque les proporcionan posibilidades alternativas a su realidad, lo que les hace sentirse más libres. Y se ven actualmente más atraídos por otros géneros del fantástico que por la ciencia-ficción, imagino que porque la ciencia y la tecnología (o sus posibilidades) no son asuntos demasiado populares hoy en día.


Por tu profesión sabes, además, que muchos informáticos son aficionados al género. ¿De dónde crees que os viene esa atracción? ¿O no tiene nada qué ver? ¿Acaso sólo se trata de que ha sido la profesión donde los jóvenes han encontrado más posibilidades debidos a los avances técnicos para incorporarse al trabajo? ¿Acaso por los temas de la robótica?

La informática trata de hacer que un mundo pequeño (el de la lógica computacional) y sencillo (en comparación con la realidad física) haga lo que uno quiere que haga. Se convierte uno en una especie de dios de ese mundo. La parte de escribir una novela en la que se diseñan el escenario, los personajes, la trama... es lo mismo. Infinitamente más complicada en el caso literario, puesto que es bastante impredecible e inabordable de manera exhaustiva, al contrario que en muchos problemas de las ciencias de la computación. Pero, en el fondo, el deseo del autor es el mismo. Por supuesto, en literatura hay más cosas, que entran en la definición de arte, pero por si algún lector no lo sabe, la informática también es un arte. Tiene parte científica, por supuesto, pero programar, sin ir más lejos, consiste en encontrar el programa que uno considera mejor (sin tener una idea científica exacta de qué es lo mejor) dentro de un espacio de búsqueda inconmensurable. Muy parecido a lo que uno hace cuando enhebra una historia, sólo que en este último caso el espacio de búsqueda es mucho mayor.
Desde el punto de vista lector, es natural que a alguien a quien le entusiasma la informática le atraiga también poder visitar otros mundos creados por alguien en los que se cumplen una serie de reglas inventadas pero al mismo tiempo de manera estricta: eso es lo que se encuentra precisamente en la ciencia-ficción.




Puedo decir de tus textos que crean la emoción y la sostienen. Y esto, no en mis palabras sino en las de Hitchcock serían el más grande elogio. La mejor opción para un escritor. Relatos como Señora de las Estancias tocan en lo más profundo del corazón humano: ahí están el dolor, la piedad, el erotismo, la sensualidad, la perversión, la crueldad, el deseo de redención y miles de sentimientos más, aunque si luego alguien nos pregunta de qué va el cuento, de manera realista, sería imposible contarlo. Yo te siento muy cercano a Bradbury en este aspecto, profundo como un poeta que estoy seguro que lo fuiste y lo sigues siendo. ¿Nos puedes decir qué autores te gustaban cuando eras joven? ¿Siguen siendo los mismos ahora?

Me alegra mucho que percibas lo que escribo así. No sé si lo logro con todos los lectores (seguramente no), pero es precisamente mi intención: para mí la literatura es básicamente provocar emociones a través de la palabra escrita. Como tú enumeras, hay una infinitud de emociones que uno puede intentar causar, y cada una puede tener una infinita gama de intensidades. Y es maravilloso darse cuenta de que juntando palabras de cierta forma (y no de otra), tal emoción puede emerger en la cabeza del lector. También pasa en la música (y en cualquier arte). Creemos erróneamente que la única manera de tener emociones es relacionarnos con otras personas, pero hay muchas formas en que cosas inanimadas nos las despierten. Y muy intensamente, como es el caso de la literatura.Es también cierto que es complicado contar de manera realista mis historias. Al menos yo no soy muy capaz ;) Tampoco es lo importante: lo importante es emocionar. Cuando yo leo, la trama de lo que leo es lo menos relevante: quiero que me cause algo, que despierte algo dentro de mi cabeza.

Respecto a mis lecturas, empecé leyendo historias fantásticas, con lo que se puede entender la vía que he escogido para expresarme ;) Los autores que más me influyeron en la época en que daba los primeros pasos en esto de escribir fueron Tolkien, Stephen King y Frank Herbert, pero luego Card, Dick, LeGuin, Tepper, Silverberg, Shakespeare y muchísimos más que se harían largos de enumerar. Sólo he permanecido fiel a algunos, porque normalmente busco nuevas cosas, que no haya leído antes. Y hace mucho que no me gusta casi nada de lo que se escribe de ciencia-ficción con esa etiqueta...

Además en tu obra apelas a todos nuestros sentidos (tacto, oído, vista, etc.), y eso facilita que una vez conseguida la atención sobre la historia, el lector no te abandone. Eso y la maestría que dan los años de práctica, sin ninguna duda. ¿Cómo juzgarías tu propia obra? ¿Qué dirías de ella?

Es verdad que no me sale muy bien montar un texto sin pegarme literalmente a los sentidos de los personajes y a la realidad que estoy contando en la historia. Lo que yo intento en mi obra (causar emociones y explorarlas) lo trato de hacer metiéndome completamente en la piel de los personajes. Mi vía es literalmente ésa: estar en su piel, sentir primero las cosas más simples pero directas. Luego ya se irán construyendo motivaciones y sentimientos y más tarde tramas, pero lo primero es vivir dentro de los personajes, tocar, gustar, oler, escuchar y palpar como ellos lo hacen. Incluso antes de saber cómo piensan y sienten. Me imagino que partiendo de ahí es natural que el lector encuentre esa misma cercanía con la realidad descrita en el libro, que la pueda palpar. No soy un autor hábil para escribir más desapegado, así que casi toda mi obra ofrece fuertes sensaciones intimistas y (espero) inmersivas para el lector. A mí me maravilla que eso se pueda conseguir sólo juntando palabras...



Además del conocimiento científico, el interés por temas filosóficos y psicológicos que se desprenden de tus obras incide en que acaben siendo como son. Una respuesta a muchas de tus preguntas, quizás. ¿Qué temas sociales, psicológicos, filosóficos te preocupan y aparecen en tus obras?

Sí que es verdad. Me interesa mucho el porqué de las cosas (no sólo de las cosas externas, sino también de nuestro pensamiento). En el fondo, lo que más me gusta, y creo que lo que hago yo en este mundo, es aprender, explorar lo desconocido, cuanto más complejo e inaccesible, mejor. En eso encaja casi siempre la psicología humana, claro, y no digamos ya la social. Me interesa mucho explorar por qué los seres humanos nos causamos daño, cómo llegamos a los lugares a los que llegamos (por qué improbable secuencia de eventos azarosos llegamos), especialmente si son lugares destacados en la sociedad, cómo nos pueden o podemos manipular, cómo se van construyendo las motivaciones que nos mueven…
En cuanto a la filosofía, me interesa bastante la sustancia (o insustancia) de la realidad. En particular exploré eso bastante a fondo, en mi opinión, en la bitácora El Experimento Phauna, durante casi un año, a base de microrrelatos, pero también en mi primera novela (Ciclo de sueños) y en otros cuentos.


Con la imaginación se crean mundos, pero también se llega a conocer mejor el propio. ¿Estás de acuerdo?

Totalmente. Sin imaginación, es decir, sin ser capaz de crear posibilidades, es imposible aprender nada por uno mismo ni, por supuesto, inventar nuevas cosas. El ser humano es imaginación. Proyectamos multitud de situaciones y objetos inexistentes en nuestra cabeza, principalmente para tratar de adivinar qué nos depara el futuro y así actuar mejor, pero también por el simple placer que da o que damos a otros.

¿Qué significó para ti el Experimento Phauna que iniciaste hace algunos años? Cuéntanos un poco sobre aquella experiencia.

Me he adelantado un poco :) Como decía en la respuesta anterior, la idea era explorar la irrealidad, o, más exactamente, las fronteras entre la realidad y la irrealidad. Lo hice en forma de bitácora porque no quería que fuera una historia única (es decir, una novela): se trataba de pincelar muy diversos momentos, situaciones, vivencias, en las que la realidad o bien se deforma y nos parece rara (como mínimo) o bien seríamos capaces de deformarla si no fuéramos tan tontos como para considerar eso cosa de niños. El resultado fue el conjunto de relatos más intenso y personal que he escrito hasta ahora. También aprendí mucho de esto de escribir, porque me permití dejar la pluma completamente libre para contar lo que me diera la gana contar y de la forma que me diera la gana. Muchos de ellos salían casi directamente del subconsciente, aunque luego los elaborara un poco. Mezclé varios géneros, pero siempre con toques fantásticos y dándole la misma importancia a lo irreal que trataba de hacer visible que a la forma literaria. Incluso volqué ahí la influencia que están teniendo en mí en los últimos años las series de televisión: terminé el experimento con una serie de relatos que en realidad eran uno más largo expuesto como capítulos de una serie. En fin, me encontré tan libre escribiendo el Experimento Phauna que en el mismo momento en que vi que había dicho todo lo que tenía que decir, lo corté sin miramientos. Ahora mismo tengo todo ello recopilado y lo estoy tratando de publicar, por eso no está disponible en la web, pero no he tenido mucha suerte aún, lo que es natural porque es difícil que ninguna editorial quiera publicar un conjunto de pinceladas bastante inconexas de género fantástico, que no son ni novela ni casi recopilación de cuentos. No pierdo la esperanza.



¿Por qué crees que se ha tardado tanto en dar reconocimiento a los autores españoles de género fantástico cuando lo cierto es que sin desmerecer lo que llega de fuera, a fin de cuentas entre ellos están algunos de los mejores maestros, sin menoscabo de que nosotros ya les habíamos regalado el Quijote… Bueno, bromas aparte, ¿por qué crees que han tenido que ser los propios autores (a través de autoediciones, coediciones, creación de revistas, bitácoras y fan zines…) y las pequeñas y medianas editoriales las que están abriendo un hueco para poder mostrar nuestras obras?

Es la pescadilla que se muerde la cola (o un bucle de realimentación positiva, como diría un ingeniero ;) ): un autor español de género no vende tanto como un extranjero por el estúpido complejo de inferioridad que seguimos teniendo cuando nos comparamos con los de fuera (¡incluso sólo mirando el nombre!), lo que hace que si se publica venda seguramente menos, lo que hace que las editoriales, si nos publican, lo hagan invirtiendo menos dinero, lo que hace que la visibilidad de nuestros libros sea menor, lo que es insuficiente para romper la barrera de nuestro estúpido complejo de inferioridad como lectores, lo que nos devuelve al principio. Ha habido épocas en las que además la calidad de lo que se escribía aquí en el género fantástico no era equivalente a la de lo que venía de fuera, con lo que el bucle se hacía más profundo. En literatura general esto nunca ha sido así, dadas las impresionantes plumas que ha habido en nuestro país desde tiempos remotos (mucho antes de que surgiera la ciencia-ficción, por ejemplo, que ya se encontró con ese complejo bien plantado en nuestras cabezas).
De todas formas parece que la cosa cambia poco a poco, y que sobre todo los jóvenes, como es lógico, tienen el complejo más reducido y no les importa leernos. En ello han intervenido también, crucialmente, los esfuerzos de las editoriales pequeñas y medianas -las únicas que se han atrevido con el género de autor español de manera continuada- y los de los autores preocupados por mejorar su literatura y que se han empeñado mucho en que si un personaje se llama Beatriz no desentona dentro de una estación orbital. Vamos, que no tiene que llamarse necesariamente Jackeline.


¿Qué aporta Málaga o el ambiente mediterráneo en tu obra? ¿De qué manera podemos percibirlo en tus escritos? Yo lo percibo en los perfumes de los jardines, en el agua y la lluvia que citas a menudo, el calor…

Pues en Fragmentos de burbuja en particular, y esto es primicia, la ciudad, la provincia y la comunidad en la que vivo aportan partes del escenario. Nunca se dice explícitamente, pero está ambientada particularmente en nuestra región, o al menos en nuestra región dentro de casi mil años. No es que pueda identificarse fácilmente, ni era ésa la idea, pero he puesto bastantes detalles de la flora y la fauna (¿será la primera novela de ciencia-ficción del mundo en la que aparecen pinsapos y madroños? Mmm...). Me siento misteriosamente atraído por la naturaleza, aunque esté lejos de rodearme de ella, desde que era niño (en Córdoba) y mi padre me llevaba los fines de semana al monte (de renacuajo decía que quería ser naturalista, yo), y creo que ese tipo de detalles le dan un sabor diferente, muy especial a una historia. Como echar un puñadito de especia a una comida.

Por lo que he podido leer en otras entrevistas sé que te preocupa el perfeccionismo hacia la propia creación literaria. Ese sentimiento de que siempre podría ser mejorada todavía un poquito más y que cualquier nueva lectura nos obliga a ello.

Ciertamente, y no sólo en la literatura :) Y aunque resulte pesado e incluso parezca pesimista para algunos editores cuando repito una y otra vez que lo que escribo no termina de estar bien, es algo bastante natural para mí: lógicamente, todo es mejorable, así que... ¿por qué no mejorarlo? Evidentemente no puedo estar mejorándolo siempre, así que en algún momento paro (o me obligan a parar). Pero me es muy difícil no ver lo que aún puede mejorarse ¡incluso cuando ya está escrito en papel!, porque realmente está ahí y lo puedo demostrar :)

¿Cómo consigues dividir la faceta científica de la literaria, ya que aún siendo ambas creativas, son específicamente diferentes?

Has dado en el clavo: ambas son creativas (sí, la ciencia es arte, aunque no lo crean). Sin embargo me es imposible estar trabajando intensamente en una novela o historia, lo que se lleva bastante tiempo, a ratos, es decir, interrumpir su elaboración un día sí y otro no. Lo mismo me pasa con la investigación y con mi trabajo en general, que requieren mucho tiempo seguido pensando e imaginando. Por tanto el no mezclarlos no es por propia voluntad: es que no puedo. Cuando tengo una racha literaria, me dedico a eso y no puedo trabajar (por eso lo tengo que hacer en vacaciones). Cuando tengo una racha científica, pues no hay otra cosa en la cabeza. En los días que paso de una a otra voy cambiando el chip ;)



¿Conocen tus alumnos tus obras? ¿Qué les parece que uno de sus profesores se dedique como escritor a escribir Ci Fi?

Pues mira, es que trato de no mezclar las cosas. Cuando soy profesor, no existe el escritor de cara afuera, aunque me imagino que se notará en la forma en que me expreso y escribo. Cuando soy escritor, no suelo hablar mucho de mi profesión salvo si me preguntan. A esto se añade el que no me gusta nada hacerme autobombo ni hablar de mí (salvo que me pregunten :) ), y por tanto no creo que la mayoría de mis alumnos sepan mucho de mi faceta literaria. Desde luego no me lo han dicho :)

He leído en una de las entrevistas que te hicieron que te resulta difícil creer lo que dicen algunos autores de que cuando comienzan una obra tienen todo bastante claro. Recuerdo que de joven leí —y me asombra que nunca lo haya podido olvidar— que la madre de Borges le dijo a éste un día sobre un relato que al autor tenía que resolver: —Ya sé lo que le dijo Georgie… (Se refería a lo que un personaje tenía que decir a otro). Con este ejemplo vemos que no sólo el autor, sino quienes le rodean y saben de su obra, están también un poco inmersos en ese mundo imaginario. ¿Es así en tu caso? ¿Compartes con los tuyos algo de tu mundo imaginario?

No tendría que generalizar, pero en mi opinión es imposible haber diseñado una historia (al menos una larga, una novela) en todos sus detalles o en muchos de sus detalles antes de ponerse a escribirla... y que te salga precisamente eso y te quede decente. Por un motivo muy sencillo: multiplica el número de personajes por el número de sentimientos y emociones que pueden tener por el número de posibilidades de acción que tendrían sometidos a los mismos por el número de objetos y personas de “atrezzo” por el número de posibilidades de acción de éstos últimos por... Se entiende, ¿verdad? ¿Cómo puede ser que hayas establecido un camino único, y que además sea el que te lleva a un buen libro, en ese océano? Lo más que uno puede hacer, como pobre ser humano, es definir a grandes rasgos la historia y el escenario y los personajes, meterse en éstos y entonces dejar que hagan. De vez en cuando ya tendrás experiencias suficientes con ellos para darles un toque o cambiarles una motivación por otra que se parezca para que encaje mejor con algo que habías pensado, pero otras muchas veces no podrás y te tendrás que aguantar con lo que salga. ¿De dónde viene todo el movimiento que queda reflejado en la historia final? Pues de ti (obviamente), pero tú estás inmerso en una red social y en un mundo concretos, y todo en ellos acaba influyéndote, como es natural, y por tanto se cuelan más o menos en tu historia. Y algunas de esas cosas que te influyen pueden ser tan tontas como un olor, o un color, o algo que alguien dice... En mi caso no dejo que nadie lea nada de lo que hago hasta que no puedo modificarlo más, así que las influencias son las del mundo que me rodea en su quehacer cotidiano.

¿Nos puedes contar por dónde irá tu obra en el futuro? ¿Hacia dónde se encamina? ¿Otra saga? ¿Más relatos?

Sagas las justas, gracias :) No, en serio: no tengo ni idea, y si la tuviera, quisiera olvidarla. Básicamente quiero seguir aprendiendo, porque el mundo de la literatura es inabarcable por completo y por tanto me da esa posibilidad. También quiero entusiasmarme con cualquier cosa que haga, que es de las ventajas que tiene el no ser profesional de esto. Esta saga en concreto no salió porque yo quisiera hacer una saga desde el principio, sino porque se fue juntando de esa manera sin yo esperarlo. Es verdad que tengo en la cabeza ideas para un cuarto volumen, pero escasas y sin escenario, y por tanto libertad absoluta para llevarlas por un sitio u otro. Ahora mismo hacer ese libro es lo que más me llama la atención, pero mañana puede ser un experimento con facebook o cualquier otra cosa. Y que siga así por muchos años :)



Por último, di a los posibles lectores de esta bitácora, que has querido dejarnos en Fragmentos de Burbuja y que ha representado para ti la Saga completa.

En Fragmentos he querido explorar lo que significa estar solo, lo que lo causa y los que lo causan, y también, en otro orden de cosas, pensar si pudieran formarse tipos de sociedades distintas de la nuestra y de las que se han ido formando en este planeta desde hace miles de años. Por otra parte, en los aspectos literarios, he tratado de explorar nuevas formas de describir, de jugar con el lector (y conmigo mismo y con los personajes), de despertar interés o de narrar. Por ejemplo, he narrado de manera continua, sin separar en capítulos, durante muchas páginas, algo que no suelo hacer, y me he empeñado en replicar la forma de pensar de personajes radicalmente opuestos, que siempre es difícil. Para terminar, el conjunto está engarzado en una trama más o menos complicada, que espero que sorprenda en alguna ocasión, y que enlaza a su vez con un pasado remoto (el del primer volumen de la saga) y con un futuro todavía más lejano (el del tercero) sin que sea necesario haber leído el primero y sin que estorbe haber leído el último (no mucho). Ha sido un trabajo agotador, como se puede comprender. Pero espero que los lectores puedan percibir todas las cosas buenas que haya conseguido y ser indulgentes con las malas que no he sido capaz de corregir. Que lo disfruten, vaya ;)

Respecto a la saga, como no tenía intención de crearla desde un primer momento, sino que ha ido surgiendo, no había nada en especial que quisiera contar con ella en su conjunto. Aunque finalmente está resultando que gira alrededor de las sociedades humanas: cómo fracasan (primer volumen), cómo pueden ser de otras maneras (segundo), qué pasa si alcanzan la perfección (tercero).


Gracias Juan Antonio. Sinceramente espero que se te de todo el reconocimiento que mereces, y también y mucho aquí, en Málaga, en este cálido rincón de España.

Gracias a ti, Pilar, por estas preguntas tan interesantes, y por cerderme este espacio :)

EL AUTOR
Juan Antonio Fernández Madrigal es doctor ingeniero en informática, profesor titular de la Universidad de Málaga e investigador en el campo de la robótica, escritor. Ha publicado más de cien cuentos de contenido ci-fi-fantástico en revistas, magazines, e-zines, blog. Ha publicado Víbora de las Formas y Dama Eternidad, dos excelentes antologías de relatos, siendo además, la primera antología una parte de la Saga de las Víboras de las formas, en la que se incluyen, aunque pueden leerse separadamente Umma y la recientemente publicada Fragmentos de Burbuja. Anteriormente había publicado: Ciclo de Sueño, quien como la anterior fue merecedora de la distinción de finalista en los Premios Ignotus de la Asociación Española de Fantasía, Ciencia-Ficción y Terror para las mejores novelas españolas de género fantástico.
En otro orden de tareas dio origen a una bitácora de microrrelatos, el Experimento Phauna.
Más datos en su página personal donde también averiguamos que le gusta ilustrar.
Señora de las estancias
Magna Viperia Morphis
La exótica pulcritud


SAGA DE LAS VÍBORAS DE LAS FORMAS

Compuesta por los siguientes libros: Umma, Magnífica Víbora de las Formas, Fragmentos de Burbuja.
Los siguientes enlaces permiten conocer detalles de las citadas obras así como de los criterios con los que fueron llevadas.

UMMA Entrevista por Pily B.
Umma ha sido finalista al premio Ignotus 2005 a la mejor novela fantástica española.

MAGNÍFICA VÍBORA DE LAS FORMAS artículo por Juanma Santiagofica-vibora-de-las-formas-de-juan.html

FRAGMENTOS DE BURBUJA Entrevista por Pily B.http://www.ngcficcion.es/index.php/extras/38-fragmentos-de-burbuja/53-entrevista-a-jafma-2010

Sinópsis de Fragmentos de Burbuja publicado en la editorial NGC ficción! dirigada por Pilar Barba.

Un mundo totalmente desconocido para alguien que apenas recuerda haber vivido en él, para un ser que empieza a despertar a algo parecido a la consciencia dentro de un cuerpo inexplicable.
Niños apartados de sus vidas y convertidos en seres extraordinarios o quizá sólo en piezas de un rompecabezas. Adultos que realmente no saben por qué llegaron a ser lo que son. Animales que durante su evolución dejaron de serlo.
Asesinatos e imposturas; personalidades que se suplantan, emociones enterradas, ruinas irrecuperables, cariño, esquizofrenia… Todo ello causado aparentemente por una batalla secular entre dos razas no humanas que han tomado como rehenes a los más débiles, a los infieles, a los huidos; a los manipuladores y a los manipulados.
Una batalla en la que nadie es inocente y cuya última parada es precisamente el planeta Tierra.

sábado, 17 de abril de 2010

UNA NOVELA POR ENTREGAS DE ALEJANDRO CASTROGUER



La literatura por la literatura.Esta es la hermosa sensación que una siente cuando encuentra blogs como el de Alejandro Castroguer en la que nos ofrece una novela por entregas, con aportes todos los martes y los viernes. Y como se puede ver por el texto que Alejandro nos permite reproducir, se trata de una novela actual, de zombies, y made Spain.
¡Enhorabuena Alejandro por esta iniciativa!
Y aquí va el ejemplo...

La lucha de un puñado de zombies por sobrevivir.
Una novela con doble entrega semanal de Alejandro Castroguer.
Guerra de la doble muerte



viernes 16 de abril de 2010
15.2º Capítulo >> La Ciudad Negra

Los primeros crímenes y su crudeza coparon los titulares de todos los telediarios y los periódicos de ámbito nacional. Había que señalar lo inusual de los mismos y, de paso, recrearse en lo macabro.
Pero de seguida el interés informativo regresó a su cauce natural, el que había seguido durante todo 2009, la maldita crisis. De forma que, días después, fue necesario esperar al carrusel de noticias breves y repasar la sección de sucesos de cada periódico para encontrar una fugaz referencia a los desmanes de Hornachuelos, como si restando importancia a la noticia se negase la realidad. Craso error. De las primeras informaciones que relacionaban los crímenes con un oscuro atentado en el cementerio nuclear de El Cabril, que nadie se atribuyó y que luego nadie comprobó, se había pasado a mirar de reojo la noticia de esa familia que se había echado a la calle malherida y que atacaba a quien se acercaba, sin más armas que sus propios dientes.
El Ministerio de Defensa negó por activa y por pasiva una intervención militar en la zona, y la Vicepresidenta del Gobierno desmintió la posibilidad de un accidente en el Golfo de Cádiz y que se hubiera visto involucrado en el mismo un submarino nuclear inglés.

(La foto que hemos incluido es un fotográma de la película La Noche de los Muertos, 1968 de George Romero)

jueves, 8 de abril de 2010

ÓSCAR BRIBIÁN, EL AUTOR

«RAAZBAL» LA NOVELA




ENTREVISTA A ÓSCAR BRIBIÁN

Por Pilar Alberdi


¿A qué me invitas?
A leer, por supuesto.

Bueno Óscar, la verdad es que a ti y a mí nos pasa que el tiempo no nos alcanza, estoy segura, y son ya las 3 de la mañana y el día no se acaba. El día… Casi una noche de brujas, casi una noche de terror, excelente para acompañarte en la presentación de tu último libro «Raazbal» (Grupo Ajec Ediciones) cuando todavía estás viviendo la alegría de la reciente aparición de «Mentes Perversas», una selección de trece relatos publicada por Ediciones Mira en el 2009.
Voy a contarte un secreto, pero que quede entre tú y yo, últimamente vivo sorprendida por la calidad de los autores aragoneses.¡Estáis por todas partes! ¡Y con qué calidad literaria!
La verdad es que hay un elenco importante de autores, especialmente atendiendo a nuestra población. Quizá se deba a la situación estratégica de la Comunidad Autónoma, lo que hace que aquí converjan vientos catalanes, vascos, valencianos y castellanos, y las ideas que estos traen, por ende. Tal vez hay una especie de confluencia que coincide precisamente aquí, o simplemente que los aragoneses siempre tuvimos fama de testarudos, y no hay cualidad mejor para ser escritor que tener un carácter obstinado.

Además, la gente de tu tierra te está dando un noble apoyo: ahí están como muestra las entrevistas de Luis Borras, Juan Bolea, Antón Castro en medios periodísticos como el Diario del Alto Aragón, el Periódico y el Heraldo de Aragón para hablar de tu libro de relatos «Mentes Perversas». Tu presencia en los medios televisivos y radiofónicos. Las interesantes entrevistas de Juan Ángel Laguna Edroso y Fernando Martínez en Ocio Zero, y seguro que me dejo a más gente en el tintero cuyos nombres irán en aumento con el correr de los días, y más cuando presentes tu última obra «Raazbal». Por cierto: ¿dónde será la cita?
La primera presentación de Raazbal será este jueves día 8 de abril, a las 20:00 horas, en la Fnac cercana a la Plaza de España, en Zaragoza. Luego habrá alguna otra, aún por decidir. La verdad es que agradezco enormemente el apoyo que estoy recibiendo en los medios hacia Mentes perversas. Las críticas son muy positivas, y eso siempre enorgullece, especialmente si es alguien reconocido quien opina.


Pero comencemos por «Mentes Perversas», si te parece. ¿Cuál es tu cuento preferido, aquel que te dio más gozo al escribirlo, aquel que se disfruta por haber conseguido a través de la técnica el acercamiento casi perfecto al tema que uno se proponía (temas que pueden ser bastante inconscientes), y cuál es aquel relato que sorprende, gusta o produce conmoción a la mayoría de la gente que ha leído el libro y luego te lo comentan?
Mi cuento preferido… hummm, veamos, no es fácil decidirse por un único texto, aunque sí tengo varios predilectos. “La maldición de Golightly”, por el humor negro, su intriga y el doble fondo de la historia, es de mis preferidos. Siempre he pensado que la literatura debe criticar de algún modo la sociedad. Otros como “Teseo y el minotauro” son muy enrevesados pero, estilísticamente, bajo mi punto de vista, son más notables. Además, es un texto que quedó premiado entre más de 600 aspirantes. Algo tendrá.
Entre los relatos que más sorprenden a la gente está “El Nano y el Negro”, que contiene sexo y violencia en exceso. De “En el zulo” dicen los lectores que transmite muy bien la claustrofobia y soledad del protagonista. “El cónclave” es también el preferido de muchos, por la intriga que logra. Y “Luci”, quizá por darle completamente la vuelta a la realidad, con ironía, también suscita muchos comentarios.


Supongo que decir que has estudiado una diplomatura en Administración de Empresas y también en Relaciones Laborales no dirá mucho al lector. Y son datos que, además, puede encontrar en tu página web: www.oscarbribian.com Acaso, el lector ideal, el lector común, aquel al que aspiran a llegar todos los escritores y al que Virginia Wolff dedicó un merecido reconocimiento, piense que por tu profesión de policía, puedes acercarte mejor a esa zona de luces y sombras donde se ve el conflicto y el dolor humano a diario, y la víctima, y los que saben del sufrimiento de las víctimas, reconocen lo frías y distantes que nos pueden parecer las estrellas en lo alto de un cielo negro cuando el desamparo es absoluto y la mirada de un desconocido o de una persona que debería amarnos expresa simplemente que ha abusado de nosotros. ¿En qué momento de tu vida crees que se desarrolló tu capacidad para ver el dolor ajeno? ¿Tienes un recuerdo de ese momento?
Entré en la policía, entre otras cosas, porque coincidía mucho con mi carácter y mi forma de ser. Siempre me ha gustado el deporte (en concreto los de fuerza y contacto) y uno tiene ciertos ideales, y este tipo de empleos siempre tienen un componente especial. Pero en realidad fue a través de un amigo, que también opositaba, por lo que estoy aquí. Él me comentó la posibilidad de acceder a esto y yo, que en aquellos años ya ocupaba puestos relacionados con la seguridad, tomé una de las mejores decisiones de mi vida. Aunque, eso sí, circunstancias de la vida, ahora trabajo en una oficina, no descarto ni mucho menos regresar a la calle. Pero el trabajo policial es mucho más complejo y frustrante de lo que parece, algo de lo que sin duda hablaré en novelas posteriores. Quiero aportar mucho realismo en este género.

¿De qué hablan dos policías? ¿Y un policía con un policía-escritor?
Hablamos de todo, claro. Aunque varias horas en el interior del habitáculo de un coche hacen complicado que no se termine por discutir, máxime si se viven situaciones difíciles, o se prolongar los silencios. Pero al final depende del carácter. Los compañeros que saben que soy escritor no tienen tapujos a la hora de expresarse o actuar, aunque siempre se bromea con tener cuidado por si yo plasmo tal o cual cosa en un libro.

¿Sabes? Creo que las entrevistas nunca alcanzan a reflejar a la persona. En esa intención por quedar bien ante la cámara, por no trastabillarse con las palabras ante el micrófono, el autor y el entrevistador imponen un juego de roles que asegura la comunicación pero que no siempre favorece el acercamiento con el radioyente, televidente o simplemente con el lector que es el tercero en juego. A tus treinta y un años ¿qué esperas de la vida?
Vaya, desde luego, no creo que me hagan muchas veces esta pregunta. Quisiera publicar mucho y alcanzar más lectores, y tener una vida plena con mi pareja. Divertirme con los amigos, jugar y diseñar más juegos de estrategia (mi otra pasión), practicar deporte. Es decir, seguir más o menos como estoy, avanzando poquito a poco.

Si fueras uno de los niños del cuento de Hansel y Grettel qué dejarías por el camino para salvarte.
Dejaría bombones. Así seguro que no me tentaría visitar la casita de chocolate y dulces. En el camino ya tendría lo que quiero.

¿Crees que es posible vivir emparejado con la esperanza?
Por supuesto, aunque en el mundo literario la desesperanza es siempre la que está de moda. “Escribir pese a todo, pese a la desesperación”, decía Margueritte Duras.

Hay en tu bagaje una larga trayectoria de horas de trabajo literario desperdigado en artículos y relatos que también te han permitido obtener reconocimientos y premios. Aunque en realidad, el mayor premio es el trabajo realizado. ¿Consideras que la soledad del escritor es su maestra y la perseverancia su premio?
La soledad siempre tutelará al verdadero escritor. La perseverancia, en cambio, aunque no asegure el premio, lo acerca.

Dime el nombre de una escritora que te haya dejado huella si es que la ha habido. ¿Con qué obra? ¿Y un escritor? ¿Algunas o algunos escritores más…? ¿La razón?
“La casa de los espíritus” de Isabel Allende me gustó mucho cuando la leí con dieciséis años, aunque mis autores favoritos son masculinos. Hermann Hesse es mi predilecto. También Unamuno y Valle-Inclán, a nivel español. Me gustan los escritores que buscan interiorizar y que critican el medio. José Mauro de Vasconcelos consigue transmitir mucho, y mi autor de culto en la adolescencia fue Tolkien, por la entereza de su obra, principalmente “El Señor de los Anillos”.

¿A que te gustaba jugar de niño?
He jugado muchísimo y con todo tipo de juguetes, probablemente más que la mayoría. También me gustaba cazar insectos y jugar a tenis. A temprana edad descubrí los juegos de mesa, que poco a poco evolucionaron hacia el rol, y los juegos de estrategia en la etapa adulta.

¿El primer amor?
El platónico, pronto, como todo el mundo. Pero el verdadero llegó a los veinticuatro años.

Podrías contarme en una breve sinopsis un relato tuyo que te guste mucho y explicarnos el por qué.
“La maldición de Golightly” es una historia cargada de humor negro e intriga, con un final sorpresivo y un doble fondo que subyace: la belleza exterior siempre será más venerada que las mentes conspicuas. Como he mencionado anteriormente, la critica social es fundamental y debería ser casi inherente a la literatura. El relato, además de una historia original, contiene los odios y rencores que pueden surgir entre hermanos.

Un libro que siempre volverás a leer.
No me gusta releer. Pero “El lobo estepario” seguro que vuelve a caer un año de estos.

¿El nombre de una persona querida?
Silvia.

¿Tu película preferida?
Muchas, aunque tengo predilección por los dramas.
“La vida secreta de las palabras”, “Los puentes de Madison”, “Finding Forrester” o “La cometa azul”. Y “El señor de los anillos” sería una excepción a los dramas, pero por lo que significó para mí ver en una pantalla de cine la historia que me cautivó en la juventud.


Dime cómo es el lugar, el espacio en que escribiste «Raazbal». ¿Tenías claro hacia dónde ibas? ¿O eres de los escritores que tiene una vaga idea de lo que quiere decir y va a la búsqueda de esa historia y no se detiene hasta conseguirla? ¿Un anticipo de la sinópsis?
Soy un escritor de esquemas. Suelo contenerme escribiendo y procuro saber hacia dónde voy, aunque a veces cambie los planes si es necesario. Raazbal tiene una historia larga y accidentada. Los primeros esbozos datan de hace casi quince años, aunque no fue hasta hace cuatro años que decidí terminar lo que había empezado, tras haber abandonado el proyecto un par de veces por exceso de documentación, lo que me llegó a abrumar. Hay tanto trabajo invertido en ella…, aunque el 99% de este no se llegó a plasmar en las páginas del libro. Por ejemplo, para simplemente una o dos frases que describen a un determinado pueblo, leí varios libros sobre ritos y costumbres célticas; para describir una ciudad emponzoñada, leí varios libros sobre la peste en la Europa medieval. Para describir la reconstrucción de un castillo, leí varios libros sobre construcciones de castillos y fortalezas erigidas entre los siglos X y XVI.
En esta novela he querido aunar mi afición por las novelas y ensayos históricos con el gusto por la literatura fantástica. Arasca, el Mundo Oculto, está a punto de experimentar una época turbulenta. El protagonista será designado como mensajero en una trama que se cierne sobre un rey, pero los acontecimientos se desencadenarán y tendrá una mayor responsabilidad, participando en una cruzada Santa proclamada contra los invasores procedentes de oriente. Pero todo no es lo que parece, y desde el este se alzarán ejércitos con los que el protagonista jamás habría llegado a soñar.


¿De dónde saca tiempo un escritor que, además, tiene que trabajar en otro oficio?
Con mucha, quizá demasiada, organización. No obstante, si hay algún mecenas que desee que yo tenga dedicación exclusiva, que me escriba un mail.

Cuéntame cuál es la pregunta o preguntas que te hubiera gustado contestar y que yo no te he hecho.
Ahora mismo no se me ocurre ninguna. Han sido muchas y algunas me han sorprendido gratamente.

Gracias Óscar Bribián. No sé los demás, pero yo siento que a partir de este momento te conozco un poco mejor. Mi deseo es que sigas adelante con la misma fuerza y tesón con el que has llegado hasta aquí. Y si por una de esas raras casualidades piensas que la entrevista no ha sido muy convencional tendrás toda la razón del mundo. Te la doy entera. Mucha suerte con la presentación del libro. Y gracias otra vez. Aquí dejo la web del escritor
Muchas gracias a ti por favorecer que la obra de algunos sea escuchada, o leída. Un abrazo.

lunes, 5 de abril de 2010

LA FAMILIA EN HARRY POTTER


Por Pilar Alberdi


La familia en Harry Potter no es un tema del que se haya hablado. Se comentó mucho, sí, el sentido mágico de la historia; la simbología de los nombres elegidos para los personajes; el papel de cada uno.
Al principio, algunas voces se alzaron desde diversos sectores para denostar la obra, pero ¿cómo no rendirse a la evidencia de sus supermillonarias ventas y la visión indiscutible de millones de niños leyendo felices y entretenidos los libros de más de 200 páginas de la señora Rowling? Sí. Pero ¿qué tienen las historias de Harry Potter para que gusten tanto? Veamos… Un poco de Superman, de Cenicienta y de otros muchos cuentos populares e infantiles que conocemos. Eso sin duda. Pero además tiene algo más que, a mi juicio, ha pasado desapercibido y que es: ese cotilleo, esa descripción de la vida diaria de la familia de Harry Potter, compuesta por sus tíos y primos y por el recuerdo de los padres fallecidos, que además eran magos, circunstancia que se oculta a Harry Potter y que forma parte del secreto familiar. Y ahí se nos hace la luz… Esa familia es en todo parecida a las nuestras. Quizás en la nuestra no haya magos, pero puede haber un pariente que falleció en un psiquiátrico y del que jamás se habla, como tampoco se habla de aquel que se suicidó, ni del que fue un atracador de guante blanco, un verdugo, un dictador, ni de la que tuvo varias parejas y a la que no dudaron de calificar de puta, ni de aquella que se hizo un aborto, ni de la otra que dijo a su hijo que fue sietemesino por disimular que se casó embarazada. En la familia de Harry Potter ciertas cosas no se nombran. Y en las de los demás tampoco, por eso se oculta el incesto, el abuso sexual y las mujeres se ponen maquillaje para disimular los golpes de su pareja. Percibiendo esto, también vemos cómo cada época social tiene sus condicionamientos y causa sus traumas y enfermedades peculiares. Y… ¿por qué Rowling nos habla de tíos y primos y no de padres e hijos, o de abuelos? Porque para que sea «políticamente correcto» es más fácil hablar de tíos y primos. De este modo son los tíos de Harry Potter quienes le organizan la vida desde primera hora de la mañana; quienes lo maltratan física y psíquicamente sin darle amor ni respeto mientras su primo Dudley no tiene mejor ocupación, según nos dice la autora, que la de «cazarlo». En estas penosas circunstancias ¿qué más ocurre en la vida de Harry Potter? La autora lo dice claramente: «no tiene amigos en el colegio», por lo tanto, no tiene a quien confiar su sufrimiento, está solo, y para colmo vive como si fuera el cubo de la fregona o un viejo objeto abandonado en la alacena que hay bajo la escalera de la casa de sus tíos. Todo esto, claro, hasta que su vida empieza a cambiar.
Eso es lo que tiene de interesante la vida del personaje llamado Harry Potter, es un espejo donde muchísimos niños y adolescentes, jóvenes y adultos dan una mirada a su propia vida, hogares en donde habitualmente aparecen problemas a causa de las decisiones que toman los adultos. Por cierto, ¿se han dado cuenta de que existen normativas que regulan en el mundo la tenencia de armas, el examen de conducir, el de caza, el de tenencia de animales, etc., y en ningún caso, salvo aquellos requisitos que se exigen a quienes quieren adoptar un niño, a nadie se le solicita ninguna certificación de su valía como ser humano para ser madre o padre? ¿Es que la ley natural de la procreación nos hace por alguna razón mejores padres que aquellas personas que están dispuestas a adoptar?
Sí, de acuerdo, pero ¿qué más tiene Harry Potter, que otro mensaje subliminal o inconsciente nos ofrece? Para mí, también deja bastante claro la señora Rowling, especialmente en el primer libro de la serie, lo difícil que parece ser ir por el mundo. Hay una cantidad extraordinaria de frases adversativas con nexos como «pero» y «aunque» que siempre implican que las cosas no son como quisiéramos o que pueden torcerse. La autora utiliza este tipo de frases continuamente y lo hace hasta en las descripciones más simples. Por ejemplo, cuando nos dice que el señor Dursley «cayó en un sueño tranquilo» pero el gato no. Son frases de tal sencillez que recuerdan aquellas que nos enseñaban en los primeros cursos de los colegios, cuando de niños debíamos hacernos con el lenguaje y con las situaciones que éste describe. Además hay otras frases que comienzan por un «no» y acaban luego en la afirmación de algo y también resultan interesantes.
Pero entonces… ¿es tan importante el contenido familiar en Harry Potter y sus aventuras? Desde luego que sí. Ahí está ese tío que tiene una fábrica de taladros, algo que por sí sólo nos habla de un objeto que hace agujeros, hace ruido y taladra y este mensaje nos llega perfectamente a nuestro corazón. El tío de Harry Potter no podría ser panadero. Evidentemente.
Lo que vemos en esta obra es un niño privado y limitado en su libertad; carente de amor salvo por el que le dan los extraños y los amigos; y un ser confiado a su suerte.
Y entonces surge la pregunta esencial… ¿Y hubo voces que se levantaron contra esta obra? Pues… sí. ¡Vaya por Dios!

Nota: la imagen que acompaña este artículo es de Lupo.