sábado 26 de junio de 2010

ILUSTRADOR INVITADO: ANTONIO JOSÉ MANZANEDO LUIS



Ilustración de portada de Aventuras en la Marca del Este.
Puedes ver más trabajos del ilustrador aquí o en Blogs que sigo.

viernes 25 de junio de 2010

LOS CUATRO SOLES DE ABRIL

La revista digital de Ciencia Ficción, Terror y Fantasía NGC3660, con más de una década haciendo posible el género en España, acaba de publicar mi relato Los cuatro soles de abril.
Si desean leerlo pueden seguir este enlace.
La ilustración que acompaña el cuento es de Azramari. Ilustrador cuya página encontrarán en Blogs que sigo.


MUNDOS ÉPICOS: NUEVOS LIBROS PARA JUNIO



Amor entre oscuridad. Serie Gótica. Autor: David Antonio Gago



El aura. Serie Gótica. Autora: Montserrat Bustos.




La flor de Jade. Libro Segundo. El círculo se abre. Serie épica. Autor: Jesús B. Vilches.
(Autor revelación en Fantasía 2009. Salón del cómic de Málaga)

Más información, primeros capítulos y compras online en: Mundos Épicos

lunes 21 de junio de 2010

FRAGMENTOS DE BURBUJA: UNA OPINIÓN




Reseña de Fragmentos de Burbuja de Juan Antonio Fernández Madrigal


Texto Pilar Alberdi
Ilustración: Azramari
Título de la ilustración: Explorer fin.
Créditos fotos y otras imágenes al final del artículo.


«Le hemos puesto nombre a las estrellas, a todos los planetas, cuando probablemente ya tenían nombre» Stanislav Lem (autor de Solaris)
«La vida humana es un deseo perpetuo y sin descanso de poder tras poder, que sólo cesa con la muerte» Thomas Hobbes




Las anteriores frases nos hablan de la soberbia humana y de la necesidad de poder que impera tanto en individuos como en grupos. Hoy creemos descubrir estrellas como ayer “descubrimos” nuevas tierras para colonizar. Hacemos del “otro” un objeto con tal de dominar sobre él. Nos defendemos para sentirnos seguros, y por razones similares atacamos.
Decía Hobbes que el hombre se mueve por impulsos de aceptación o negación hacia personas, circunstancias o sucesos. Unas veces lo mueven la alegría y la felicidad, otras el terror a algo y la desesperación. En su Leviatán acuñó la frase «El hombre es un lobo para el hombre», afirmando que la creación de la sociedad, aún siendo algo artificial, supone unas garantías de estabilidad en tanto el poder queda cedido a persona o grupos, y las leyes se convierten en «cadenas invisibles» que sustentan ese poder. Pero ¿qué ocurre cuando ésto no es así? La sociedad se encuentra en «anomía» o al borde de ella, como lo definió Durckheim. Si la sociedad se desintegra, si ya no somos capaces de definir quién soy yo, ni quién es el otro, ni en qué medida puedo confiar en él o hasta dónde debo temerle: la sociedad estalla en mil pedazos. El individuo o los componentes de un determinado grupo no tienen donde sostener su pensamiento ni su acción, basándose en los antiguos roles conocidos. Surge la duda sobre lo acecido en el pasado y se mantiene viva la incertidumbre sobre un futuro que no se puede prever. ¿Acaso serviría de algo, en esas condiciones, mantener una esperanza? Y en ese caso: ¿sobre qué? Esto es lo que les ocurre a los personajes de Fragmentos de Burbuja, en la época en que se encuentran, el 626 d. T., es decir, el 626 después de la Telaraña, esa cúpula jaula para quienes quedan en el planeta y tienen pocas o ninguna posibilidad de escapar de él. Se supone que para entonces quedan pocos especímenes de nuhomos y bichas, siempre en pugna. La batalla puede empezar en cualquier momento. Pero ¿cuándo? ¿Quién tiene el poder? Esta es para mí como lectora una de las cuestiones claves que subyacen en la obra Fragmentos de Burbuja, Volúmen II de la saga La Forma de las Víboras de Juan Antonio Fernández Madrigal.

Partamos para empezar este viaje por el principio... Hay libros a los que se lee una vez y no se vuelve a releer. Libros a los que leídos una vez, volvemos alguna más o, por lo menos, no los olvidamos. Y hay libros como los de Juan Antonio Fernández Madrigal, a los que se puede volver una y otra vez con la confianza de que encontraremos entre sus líneas múltiples lecturas y capas subliminales que van desde lo más inconsciente a lo consciente. Esta certidumbre hace posible que la conversación entre autor y lector se mantenga en el tiempo, cambie, y se retroalimente con la creación de más obras y la fidelidad de nuevas lecturas.



Juan Antonio Fernández Madrigal no es un autor fácil. No lo pretende. Por si puede servir de ejemplo diré que ni Cervantes, ni Melville, ni Joyce... Ni muchos más escribieron obras fáciles, aunque luego con el tiempo lo han sido. Cervantes no consiguió, aún retratando con extrema exactitud la época en que vivía, un prólogo para su Viaje del Ingenioso Hidalgo don Quijote de la Mancha. Melville escribió más de seiscientas páginas para resumir la persecución y caza de la ballena en sólo treinta páginas que están casi al final, sin embargo las quinientas y pico previas, eran fundamentales para la creación de la atmósfera y la demostración de las creencias y la fe de la época. Joyce no ha dejado de exasperar a muchos lectores que esperan que las obras tienen que parecerse unas a otras y presentar siempre un mismo modelo de estructura. Toltstoi en Guerra y Paz recurrió, en gran medida, al ensayo histórico para testimoniar hechos concretos del avance napoleónico sobre Europa y, en especial, sobre Rusia. Sólo los lectores pacientes encuentran obras especiales. Sólo los verdaderos editores, saben abrir las puertas a su publicación.

Si además se trata de géneros o subgéneros el tema se complica... No creo en esa división de la ciencia ficción en dura y blanda. Creo en una ciencia ficción humanista, del tipo Bradbury, Dick, Ursula Le Guin y otros... No sé qué ven los demás en la ciencia ficción, pero yo en obras como las de Poul Anderson, Isaac Asimov, Arthur C. Clarck, Frank Herbert, Dans Simons y muchos más, es decir en casi todos, veo lo que somos. Percibo imperios, pirámides, simbología egipcia, griega, latina, aborigen de distintas latitudes, tumbas, leyendas y cuentos del pasado, búsqueda de sentido personal, temor a las máquinas, al control de la información, a la desaparición de vida en el planeta, a la necesidad de aferrarnos a algo superior a nosotros mismos... Llámese esperanza, progreso, dios, vida en otros mundos, una nueva raza o lo que fuere. Quizá, simplemente: justicia o algo más difícil aún, piedad. Si la historia la adornamos con lanzaderas espaciales, estaciones orbitales, alienígenas, planetas, nebulosas y estrellas, viajes interplanetarios, teleyectores, inteligencia artificial, sistemas simulados de entrenamiento, androides y ginoides, humanoides, robots, wetwere o softwere para los cerebros, cibernética, gafas virtuales, virus o bacterias letales, videofonos, etc, tenemos los tópicos que hacen posible el género. Y, en algunos casos, encontraremos también ideas reveladoras de un posible futuro, gracias a la imaginación de los creadores de historias, como podría ser el caso de Julio Verne con su Viaje de la tierra a la luna. Aunque para su tiempo y también hoy en día, Verne no sea considerado un autor de Ciencia Ficción. ¿Le importaría a Verne? Seguramente, no. Él escribía con pasión, y con las definiciones propias de su época: «novelas de aventuras». De todos modos, ejemplos de anticipación del futuro, ha habido siempre. Jack William, por poner otro ejemplo, creó el término «terraformación» que luego se ha utilizado en abundancia. Yo misma lo he utilizado en alguna novela corta. Douglas Adams en su Guía del Autoestopista Galáctico ofreció un anticipo de los actuales e-books. Y Antonio Fernández Madrigal, como no podía ser menos, también nos da los tópicos que forman el género bajo conceptos como: el Consejo de los Monopolios Unidos, la antigua estación espacial internacional, la luzfera a la que muchos seres están conectados por un collar, el intento de un ascensor capaz de llegar a la estación orbital, Máquina, la registradora de datos, los cubidomos, las lanzaderas, los robots auxiliares de vigilancia en la Telaraña, etc. Pero eso no es lo importante, digamos que son los adornos... Lo importante es la idea que sustenta el todo, y la forma en que está escrita la historia. La experiencia de vida, también es importante. No se puede escribir desde la misma perspectiva a la edad de treinta años que a los sesenta.



Por mi parte y al margen de lo que opine el propio autor sobre su obra o lo que decidan los críticos en el futuro, añado a mi lista de escritores humanistas de ciencia ficción, al autor de Fragmentos de Burbuja. Además, con el convencimiento de que estamos ante un escritor con preocupaciones sobre qué es la sociedad, cómo actúan sus miembros, que leyes imponen, con qué criterios las cumplen o desobedecen, juzgan o condenan, y qué siente cada uno con respecto a sí mismo y a los otros. Hay una llamada sobre lo que puede representar la vida de los niños que no reciben cariño. Y este tema es algo que no puede dejarnos indiferentes. Lo que hacemos a los niños repercute en cómo será la sociedad del futuro. Sin este bagaje de preocupaciones sobre las relaciones humanas y sus consecuencias, es imposible hacer una obra en la que estas preguntas, bajo la tensión arquitéctónica que caracteriza la obra, aparezcan una y otra vez, sin mayores camuflajes.

«Antes de la piel éramos tanto como podía cada cual, y los que no podían no conseguían su piel. Había reglas, ¿entiendes? Averiguarlas era aprender de verdad, y los que íbamos a ser burbujas despreciábamos a los que no eran capaces de aprender de verdad, porque el mundo era así, Rad; ninguna hiena va a detenerse a razonar contigo antes de hincarte el diente. Así pues crecimos como hienas»

«Yo pienso que podemos ser violentos sobre alguien que nos piensa, a quien no pensamos, porque no veríamos el dolor devuelto hacia nosotros”


Juan Antonio Fernández Madrigal es un autor todavía joven, con un bagaje humano, científico y literario importante, cuyo peso se nota en los temas que elige y la forma de presentarlos. Se ha mantenido fiel a lo que seguramente pretendía, ser sincero, y pese a las dificultades que todo escritor encuentra cuando comienza a tocar las puertas de quienes podrían facilitar la publicación de su obra, accedió a editoriales como Andromeda, Espiral, Parnaso, AJEC, y NGCficción! que le abrieron las puertas. Todas ellas, además, dirigidas por personas que conocen bien las dificultades con las que se encuentran los escritores de ciencia ficción o géneros como el fantástico cuando no se tiene un nombre y un apellido anglosajón.



Fragmentos de Burbuja refleja la vivencia de cinco personajes: Galavar, Lixalen, Lazarothdahali, Átrida, Lerenailébeda. Ellos son fruto y resultado de guerras y destrucción, de acciones interplanetarias y enfrentamientos interculturales entre seres alienígenas, suproductos de las máquinas, humanos y subhumanos, recolectores de niños y seleccionadores de razas. Los nombra el autor como nuhomos, antiguas personas, Víboras de las Formas, Burbujas, seudoperros... Son restos de sociedades, injertos anclados en la devastación, luchando por su supervivencia en un tiempo ocurrido tras la Guerra Negra, la última escasez, y posterior a la época de las tribus y los arbolares.
La vida de estos personajes la vivimos con ellos. Pisaremos a su lado el polvo del camino o la crujiente arena, nombraremos los pocos árboles y arbustos que quedan, nos dolerán las heridas cuya rápida cicatrización nos sorprenderá, sospecharemos de lo que ven nuestros ojos, oleremos la humedad del agua del mar y gustaremos en la boca el salitre de su espuma... Hablamos, pues, de formas de estar en el mundo, de modelos representacionales de la realidad donde la terrible falta de información desequilibra a los personajes mientras el tiempo, sordo y mudo a sus necesidades, continúa pasando inexorablemente. Poco importara que la Máquina les permita conocer algunos datos. La sensación permanente de amenaza, terror y muerte les hace creer que existe el monstruo, el enemigo, sin ni siquiera saber con claridad y en todo momento quién es aquél capaz de portar tal nombre. Podrían ser ellos mismos y no saberlo. Pero ¿qué clase de tiempo es éste que se expande, se deforma amenazante, sugiere la destrucción interminable? ¿De qué medida está hecho? ¿Qué clase de seres son éstos, que pueden rehacer sus cuerpos siendo condenados a una vida casi eterna? Hay una percepción de eternidad extenuante, no liberadora, realmente agobiante... Como si se tratase de un diario o de los datos en un programa de ordenador, bajo el epígrafe Registros aparecen números casi infinitos. Por ejemplo... Registro:1054700000006260801204210. Y al final, uno comprende que son sólo eso, letras y números. Datos. Y más datos.

«Todos os olvidaréis... de lo que ha pasado. Cuestión de décadas, de siglos... La memoria se rompe..., se rompe...cuando pasa tanto tiempo».

Y más y sobre todo,cuando depende de la Máquina.



Antes de escribir este comentario sobre Fragmentos de Burbuja de Juan Antonio Fernández Madrigal, leí la obra un par de veces. Y, aún así, sé que volveré a ella nuevamente. En la primera lectura el golpe fue psicológico. Imposible sustraerse a la deshumanización de los niños encerrados en la Torre Negra. Los castigos absurdos, la indiferencia, la burla, la brutalidad, el abuso, la indolencia, los oscuros méritos que posibilitaban ser los poseedores de la nueva piel. «Mi yo de ahora (del presente) urge a mi yo de ahora (del pasado)» a recordar qué era sentir entonces, antes de la dureza de la piel y del implante, es decir en la época de la inocencia. Porque el recuerdo se transforma con el tiempo. Y antes de que los nuhomos los llevasen a la Torre Negra de Alacca y los convirtiesen en lo que nunca debieron ser, habían sido otros, debieron ser otros, pero ya no recuerdan bien. Y una como lectora se pregunta cuántas de estas torres ha habido en el mundo y cuántas seguirán existiendo aquí y ahora, y cuántas pervivirán por los tiempos de los tiempos produciendo horrores y deformando vidas.
En la segunda lectura, ya a un nivel más consciente, me quedé con lo fundamental de los personajes y la historia. Por ejemplo, mientras que Galavar está presa de un espacio que le resulta siempre desconocido. Lixalen queda sometido a Galavar que ejerce sobre él toda su violencia destructora. Lazárothdahali nos obliga a mirar hacia un mundo donde hay rescoldos de creencias que se pretendían sagradas...Y acaso lo fueran para muchos. Ya ni las ciudades que crearon los nuhomos son las mismas: Alacca, Veggeda, Noctia y Umma. Ninguna respondía ni responderá ya a los mismos fines para los que fueron creadas. Todo desfallece. Es el final ante la diáspora de un nuevo y amenazante caos. Lerenilébeda se siente deshauciada por la muerte de Lazárothdahali. Y Átrida, uno más de los muchos Átridas a los que la gente llamó «seudoperros» siguen vigilando desde lo alto de la Telaraña. Encerrados en sus cubículos, pudiendo utilizar OJOS que lo ven todo, obligados a vigilar, a mirar, incluso, lo que no quieren...

En la pasada presentación de Fragmentos de Burbuja en la Casa del Libro en Málaga, Juan Antonio Fernández Madrigal dijo que él no podía escribir bajo el supuesto de “sujeto, verbo, predicado” y vuelta a empezar. Creo que con esta referencia intentó expresar que la forma debe servir a la idea y no al revés. Para este tipo de escritor, el que es Juan Antonio, un corrector ortográfico y de estilo puede causar cierto temor. Pero publicar un libro, es también transigir y colaborar ante los pequeños detalles e inconvenientes que lo hacen posible y sumarse a la labor editorial.



En la interesante charla que brindaron ese día, el autor y la editora Pyli Barba de NGCficción!, Juan Antonio nombró a una escritora, sin duda distinta a muchas y sobre todo a muchos escritores de ciencia ficción. Se trataba de Ursula Le Guin. El universo especulativo de esta mujer, en los años 70 del siglo XX, ha sabido tocar como nadie, tabúes humanos como la vida sexual: hermaforditismo, roles en la relación sexual, reproducción de la especie, incesto. Creo que esta sola mención ya nos indica la corriente de pensamiento desmitificadora en la que se inscribe Juan Antonio. Así como el propósito de imaginar otras posibles sociedades, algo difícil, ya que sólo sabemos pensar desde la nuestra.
Otros dos temas que marcó el autor en esa presentación del libro fue su interés por la sociología y la psicología.

Al presentarnos a los personajes a través de sus pensamientos y en menor medida de sus acciones, Juan Antonio Fernández Madrigal, consigue recordarnos lo que pensaba Hobbes: que el lenguaje hace posible la vida política, es decir la vida en sociedad (temas sobre los que trabajaron posteriormente muchos lingüistas) y sin el cual no es posible ningún tipo de contrato social que permita conocer quién tiene el poder y de qué modo o bajo qué ritual se produce. Diríamos entonces que la palabra se transforma en un instrumento para conocer la realidad. Pero en la sociedad de este segundo volumen de la saga, que es Fragmentos de Burbuja, la palabra igual que el poder están en crisis, en anomía.
Si a esto sumamos lo que decía Bertrand Rusell: «El lenguaje no sólo sirve para expresar el pensamiento, sino para posibilitar pensamientos que no existirían sin él», podemos afirmar que la historia resulta interesante y acaba siendo un espejo de la sociedad, ya sea ésta, otras que conocemos o todas en su conjunto. Mis pensamientos y los tuyos, a fin de cuentas, son sólo míos y tuyos en la medida que podemos ocultarlos o en la medida que puedan diferenciarse, pero, a la vez, son productos sociales. A falta de una común telepatía, con pensamientos no expresados no podemos organizarnos. Para saber hacia dónde va una sociedad, quién tiene el poder, cuáles son las normas, y de qué futuro hablamos cuando hablamos de un futuro, se necesita la palabra. En esta historia lo que hay son seres condenados a vivir la existencia que otros o las circunstancias determinantes de su transcurrir histórico les han impuesto, siendo la falta de comunicación una de las características más acentuadas en su vida diaria. En ese devenir intentan conocerse y conocer a los demás. A veces lo consiguen, pero casi siempre están solos y desesperados apostando por una serie de acciones no menos perturbadoras que las que les producen sus propios pensamientos.

Decía Juan Ramón Jiménez, “no libros, obra”. Y este es el caso de Juan Antonio Fernández Madrigal. Su obra dispersa en pequeñas editoriales de ciencia ficción y en revistas digitales, va haciéndose visible, poco a poco.
Un día, que yo no veo lejano, el campo de acción de sus libros se ampliará y multiplicará exponencialmente. Surgirán las tesinas, y quizá por fin, una mayoría pueda saber quién es y de qué habla el autor. Mientras tanto, personalmente, espero que Juan Antonio, siga manteniendo en el futuro, la misma voluntad que como persona y escritor le caracterizan.


EL AUTOR:
Juan Antonio Fernández Madrigal es doctor ingeniero en informática. Profesor titular de la Universidad de Málaga. Su interés académico se centra —entre otros campos— en la robotica. Su página personal donde puedes encontrar más información es: http://jafma.net

OTRAS OBRAS DEL AUTOR:

2001 Ciclo de sueños. Editorial Espiral CF nº 22, Bilbao, 2001)



2004 Umma (Editorial Parnaso, col. Vórtice nº 2, Granada, 2004)


2010 Fragmentos de burbuja (Editorial NGCficción!, col. CF nº1, Madrid, 2010)

2010 El tapiz invisible (Editorial Equipo Sirius, en preparación, Madrid, 2010)

RECOPILACIONES

2004 Dama Eternidad (E. Andrómeda, Libro Andrómeda nº8, Barcelona, 2004)

2007 Magnífica Víbora de las Formas (Grupo Editorial AJEC, col. Albemuth Bolsillo nº 17, Granada 2007)



Foto Ana (Presentación en la Casa del Libro, Málaga, de la obra Fragmentos de Burbuja)
Foto Pilar: Estación de Atocha (Cabeza de niño correspondiente a una de las esculturas "Día y noche" del escultor Antonio López).
Imágenes: fondos de pantalla free.

lunes 14 de junio de 2010

ILUSTRADOR INVITADO: AZRAMARI




Puedes ver más trabajos del autor aquí
O a través de esta misma página en la sección Blogs que sigo: Ilustranomicon

martes 8 de junio de 2010

ALEJANDRO CASTROGUER, EL AUTOR

EL LIBRO: LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE

ENTREVISTA A ALEJANDRO CASTROGUER

Por Pilar Alberdi

Ilustraciones de José Manuel Nogales y Félix Royo

Alejandro, cuando leí por primera vez algunos de los capítulos de tu novela La Guerra de la Doble Muerte, sentí, además de que no la podía abandonar que estaba bien escrita y era fácil de leer, que estaba en el presente más absoluto que se pueda estar y en España. Creo que ese es el gran golpe que nos da la historia. ¿Te han comentado esto mismo? ¿Qué otras apreciaciones te han hecho los lectores sobre los capítulos que presentaste en el blog?
Ahora se estila en la literatura nacional dedicada al género zombi situar la acción en nuestro país, donde acercar mucho más la historia a los lectores, que la hagan suya reconociendo tal o cual cuidad. Para ver zombis americanos en ciudades o pueblos netamente yanquis podemos elegir una de tantas películas.
Así que de alguna manera jugaba con las cartas marcadas. Pero si de alguna manera había de ser fiel a mi estilo y mi personalidad hay que arriesgarse con alguna propuesta diferente. De ahí que escogiese como protagonistas a los propios muertos vivientes.
Los lectores han aceptado con agrado la partida de póker que les proponía y han señalado, casi mayoritariamente, mi estilo diferente, mi obsesión por hacer bella una carnicería de zombis.


Creo que has tenido un alto índice de visitas en tu página a raíz de la publicación por entregas de La Guerra de la Doble Muerte. Esto supone un reconocimiento. Una prueba de que mantiene el suspense, y provoca el interés.
Superar las 13.000 visitas en tan poco tiempo habla por sí solo de la aceptación de la obra. Ya desde el primer capítulo el impacto de la prosa provocó un alud de comentarios, más de 80 para una sola entrada. Nunca me había pasado nada parecido.
Ha sido empeño propio dejar muchos de los capítulos en la fase más alta del mismo, justo cuando había de resolverse un pequeño misterio. Las reacciones de los seguidores del blog siempre han sido entusiastas en este aspecto.



En una conversación que mantuvimos hace ya un tiempo por este medio, el e-mail que es un medio tan efectivo para hacer buenos amigos en cualquier parte, me decías que eras muy exigente con tu obra. Yo añadiría muy responsable. Pero lo que me asustó un poco es que me dijeras que habías destruido seis obras, dejando a salvo sólo El bailarín de claque, novela negra, La octava noche, novela fusión Scifi y policíaca, y La Guerra de la Doble Muerte.
Para mí esta profesión se merece la dignidad de lo mejor de cada uno. Escribir esas seis novelas ha sido el mejor de los aprendizajes, si dejamos aparte las intensas sesiones lectoras. Más de dos mil páginas escritas curten al más limitado de los escritores. Quiero creer que nunca partí desde tan atrás, que en esas obras ya había algo decente, unas pavesas que iluminaban ya el resto del camino. Valga relacionar sus títulos para rendir homenaje a esas novelas parcial o totalmente destruidas: “Jeroglíficos de muerte y salvación”, “Un niño bueno”, “Como una raya de tiza”, “Soñaba que soñaba”, “Las puertas” y “Horizonte marfil”.


Antes te decía que me asustó un poco, porque ya la palabra «destruir» asusta... Pero así no hubiera nada para rescatar de esas obras, cosa que dudo, sin ellas no estarías donde estás como escritor, y nadie sabe mejor que tú cuál es tu posición. Y no se trata de éxito o fracaso, de ser conocido o desconocido, sino de ser auténtico, en el sentido de dejarse el alma y todo lo que uno es y siente en ese viaje por la narración.
Ya te comentaba eso antes, Pilar, que ellas me ayudaron a mejorar y no me arrepiento. Hoy en día hay mucho escritor que publica lo primero que escribe y eso se nota, claro, siempre que no seas un genio y tu inexperiencia un lastre.
Recuerdo la bisoñez de alguna, el atrevimiento erótico de “Las puertas” o el malagueñismo de algunas escenas de “Soñaba que soñaba”. De ésta puedo repetir de memoria hasta el inicio:
“Soñaba que soñaba que era Gary Cooper y que de mí se enamoraba una Ingrid Bergman …”
Agradecido estoy a cada una de ellas la experiencia cobrada y los defectos marginados. Lo único que lamento es que ciertas dedicatorias a familiares muy especiales deban esperar una nueva oportunidad para quedar impresas en las primeras páginas de un libro.



Convencida de que eres muy buen lector, me gustaría preguntarte que autores te han influido, qué tipos de lecturas has hecho, qué has aprendido.
Hay tantos autores que vamos a ver si no me olvido de alguno que haya de lamentar luego. Amen de aquellos a los que debo mi iniciación en la lectura (J.Verne, R.L.Stevenson, D.Defoe, M.Twain, H.G.Wells …) he de recordar la importancia que tuvo en mi vida El Quijote, que leí con apenas 14 años y en veinte días. Fue en 1º de BUP cuando el profesor de Lengua/Literatura accedió a mi proposición: la inmortal obra de Cervantes a cambio de los consabidos libros obligatorios para cada trimestre. Fue el inicio de mi pasión por los grandes títulos, “Los miserables”, “Crimen y castigo”, “Nuestra señora de París” o “Los hermanos Karamazov” entre otros.
Necesito señalar el descubrimiento, años después, trabajando en Barcelona de Charles Bukoswki al que agradeceré siempre esa bocanada de aire fresco que supone su estilo directo y desvergonzado. Pasar a Henry Miller era sólo cuestión de tiempo.
Mi interés por leer lo mejor entre lo mejor me ha guiado de Juan Marsé a Antonio Muñoz Molina o Antonio Soler, de Italo Calvino a Alessandro Baricco, de John Fante o Raymond Chandler a Ray Bradbury o a Raymond Carver. Un autor que he leído con pasión, a pesar de su extrema dificultad, es Antonio Lobo Antunes del que he aprendido cómo hacer monólogos interiores usando las voces de los personajes.
De todos los libros, quiero suponer, he absorbido algo aunque no sea consciente. Es verdad que Bradbury me ha impresionado recientemente con su habitual sentido poético, pero no menos importancia presto a Raymond Carver, autor de lo que algunos llaman minimalismo literario. Adentrarse en sus cuentos es un viaje en busca del detalle mínimo y de las historias sugeridas.



No sé si lees libros sobre técnica literaria, en sus diferentes versiones, sobre teatro, guión, narración... Yo he leído mucho siempre sobre esto. Siempre pensaba y pienso cuando lo hago: algo de esto me quedará. Seguro que algo mejoro en lo próximo que escribo. Me sigue apasionando la técnica, el análisis de estructuras de las obras, y al hacerlo con la de otros me permite hacerlo con las mías. He escrito algunos cuadernos sobre el tema y seguiré escribiéndolos. Al hilo de esto... ¿Cómo te organizas el trabajo cuando escribes? ¿Fichas, cuadernos de notas...?
Sí que he consultado algunos títulos, más como curioso empedernido que como estudiante aplicado. Seguramente he buscado más las raíces de la misma literatura entre los autores que entre los estudiosos. Todavía recuerdo las palabras que me dedicó hace más de 15 años Augusto Roa Bastos, autor de “Yo el Supremo”, cuando en mi insolencia de joven escritor me atreví a pedirle un consejo para escribir bien.
“Lee mucho”, y después de un segundo de reflexión apuntó, “lee a los grandes”.
Y así he hecho desde entonces.
En cuanto a eso que preguntas de cómo me organizo el trabajo te diré que soy un escritor metódico, que detallo capítulo a capítulo antes de empezar a escribir. Antes usaba cuartillas donde describía punto por punto la acción del capítulo en cuestión. Ahora lo hago, gracias a la facilidad de tener un netbook, en distintos archivos y blocs de notas. A pesar de haber progresado y dejar casi olvidado el papel y la obstinación del bolígrafo, mantengo una costumbre de entonces. Al final de cada archivo o bloc escribo… ¿para qué sirve este capítulo? Por supuesto, si no soy capaz de responder a la pregunta, el capítulo queda a la espera de la oportuna revisión.



Aparte de escribir y trabajar, que te gusta hacer, qué necesitas hacer para sentirte bien, especialmente cuando estás metido de lleno en una obra.
Escuchar mucha música y pasear para despejarme. A veces una buena dosis de Mozart o algo de Bill Evans es el mejor de los analgésicos. Sin música, sin esos autores que me inspiran, yo no sería ni la mitad de quien soy en realidad.
Pilar, quítame los Cds y seré uno de los hombres más inútiles, irascibles y prescindibles que conozcas.
Pasear por la playa es el complemento perfecto para la intensidad que a veces bulle dentro de mi cabeza. En realidad soy un hombre tranquilo.


¿De qué modo te ha influido el cine y de qué manera crees que esa influencia aparece en tu obra?
La importancia del cine en mi obra es obvia. Basta con leer algunos pasajes de “La Guerra de la Doble Muerte” para reconocer algunas referencias a grandes obras del 7º arte. Del cine he aprendido a trabajar el aspecto visual de cada escena. Es más, la planifico concibiendo la imagen. A los personajes les pongo el rostro de gente que conozco y necesito ver los detalles con la linterna de la imaginación antes de trasladarlos al papel.
Como ya he comentado con la música, el cine es fuente de inspiración. Un secreto, cuando veo en casa una de esas grandes obras la sigo con papel y bolígrafo, dispuesto a apuntar cada detalle interesante. Supongo que he respondido a tu pregunta.


¿Sabes lo que decía Jorge Luis Borges? Borges les decía a los jóvenes que no se apresurasen a publicar. Que luego podrían arrepentirse de obras que más tarde considerarían menores. La verdad que no sé cuál es el punto justo, pero los jóvenes de hoy no lo tienen fácil para publicar. ¿Qué nos puedes decir desde tu experiencia?
Pues que 20 años, como decía el tango, es toda una vida. ¡20 años! Eso es lo que llevo en barbecho. En su momento padecía la misma enfermedad, esa necesidad, compulsión por publicar, con una urgencia casi sexual.
Ahora soy consciente de que todo tiene su tiempo y que el mío no ha de tardar demasiado. Después de 20 años, dueño ya de algunos recursos y tahúr de no pocas trampas literarias, soy capaz de acercarme mucho al ideal imaginado antes del proceso de la escritura.



¿Un autor/a que nos recomendarías?
Hay muchos, sin duda Pilar, y todos ellos figuran entre los fundamentales. Pero por decir uno, Antonio Muñoz Molina, autor del mejor Premio Planeta de la historia del concurso, “El jinete polaco”. Es dueño de un estilo barroco, pródigo en comparaciones y frases subordinadas, pero sin perder el norte de la claridad y el natural decurso de la acción. En cada una de sus obras, desde las novelas negras o policíacas (“El invierno en Lisboa” o “Beltenebros”) hasta las que tiene a Magina como escenario de sus obras más intimistas (Beatus ille” o “El jinete polaco”), la lección de este autor es clara: el castellano es un arma poderosa con la que, él en particular, cuenta las historias de personajes grises, a menudo asfixiados por el engranaje gigantesco de la vida, las rencillas, las pasiones o las venganzas.


¿Una novela? ¿Y podrías explicar el por qué?
”Océano Mar” de Alessandro Baricco. La razón es fácil. Porque en ella hay más literatura y más poesía que en cientos de esos libros que las editoriales lanzan al mercado con la consigna única del beneficio económico. Cada personaje esconde algo y las escenas están descritas con la suavidad de una acuarela, en algunos pasajes, y con la violencia del aguafuerte, en otros.
Una historia al borde del mar en un caserón que todos querríamos conocer. Sin duda, una de mis 10 novelas favoritas.



¿Un relato? (Idem)
“El elefante” de Raymond Carver, aunque podría elegir cualquier otro suyo. En su aparente cotidianeidad esconde el drama mayúsculo de un preso en libertad. La culpa, el delito, vivir para los demás. Los ejecutores de la pena, toda la familia que exprime la responsabilidad del personaje. El instante en que el lector se identifica con su tragedia, Raymond Carver consigue que entendamos sin explicaciones el título del cuento. Demoledor, como muchos otros surgidos de su pluma.



Por último y como pinceladas. ¿Que apuntarías detrás del punto final de estas frases? ¿Qué comentarios te sugieren estas palabras?

«Incluso la soledad tiene un final, para quienes se sienten lo bastante solos el tiempo suficiente» (T. Sturgeon, autor de ciencia ficción del libro Obras Maestras, Lo mejor Ciencia Ficción del s. XX. Selección de Orson Scott Card)
Que viniendo de Sturgeon, uno de los autores de Ciencia Ficción más intimistas, no me extraña. La soledad elegida es edificante. La impuesta, una condena.

«Si fuésemos un buen campo de labor, no dejaríamos perecer nada sin utilizarlo y veríamos en todo, en los acontecimientos y en los hombres: estiercol útil, lluvia y sol» (F Nietzche, Humano, demasiado humano)
Que nada acontece sin una razón y que todo hombre tiene algo que contar.


«Emplea el lenguaje como quieras y nunca podrás expresar sino lo que eres» (R. W Emerson)
La radiografía de la literatura, una verdad sin paliativos.


Gracias Alejandro, ha sido grato para mi conocerte y tenerte como amigo. Espero que sea por muchos años. De blog a blog, nos seguimos leyendo.
Blog de Alejandro Castroguer aquí:

lunes 7 de junio de 2010

TIERRAS DE ESMERALDA en MUNDOS ÉPICOS


Con enorme alegría quiero comentar a los amigos y lectores habituales de este blog la publicación el próximo otoño en Mundos Épicos Grupo Editorial, de mi novela de fantasía épica para adolescentes y jóvenes: Tierras de Esmeralda -La esfera mágica-. De momento y a falta de poder ofrecerles la portada en la que se está trabajando, dejo estas pequeñas joyas como símbolo de una tierra mágica y real al mismo tiempo, donde los valores tienen sentido y forman parte cotidiana de las vidas de los númerosos personajes.
Para Joaquín Martínez y David Velasco, editores de Mundos Épicos Grupo Editorial, y para los lectores de la misma que leyeron y fueron los que recomendaron la obra,mi agradecimiento.

miércoles 2 de junio de 2010

PABLO BANINI, EL AUTOR

SOMA, EL ÁRBOL DE LA VIDA

ENTREVISTA A PABLO BANINI

Por Pilar Alberdi


Quizá tenía que aparecer en su vida la editorial Palabras y un curso de escritura creativa más el asesoramiento para llevar adelante la edición de su obra para que todo ajustase y se diese como en las carreras el pistoletazo de salida. Quedaban atrás seis años de escritura y un sueño cumplido.
Cuando me puse en contacto con la Editorial Palabras para concertar esta charla con Pablo, aproveché para preguntarles por su trabajo. Me explicaron que «se basa en considerar al libro como a un niño que se va gestando y en ese proceso es donde estamos atendiendo todas y cada una de las necesidades de los autores. A través de nuestro Servicio de corrección ofrecemos esa atención personalizada que es nuestra filosofía de trabajo y por medio de la corrección y el pulido del texto garantizamos el mínimo de altura literaria indispensable para toda obra escrita.
Siempre hablamos de la edición como un largo pero no imposible camino a lo largo del cual estamos para acompañar al autor.
Si fuera necesaria una preparación previa del o los autores, esta tarea se ve complementada con nuestro Taller de Escritura creativa, desde donde por medio de nuestros cursos vía internet brindamos las herramientas necesarias para lograr una correcta escritura de cualquier obra ficcional más allá del género desde el cual se escriba».
Para aquellos autores que puedan estar interesados, pueden entrar en la página de la Editorial Palabras


Dicho lo presente, comenzamos la entrevista con una pregunta sobre el mismo tema. ¿Recomiendas a los jóvenes escritores este tipo de cursos y de asesoramiento editorial, teniendo en cuenta la soledad en la que el escritor elabora su obra, y la necesidad de recibir otras opiniones?
Si, por supuesto que lo recomiendo. He tenido el asesoramiento constante de la editorial y han trabajado muy profesionalmente.
Todos podemos escribir, o hacer lo que nos gusta, es cuestión de buscar el tiempo e imponerse hacerlo. Y después tener la constancia, nada se consigue sin esfuerzo, escribir es un trabajo más. No podemos confiar en la inspiración, que existe pero nos tiene que encontrar trabajando. Muchas veces tuve la hoja en blanco, no sabía qué estaba haciendo, pero había que continuar, no parar».
Gracias a esa constancia en el trabajo, Soma, el Árbol de la vida, hoy está publicado.


Tu libro Soma, el árbol de la vida pertenece al género fantástico. ¿Cómo se vive la lectura de este tipo de género en Argentina? ¿Hay más autores que lo estén elaborando en este momento?
En Argentina, lamentablemente, este género está menospreciado por un preconcepto
erróneo. Se considera que solamente está dirigido a un público infantil o juvenil y en realidad los que más disfrutan de la lectura de este tipo de libros son los adultos. La literatura fantástica tiene mucho que ofrecer en cuanto a mensajes, más allá de la lectura lineal del argumento, hay muchos contenidos escondidos entre líneas que sólo quienes se sumergen en estos libros pueden decodificar y disfrutar.
Soma le ha demostrado a sus lectores que es un texto apto para todo público. Lo han leído tanto niños de diez años, como personas mayores de sesenta. Lo más importante de todo, y lo que me ha sorprendido, es que es un libro que se comparte en familia. Generalmente lo empieza a leer un integrante de la familia y lo va compartiendo con los demás. La lectura de este libro genera muchas veces la necesidad de compartir la experiencia con otros. Por eso, los comentarios y las críticas producen en los allegados al lector, cierto misterio.
En mi país casi no existen escritores de este género, tal vez sea porque no les interesa o porque no se animen a abordar el desafío que conlleva la fantasía. Es un género muy difícil de construir porque hay que meter al lector dentro de un mundo del cual no conozca ni el más mínimo detalle. Y conseguir que el texto, si bien es fantasía, sea verosímil
.

Acostumbrados como estábamos a lo fantástico en Borges o Horacio Quiroga, especialmente con sus relatos, tu novela ¿es similar a las que actualmente se escriben en Europa destinadas a un público de lectores jóvenes?
Creo que en algunos escritores la fantasía funciona como un instrumento, un juego conceptual con el que se trabaja para la creación de nuevas ideas. En Soma la fantasía es un fin en si misma, a través de las vivencias producidas por un mundo mágico se despiertan nuevas emociones que están al alcance de todos los que estén dispuestos a sentir y a vivir con la imaginación. Soma apunta a eso, a que el lector se sienta partícipe y viaje a través de sus sentidos por los caminos de un mundo imaginario en el que el lector mismo es uno de los creadores de este universo.

En tu trayectoria se destaca tu relación con el mundo del cine, en concreto, con el del largometraje y con el del teatro. ¿Cómo fue el paso vital por ambos? ¿De qué manera piensas que te influyeron y qué enseñanzas te aportaron?
Ha sido una etapa maravillosa en mi vida ya que he aprendido muchas cosas y he disfrutado mucho el trabajar con gente muy talentosa, pienso que eso ha aportado algo a la esencia de mis textos. El relato utilizado en el cine es un relato más ágil del cual los lectores se sienten atrapados y no pueden despegarse con facilidad.

Entre tus autores de cine preferidos están… ¿Algún español en concreto?
Peter Jackson, Tim Burton, Guillermo del Toro, Fabián Bielinsky, ya fallecido, y Francis Ford Copilla, sobre todo su magnífico trabajo logrado en la saga El Padrino, de Mario Puzzo.


He leído que te gustaría que el libro se convirtiese en una película. ¿Cuál sería el escenario ideal para rodarla? ¿Necesita un tipo de paisaje especial? ¿Te gustaría ser el director, el guionista…?
El universo de Soma está repleto de paisajes naturales, tanto bosques, praderas y montañas que no están muy lejos de los paisajes que pueden encontrarse en Europa o América. Sería difícil encontrar el escenario ideal, pero estoy seguro de que se puede encontrar algo parecido y con la tecnología que hoy se usa en el cine darle ese toque único en el que la fantasía y la naturaleza de Soma se complementan.
Me gustaría participar en el guión de la película y, por supuesto, en el rodaje pero sólo como un observador, para así poder disfrutar del proceso de creación.


¿Nos podrías explicar en pocas palabras de qué va la historia de Soma, el árbol de la vida? ¿Nos podrías regalar un pequeño párrafo o una frase para los lectores de Sobre Literatura Fantástica?
Es muy difícil resumir un libro de casi quinientas páginas en tan poco espacio. Pero la idea fundamental, ya dicha antes, es la de transmitir creo que ese es el objetivo de todo artista. Todo escritor creo que tiene algo para decir. Yo lo digo en Soma, el Árbol de la Vida.
Con respecto a la historia en sí, Soma plantea la eterna lucha entre el bien y el mal. Comienza el relato con un joven príncipe, heredero del castillo de Barif, el reino más importante del mundo, llegando a la humilde casa donde vive un solitario y sabio viejo llamado Móran. Este último es portador de una carta que encierra en su contenido una de las verdades más importantes para la humanidad. Móran tuvo por décadas atesorada la carta, y con la llegada del joven sabrá que es hora de leer su contenido. Pero este será sólo el principio de una interminable aventura que llevará a los protagonistas, el joven y el anciano, a vivir toda clase de situaciones. Tendrán aliados y enemigos en un camino que siempre parecerá cerrarse inevitablemente. En cada pequeño triunfo sobrevendrá el inminente peligro de la tragedia. El misterio de la carta será sólo una parte de la epopeya. Por el camino de Móran y Rafael (tal el nombre del príncipe) se cruzarán amigos entrañables, seres monstruosos, brujas, bestias infernales, y una variopinta galería de personajes de alma noble, pero también de instintos malignos. No faltará el amor, como en toda historia que se precie de tal.

Aquí les va un pequeño párrafo de mi libro:
“Móran agudizó la vista para leer los intrincados mensajes cincelados en el portal de la entrada. Después de leer y releer se dio cuenta de que estaban escritos en un idioma que no se usaba más y que las palabras provenían de ciudades antiguas del norte, tal vez de Gronsfill o de Or-urumus. El mensaje decía:
“Entra, amigo mío, con cautela si estás perdido en este mundo, entra en el vergel de las dudas por la puerta del león y sal si ellas te dejan por la puerta de los reyes. Este es el laberinto viviente, un lugar donde se aclaran las dudas de los presentes”


¿Qué te dice la gente que lo ha leído? ¿Qué experiencia recoge de la lectura? ¿Con qué personajes se siente más identificada?
La mayoría de los lectores dicen que se sienten atrapados por la historia, y se quedan pensando mas allá de la aventura. Rescatan la profundidad del texto que tal vez no sea visible a simple vista.
Muchos de los lectores de Soma no son consumidores habituales de literatura fantástica pero dicen que a partir de vivir la experiencia de este libro seguirán leyendo historias de este genero.


¿Habrá continuación?
El libro en realidad fue pensado como una saga, no puedo definir la cantidad de libros que continúan ya que es la historia de este libro la que me impulsa a seguir creando.
Espero poder entregarles pronto el próximo libro, pero quiero anticiparles que este primero, El Árbol de la Vida, me llevo siete años de trabajo, no se desanimen…


Gracias Pablo Banini por regalarnos este momento y estar presente en http://sobreliteraturafantastica.blogspot.com

"Otros títulos de la Editorial Palabras" de este año son:
 
Un Almogavar del Siglo XXI
por Silvana Roger
 


Candelaria
por Rafael Suastegui


Si quieres conocer la localidad costera argentina en donde vive Pablo Banini:
http://www.claromeconet.com

Si deseas leer otro artículo sobre el autor lo encontrarás en:

 http://somaelarbol.blogspot.com/