jueves 30 de diciembre de 2010

RESEÑA DE "LA GUERRA DE LA DOBLE MUERTE" DE ALEJANDRO CASTROGUER



Por Pilar Alberdi

«Los hambrientos abarrotan la explanada de la estación de Santa Justa. Sacrifican su individualidad en favor de la raza. Miles de brazos y una sola idea, carne fresca: dos palabras que crecen como un tumor dentro de la cabeza. (…) Los hay que arengan a la multitud subidos sobre los cadáveres de los coches, erigidos en minaretes desde los que guiar a los que esperan una orden para comenzar el verdadero asalto. Lanzan proclamas incendiarias, la palabra medio regurgitada, ronca, áspera: '¡Muerte!, los dos puños al cielo de Sevilla'»
Estos son algunos de los parráfos con los que nos adentramos en la novela La guerra de la doble muerte de Alejandro Castroguer publicada por Editorial Almuzara, que ya en su día publicó Guerra Mundial Z de Max Brooks, inaugurando el género en España, abriéndose a un nuevo sector de lectores y con muy buenos resultados.
La novela de Alejandro Castroguer, no es una novela más del género, en el sentido de que busque recrearse en los resultados de la deformación, la putrefacción y el temor a la muerte que habita en los temores más íntimos de la mayoría de la gente. Más en esta época en que ser o parecer joven está de moda.
En la sinópsis se nos indica que esta es la historia de tres resucitados no-muertos de nombres Judith, Jonás y Salvador. Y una sinópisis, necesita ser eso, además de un resumen bien conseguido, una invitación a la lectura. Pero... ¡cuidado con esa idea tan en boga de que las lecturas deben ser fáciles o estar hechas a nuestra medida, nuestro gusto, y nuestra edad! El libro de Castroguer exige la participación del lector para que se sume a buscar las piezas del puzzle que faltan, para que intente adivinar ante la niebla que cubre los flashbaks, y que vamos viendo más claras, a medida que pasamos página y avanzamos en la lectura. Mientras la historia se cuenta en tercera persona, estaremos oyendo en primera persona lo que piensan unos seres que no saben quiénes son porque apenas recuerdan nada y cada día es una lucha con los espejos en los que no desean verse, con sus cuerpos a los que no logran acostumbrarse, con sus necesidades a las que tendrán que satisfacer mal que les pese. Porque incluso los no-vivos necesitan alimentarse. Dice Judith: «Únicamente el nombre de una extraña, desgranado cuenta a cuenta en un rosario, Judith, Judith, Judith» Luego iremos sabiendo quién fue ella, qué profesión tenía, qué nombre, en qué situación se encontraba cuando sucedieron los hechos que acabaron en su muerte y posterior resucitación a la no-vida en la que se debaten los zombis, pero Judith, al igual que el resto de los personajes de su clase seguirá ignorando prácticamente la totalidad de su pasado. Y lo mismo sucederá con el resto de los personajes, incluido el doctor Arvo Hawtorne, más conocido por Ahab (veáse la referencia literaria ímplicita con el capitán del barco que dará caza a la ballena en Moby Dick), y que actúa como el jefe supremo de los Durmientes, seres con más poder aún que los propios zombis. Y como siempre, la maravilla, al menos para mí, es que sin otros personajes que aparecen a su lado, aunque en un segundo plano, la altura dramática de los principales, sería imposible. ¿Qué sería de Jonás, sin su madre y luego sin Judith que será la que le de el nombre de Jonás? ¿Que sería de ésta mujer, Judith, quizá uno de los personajes con más crecimiento ético de la obra, sin su ex marido, y la nueva familia que éste formó pese a que para ellos pueda suponer una desgracia el encuentro con Judith? ¿O la de Salvador, el investigador privado al que los amigos llamaban Fetuccine, y que se ganaba el pan revolviendo en los trapos sucios de las personas? ¿Qué sería de él,sin ese perro, de nombre Óscar, que por casualidad acaba acompañándolo cuando se producen los primeros brotes de infectados en Sevilla, o sin ese grupo de jóvenes que lo obligan a escapar con ellos en un Chrysler Voyager por una carretera desierta rumbo al Mediterráneo? ¿Sentiríamos la lejana maternidad posible en la actual situación de esa joven Judith, que alguna vez se llamó Angélica, cuando al mismo tiempo que se ve impelida a atacar a los seres que forman una familia, es capaz de salvar a uno de ellos, y protegerlo incluso de sí misma y de otros contagiados como ella?

La obra recrea lo que podría pasar de un día para otro en una situación similar. Gente escapando, coches detenidos, desabastecimiento, abandono de las buenas costumbres y olvido de la moral a cambio de sobrevivir... ¿Han leído ustedes Suite francesa de Irène Némirovsky? Verán en ella lo que es la huida de una ciudad asolada por la guerra, en la que todos huyen sin saber a dónde, creyendo que en alguna parte está la salvación.
Una plaga. Un nuevo virus... Lo hemos vivido recientemente con la Gripe A. Con nuestros ojos hemos visto los controles en los aeropuertos, las detenciones de tránsito obligatorias, el internamiento en centros hospitalarios, el cierre de fronteras... No ocurrió hace años, apenas ayer. Y el miedo a una pandemia, impone más miedo aún. Ahí están también los actuales controles en los aeropuertos por temor a posibles atentados terroristas. Ese control a las personas en que todas acaban siendo sospechosas. Lo que produce el miedo, es es el contagio del miedo, como bien deja ver Castroguer en la novela.
Sin duda, al menos para mí, este entramado de líneas fronterizas, desencadenadas cuando suceden los hechos y determinadas por las circunstancias del lugar en que cada uno vive, muestran lo difícil o imposible que puede ser para los personajes, ya sean zombis o personas no contagiadas, el conseguir pasar a la parte de territorio no afectado. Me lo recuerda también esa carretera de la costa, que sale hacia Almería, la 340, y en donde se bombardea a los infectados que intentan escapar por ella. Esas imágenes traen recuerdos de la Guerra Civil Española, pero también de todas las guerras.
El miedo no va sólo, va siempre unido al poder y este busca obtener fines, olvidando los medios. En la novela se le dice a los infectados a través de megafonía que su enfermedad tiene sanación y que se reúnan en un estadio de fútbol. No tan lejano en el tiempo queda el recuerdo del dictador chileno Pinochet llenando estadios de fútbol con aquellas personas a las que por creer en la democracia consideraba opositores. Quienes tenemos un poquito de memoria histórica sabemos de estos lugares convertidos en reunión de víctimas que serán llevadas al matadero o al destierro. Puede que se los haya llamado «campos de refugiados o de trabajo», igual da, acabaron siendo «campos de exterminio», laboratorios de experimentación.
Del mismo modo que surgen aquí y allá altos muros en el mundo para separar pueblos y culturas; a los expoliadores de los expoliados; así de altas son las murallas de ese bastión llamado la Ciudad Negra que Castroguer sitúa junto al mar y en Andalucía. Porque la literatura, si algo es, es un espejo de la sociedad y de las personas. Y quien crea que algún género de la literatura, incluso este en que el terror se une al fenómeno zombi, puede llegar a ser más superficial que otro, se equivoca. Decía E. M. Forster, el autor de Una habitación con vistas o del ensayo teórico Aspectos de una novela, que la literatura se compone de dos elementos: tiempo y valores. Así es, como la vida misma. Tiempo y valores. No somos otra cosa en el devenir de nuestros días. Son nuestra mayor preocupación, y marcan el sentido de los días que vivimos, definen nuestras acciones y dan lugar a nuestro comportamiento.
En La guerra de la doble muerte, la obra de Alejandro Castroguer, hay escenas que bien merecerían formar parte de una película, aunque ya haya sido así en la imaginación del escritor, como por ejemplo la relación de amor-odio y la terrible complejidad de dependencia mutua que mantienen Jonás y su madre, y el nuevo rol que jugará una persona como Judith que llega inesperadamente a sus vidas. Otra escena que recuerdo porque vivo a un paso de la capital de Málaga, es la descripción de lo que sucede en la zona de la Plaza de la Marina, junto al puerto,cerca del jardín botánico, en ese alto edificio abandonado de la aseguradora La equitativa en la que los zombis han visto una posible presa que ha sobrevivido hábilmente, sin ser vista hasta entonces, y lo ha conseguido cazando aves en una azotea. Poco después subirán a por ella. Pero la fidelidad al lugar, al espacio físico conque están escritas esas imágenes es importante, casi se puede oler el aroma del mar y oír los chillidos de las gaviotas sobrevolando el puerto. Ahí está como podemos verla diariamente, la estatua de Hans Christian Andersen, junto a la que se sientan los turistas extranjeros después de dar una vuelta por la ciudad y antes de volver a esos cruceros que los llevarán nuevamente por el Mediterráneo de regreso al puerto de partida. Otras imágenes muy logradas son las del encuentro de los zombis que escapan de una Andalucía infectada e intentan ir hacia el norte, topándose camino de Despeñaperros con los carros de combate.

Si bien en la primera mitad del libro el narrador se mantiene más distante, en la segunda parte su cercanía nos trae la sombra del autor, y se vuelca, a través de los personajes, en una muestra de sus preferencias literarias, musicales y cinematográficas, y en una continúa serie de citas sobre esos temas.
Hay metáforas y comparaciones que saltan por las páginas y que nos hablan de la formación como maestro de Alejandro y de sus muchas lecturas. Intentaré poner aquí algunos ejemplos: «Notario del fraude es el cinturón que apura el último ojal para evitar la caída de los pantalones»,«La persiana no resiste. La rata del estómago, tampoco», «Uno de los tipos arrastra las tijeras de unas piernas dejando un rastro de sangre y vísceras en el asfalto», «una sonrisa sin labios y los ojos secos como pozos en un desierto», «Hambre. Es algo antiguo y nuevo. Cada diente cobra vida, como una espada desenvainada o una pistola amartillada», «desde dentro del submarino de su cuerpo», «una hoguera desmedida, una hoguera en los ojos», «el derrumbe de la noche», «Un nuevo aguacero saluda el lunes 1 de febrero», «un hervidero de miedos», «se alquilan amistades a bajo coste», «el traje diario de la hipocresía».
Por último, y volviendo al tema de las referencias literarias, musicales y cinematográficas, me gustaría señalar el contraste que me ha producido esa terrible desmemoria de los afectados intentando sobrevivir en un mundo caótico, mientras intentan recordar algún dato que les permita saber quiénes fueron en el pasado. Contraste acentuado por el narrador que ofrece datos muy concretos de la vida diaria como son las marcas de los coches (a los que se nombra también por su modelo), y lo mismo sucede con los aviones y los helicópteros de combate, o las armas. Se citan también nombres de revistas; de juguetes; de grupos musicales y canciones; de películas, actrices y actores; y no faltan referencias a escritores, pintores e ilustradores, así como a sus obras. La variedad de las citas puede ir desde La Biblia a través de los nombres de los personajes u otro tipo de simbologías, pasando por Dante Alighieri, Gustavo Doré, Herman Melville, llegar a Saint de Exaupery y su obra El Principito, o a Vargas Llosa y La ciudad y los Perros.
Y aunque se intente desde el gobierno, y desde los medios de comunicación afirmar que el número de afectados remite y que la epidemia ha sido controlada, nosotros sabemos, porque siempre sabemos más que los personajes, que la plaga sigue su curso y que no se detendrá.



Enlaces:
Página web de
Alejandro Catroguer
Blog de la Guerra de la doble muerte
Editorial Almuzara

lunes 27 de diciembre de 2010

Antonio J. Manzanedo y Pilar Alberdi en la revista Axxón.



La revista Axxón de Argentina, con dirección de Eduardo J. Carletti, y más de 20 años publicando literatura fantástica, de terror y ciencia ficción, recoge en su Nº 213, mi relato de ciencia ficción Preparando a los muertos. Me acompaña el ilustrador Antonio José Manzanedo , quien me permitió trabajar una historia sobre lo que me inspiraba dicha imagen. La experiencia ha sido gratificante. Aunque el relato haya resultado fuerte, pero no más que lo que nos podemos encontrar en la vida.

Les dejo aquí el inicio del relato y a continuación del mismo el enlace para continuar leyendo.


Preparando a los muertos

Relato de Pilar Alberdi
Ilustración: Antonio José Manzanedo

Se sintió tranquilo cuando le dijeron que esa noche no debía acudir a preparar a los muertos. ¡Por fin una noche que podría salir con los amigos! Los encontraría en la Taberna del Oso Azul, disfrazados de gentes de otras épocas, beberían hasta ver caer las viejas jarras de cerámica extranjera y a continuación sus propias cabezas sobre ellas, y que no viniese el profesor Mercurio con sus ideas locas de que «lo que está ocurriendo afuera nos preocupa a todos». ¿A quién le interesa saber lo que está ocurriendo afuera? ¿Quién vive afuera? Ellos estaban bien ahí abajo. Como canicas en un hoyo, como hormigas en el hormiguero, como lombrices comiendo y excretando tierra, como babosas… Así vivían, con luz artificial, yendo de un lado a otro acompañando a las horadadoras, abriendo túneles y desapareciendo por ellos camino a otro lugar. Y también estaban todos esos androides llenos de barro y agua hasta la cabeza, y no menos sucios que sus propios capataces, recordándoles que fuera, en alguna parte, acaso en algún extraño edificio o viajando por el cosmos, estaban los robots Violent Cara Cobra, y que vendrían a por ellos y los harían papilla como no se comportasen y rindiesen en el trabajo.

—Dicen que a los últimos muertos los encontraron a orillas del Mar Violeta. ¿A quién le importa? Los anteriores los hallaron en Cabeza de Perro, esa montaña tosca y de piedras hurañas que cae al borde del gran precipicio.

—¿Allí donde estuvieron las antiguas ciudades?

—Sí, señor. Las inmundas y asquerosas ciudades. Así las llamaban al final… También las llamaron las solitarias ciudades, las peligrosas… Sí. Y ahora sólo están, bueno, para qué decirlo… Esas… copias.

—¿Copias?

—Copias, sí. Y mañana, ¿dónde las levantarán mañana? —El hombre dejó de preparar unas maderas con las que parecía querer dar forma a un cuadrado. A continuación se pasó el dorso de la mano por la sudorosa y oscura frente y luego se la limpió en el pantalón—. ¿De qué sirve preguntarse eso? Aquí, bajo tierra, todo es humedad y muerte. Como babosas, chico, que no somos más que babosas apestosas, resbalosas y frías. Al menos tan frías como los robots Violent Cara Cobra.

—¿Has visto uno alguna vez?

—¿Qué?

—Un Cara Cobra.

—No. El día que yo vea uno será porque… —Hizo el gesto de cortar el cuello. — Ya sabes. Puro metal y como te roce o levante su manaza sobre ti…

—¡Vaya! Entonces, ¿no has visto uno en toda tu vida?

—Ni creo que tú los veas. Pero si los ves, malo. Serán tus últimos instantes, seguro. —Luego dijo, como si estuviera solo. —Mira éste, queriendo ver un Cara Cobra… Lo último que uno querría ver en la vida, un Cara Cobra. —El chico lo miró inquieto. —¡Venga! A trabajar, muchacho… —El hombre tenía ante sí unos cuerpos. —Estos siempre tropiezan antes de llegar acá —se dijo, mirándoles los moretones y rasguños.

El joven evitó mirarlo a los ojos. Estaba acostumbrado a escuchar y callar. Llamar a eso «tropezar»… Sólo era un eufemismo.


ENLACE DIRECTO AL RESTO DEL CUENTO aquí .

jueves 16 de diciembre de 2010

"TRECE CUENTOS INQUIETANTES" DE FELISA MORENO ORTEGA : ENTREVISTA Y RESEÑA



Por Pilar Alberdi


La escritora Felisa Moreno Ortega nació en Noguerones (Jaén) en 1969. Licenciada en Ciencias económicas y empresariales. Con su novela La asesina de los ojos bondadosos obtuvo el Premio de Escritores Noveles de la Diputación de Jaén. Ha recibido numerosos premios y menciones en diversos certámenes literarios nacionales e internacionales y tiene más de una veintena de publicaciones en antologías de relatos editadas en España y México. Trece cuentos inquietantes es su primer libro de relatos, publicado en septiembre de 2010 en la Editorial Hipálage. http://www.hipalage.com
Pueden obtener más información en su blog El sueño de las palabras http://felisamorenoortegablogspot.com

Muy recientemente, Felisa ha presentado su libro Trece cuentos inquietantes en Letras Capitales del Centro Andaluz del Libro. Vídeo al que pueden acceder desde su blog. De las palabras que dijo en esa ocasión, quiero rescatar la frase «hay que escribir desde la humildad».

¿Qué representa para ti este concepto?
La humildad al escribir es fundamental, supone que no debemos considerar que estamos en posesión de la verdad, que cuanto hacemos es inmejorable. Si creemos que ya lo sabemos todo nunca podremos avanzar, ni mejorar. A eso me refería con ser humilde, a saber aceptar las críticas, a saber digerirlas y aplicarlas en nuestra escritura para conseguir una mayor calidad. Aunque a veces duelan, que suelen doler, nuestro ego de escritores es muy sensible.

¿Cómo surgió la idea de hacer este conjunto de relatos?
Los relatos los he ido escribiendo a lo largo de tres años, del 2006 al 2009, muchos de ellos han sido presentados a certámenes y algunos han conseguido ganar alguno o quedar finalistas. Es decir, no los escribí a propósito para sacar este libro, más bien los fui buscando entre mis archivos para conseguir un conjunto más o menos homogéneo. Creo que aunque son muy diferentes, tienen un elemento en común, presentan situaciones cotidianas que se ven alteradas por algún elemento irreal o que, sin llegar a serlo, puede parecernos extraño. El lector, cuando termina de leer unos de estos cuentos, necesita un tiempo para asimilar su contenido, para comprender lo que realmente ha pasado, que en muchas ocasiones, es algo realmente inquietante. Sus finales son sorprendentes, pero en ningún momento tratan de engañar al lector.



Qué ha significado para ti publicar en Hipalage, Trece cuentos inquietantes, libro que comentaré a continuación.
Es un paso muy importante en mi carrera literaria. Hasta este momento la mayoría de mis publicaciones habían sido en libros colectivos, antologías de certámenes en los que había participado, y sólo tenía mi novela La asesina de los ojos bondadosos como publicación en solitario, que también se debía a un premio y que fue editada por la Diputación de Jaén.
Esta es mi primera publicación con una editorial, les envié mi manuscrito, les gustó y se pusieron en contacto conmigo, eso fue a finales de 2009, y finalmente en septiembre, después de muchos repasos, búsqueda de portada, título, prologuista, etc. salió el libro. Ahora se puede encontrar en librerías de todo el país, y también se puede adquirir desde el extranjero a través de Readontime.
Incluso ha salido una reseña de este libro en el número de diciembre de la revista literaria Qué leer


¿Por cuál de estos cuentos sientes preferencia, y por qué?
Me resulta complicado elegir uno. La mayoría de ellos tienen una historia detrás, por ejemplo, El libro, fue mi primer relato publicado, narra la historia de un editor obsesionado con un extraño libro. El tiempo detenido, supuso mi primer contacto con otros escritores, quedó finalista en el certamen de Canal Literatura y en la entrega de premios conocí, además de a Carmen Posadas que era la presidenta del jurado, a Ramón Alcaraz, profesor del taller literario El desván de la Memoria, y algunos de los que después serían mis compañeros en este taller. Este relato narra una historia de incomprensión en una pareja, aderezada con el toque mágico de un reloj que es capaz de detener el tiempo.
Pero si tengo que destacar un cuento que, creo, no dejará indiferente a nadie, éste es La piel de la serpiente, donde un joven en coma empieza a observar una grieta en el techo de su habitación que se va agrandando con el paso de los días y que nadie más que él puede ver.


Los lectores te han comentado que les gustan...
Aquí hay de todo, creo que pocos cuentos se han quedado sin un comentario por parte de uno u otro lector. Quizás eso es lo bueno de este libro, no sé lo que pensarás tú, pero creo que no hay ningún cuento de relleno, que todos pueden aportar algo al conjunto. Los elegí cuidadosamente para que así fuera. Hecha esta aclaración podríamos destacar: La piel de la serpiente, Historias Truncadas, La habitación de pensar, El tiempo detenido, El sueño dorado.

¿Cómo ves el mundo de la literatura en general? ¿Y el de los escritores que inician su carrera?
Complicado, muy complicado. Yo más que mundo de la literatura lo llamaría sector literario o mercado literario. Y, hablando en términos económicos, es difícil encontrar tu hueco de mercado si eres un escritor novel; eso sin olvidar que existen muchas barreras de entrada. La literatura se ha convertido en marketing, el libro es un producto que hay que hacer llegar al consumidor, ponérselo al alcance de la mano, inducirlo a comprar. No considero que esto sea malo, soy economista y, además, de la rama comercial, considero lícito que los editores quieran ganar dinero vendiendo libros, es su negocio. El problema es que apenas se mira la calidad literaria de las obras que salen al mercado. El libro debería ser un “producto” donde se integraran la calidad, el diseño de portada, la promoción, la distribución. A veces se cuida todo menos lo primero, la calidad literaria. Creo que es un error, muchos lectores nos sentimos estafados cuando abrimos uno de estos libros tan primorosos por fuera y tan vacíos por dentro.
En cuanto a la segunda pregunta, yo les aconsejaría que tuvieran paciencia. No sé si soy quien para andar dando consejos, sólo he publicado un par de libros y he ganado algunos certámenes literarios, más bien modestos. Lo importante es disfrutar escribiendo, esto me lo dice siempre Ramón, mi profesor; y está cargado de razón. Debemos plantearnos por qué escribimos. Para mí es una necesidad, que me ofrece grandes satisfacciones en mi vida diaria. Siempre me he preocupado más por mejorar, por aprender que por publicar, quizás por eso la suerte me ha favorecido. A veces nos cegamos con la idea de ver nuestras palabras impresas y restamos valor al resto de gratificaciones que nos proporciona la literatura.
Quiero terminar con unas palabras de ánimo, estoy convencida de que con ganas, esfuerzo, tesón y un poquito de talento se puede llegar a donde uno se proponga, al menos en eso confío.




¿Crees que vida y obra van unidas?
Creo que somos personas, con nuestras circunstancias particulares, es difícil desprenderse de ellas. En nuestra escritura, queramos o no, se va a reflejar parte de lo que somos, de lo que hemos vivido, leído o soñado. Es nuestra materia prima.
Aún así, pienso que el escritor de narrativa debe inventar historias, vidas nuevas, personajes, ciudades, mundos... Crear universos de ficción para el lector, aunque sean universos cotidianos.
En todo caso, me gustaría que me conocieran por mi obra, independientemente de mi vida personal.


¿Hay una literatura de mujeres y una de hombres? (Me refiero, por ejemplo, a los temas que tratan o a la forma de hacerlo).
Me gusta pensar que no, que los temas son los mismos, que los problemas nos afectan de igual forma a todos. Creo que, independientemente del sexo del escritor, la literatura se puede abordar con distintas sensibilidades y no por eso estar destinadas a uno u otro público.
No me gusta la literatura hecha específicamente para mujeres, ni creo que haya una literatura para hombres. Creo que hay buena o mala literatura, sin más.
En mi caso suelo utilizar mucho a personajes masculinos, eso me supone una mayor dificultad, cuesta más ponerse en la piel de un hombre cuando eres mujer, pero es un reto que me gusta afrontar. Quizás para alejarme de esos estereotipos.


Escribes sobre...
Sobre lo que me conmueve, sobre lo que despierta mi interés, sobre lo que me produce miedo como una forma de exorcizarlo, sobre lo que me repele, sobre lo que odio, sobre lo que amo...
Escribo sobre la vida.


Escribes porque...
Por necesidad, porque ya no puedo dejarlo, porque me relaja, porque me estresa, porque me hace llorar, porque me da inmensas alegrías, porque, aunque aún me cueste definirme así, soy escritora. La literatura es un veneno que se me ha metido en la sangre, no es una dolencia mortal pero sí crónica.

Sacas tiempo de...
De donde puedo, hasta de debajo de las piedras. Del sueño, del descanso, de mis hijos (procuro recompensarlos), de mi marido, de mi familia, aunque creo que ellos lo entienden, siempre están ahí, apoyándome.

Tus escritoras/es preferidos... Obras que has leído y te han marcado...
Tengo que reconocer que no soy muy fiel a ningún autor, mis lecturas son muy variadas, me gusta casi todo. Aunque en los últimos tiempos, desde que escribo, soy más exigente y no suelo terminar los libros que considero que no me aportan nada, muchos de ellos best seller que copan los escaparates de las librerías.
Hecha esta salvedad, García Márquez es uno de mis autores favoritos, desde que, siendo aún adolescente, leí Cien años de soledad, se convirtió en uno de mis preferidos y he leído (y releído) la mayoría de sus obras. Quizás de él he heredado mi gusto por introducir elementos mágicos o sobrenaturales en mis relatos.
Más recientemente he descubierto a una escritora, Irene Némirovsky, que me ha cautivado. De origen ruso, pero afincada en París, murió en la Segunda Guerra Mundial en un campo de concentración, la mataron por ser judía. Su literatura me parece tan intensa y hermosa que he buscado todas sus obras publicadas en español. Su novela El ardor en la sangre, me inspiró un relato que titulé de la misma forma y que ganó el Premio de Mujeres Creadoras de Baena (Córdoba).
De los actuales me gustan Muñoz Molina, Vargas Llosa, Gioconda Belli, Anna Galvada, Coetzee, Doris Lesing, Michel Houellebecq, Martín Gaite, Almudena Grandes, Eslava Galán, … Creo que no acabaría nunca, me dejo muchos atrás.
Quisiera hacer una mención especial de Saramago, Caín, su última obra me parece sublime, Ensayo sobre la ceguera también me impactó.


En la vida y en la literatura defiendes...
El derecho a la libertad. Libertad para vivir, para ser feliz, para expresarse, para no ser maltratado o explotado; la igualdad entre hombres y mujeres; los niños; los desfavorecidos; los parias...
Me gusta ayudar siempre que puedo, creo que no está mal ser la voz de quien no puede hablar porque no le dejan.




Amas...
¡Amo tantas cosas! Sobre todo mi familia, es lo primero en mi vida. Un buen libro, los amigos, una puesta de sol, viajar, el silencio, mi tierra...
Amo escribir, contar historias, que me lean, que me digan que me leen, que me cuenten que les gusta, dar las gracias...


Tus deseos para el año que comienza.
Que sea como éste en lo personal-literario y que mejore la situación económica, que hay mucha gente pasándolo mal.

¿Y tus nuevos proyectos?
En cuanto a publicaciones, en la primavera de 2011 saldrá mi novela juvenil “El club de las palabras prohibidas” con la editorial Edimáter. En cuanto a escribir, tengo una novela iniciada, en un estado bastante avanzado, me gustaría terminarla en un par de meses a lo sumo, llevo ya varios años con ella, sin decidirme nunca a ponerle el punto y final.
Empiezo a darle forma a otro proyecto de novela para el que me estoy documentando.
No me planteo abandonar los relatos pero sí que les estoy dedicando menos tiempo, me apetece abordar proyectos más largos.


Gracias Felisa. Ha sido un gusto entablar este diálogo. Y ahora sí, pasamos a la reseña.

RESEÑA DEL LIBRO TRECE CUENTOS INQUIETANTES

Por Pilar Alberdi

Nace este libro de Felisa Moreno Ortega de la mano de la Editorial Hipálage. Forma parte de la colección «Para surcar el tiempo». Con fotos de portada y solapas de Francisco Ureña.
Como introducción a los textos, aparece en primer lugar, el prólogo del periodista, escritor y guionista Luis Conde – Salazar Infiesta, quien comienza señalando un texto de Augusto Monterroso, el «Decálogo del escritor», con la intención de retratar a la autora. «Cree en ti, pero no tanto. Cuando sientas duda, cree. Cuando creas, duda. En esto estriba la única verdadera sabiduría que puede acompañar a un escritor». Es un consejo que nos sirve a todos.
Comenta también el prologuista cómo surgió la relación entre ambos, y resume el tipo de cuentos que encontrarán los lectores, y a los que como el título muy bien indica se puede considerar, sin lugar a dudas, «inquietantes», porque aunque sirven de espejo de nuestra racionalidad, muestran también nuestro lado más oscuro, a veces, nutriéndose de lo fantástico, especialmente, para cerrar algunos de los finales de los diferentes relatos.

El primero de los cuentos de Felisa Moreno Ortega se titula El sueño dorado. Da comienzo con esta frase. «El día que Sofía Villamartín entró en la clínica de estética más prestigiosa de la ciudad no sabía que iba a morir». De hecho, precisamente eso, era lo que quería evitar yendo a esa clínica y no a otra. Esa clase de muertes sin sentido.
Felisa es consciente de la desigualdad de género que a veces sufren las mujeres, y si bien escribe a menudo sobre estos temas, lo hace desde distintos puntos de vista. En el caso de este cuento escrito en tercera persona, será una mirada crítica hacia una mujer que salió cuando era joven de un barrio pobre para convertirse en la señora de Villamartín, apellido que luce orgullosa como si fuera el suyo. Es una mujer que desde una posición privilegiada, se permite burlarse de otras mujeres que no son ni tan jóvenes, ni tan bellas, ni tan delgadas o ricas como ella. Evidentemente el precio de la eterna juventud que le ofrece un prestigioso doctor será alto.
Como en un juego de muñecas rusas, el segundo cuento titulado Historias truncadas, escrito también en tercera persona, es una historia que cuenta otra historia que, a su vez, cuenta otra más. Sumamente visual nos parece estar viendo una excelente película, y aunque en un corto número de páginas hay bastantes personajes, nos quedamos con el conjunto como si se tratase de una carrera de relevos. Es un cuento redondo. Con muy buen resultado. Muy trabajado. Como para recordar. En el fondo hay una historia de escritores como en el siguiente relato, el tercero, pero este ya escrito en primera persona, titulado El misterio de mi boda. Aquí un escritor decide tomarse un año sabático para escribir una novela y cumplir uno de sus mejores sueño. Decide ir a un pueblo y allí una mujer dice reconocerlo como su prometido, lo peor en dicha situación, es que los demás opinan y se comportan como si realmente lo fuera.
El cuarto cuento, La piel de la serpiente, también escrito en primera persona, nos acerca con lucidez pero también con un dramatismo contenido a los posibles sentimientos de una persona joven, que tras un accidente vial, rememora una parte de su vida mientras vamos viendo en qué se ha convertido, quién lo cuida, quien lo visita, y qué ha sido de su antiguo amor. A través de él, se ve lo que nadie quiere ver: una grieta en el techo que va creciendo poco a poco, y que se parece tanto a una serpiente. Es uno de esos cuentos que viene muy bien leer cuando uno tiene uno de esos días en que se queja por nimiedades. La grieta acaba produciendo una fractura en la que no hay vuelta atrás.
El numero cuatro es el título del quinto relato. Es kafkiano por lo agobiante. Aunque, personalmente, me hizo pensar en La sala número 6 de Chejov, pese a que no se parece en nada, salvo en la injusticia opresora que convierte al normal en víctima y al anormal en verdugo. Este cuento vuelve al tema de la violencia de género. Una mujer está encerrada y no comprende qué ha podido hacer para merecerlo. Dice: «La habitación tiene cuatro muebles, es importante lo del número; todo aquí es par, menos yo, aunque pienso que también estoy duplicada. Algunos días consigo verme a mí misma tumbada encima de la cama, con las piernas cruzadas y las manos sobre el pecho, como en el último reposo de un difunto. En una esquina hay un par de sandalias de tacón alto, están destrozadas y cubiertas por una pasta seca. No me atrevo a tocarlas» Y sin embargo, esas sandalias han tenido un especial papel en esta historia.»

El fondo de la historia, la condición en que viven algunas mujeres, hace sombra en el siguiente cuento, el sexto, por aquello de que los escritores volvemos muchas veces a los mismos temas y los reescribimos desde diferentes circunstancias o puntos de vista. El relato se titula La habitación de pensar. Nos habla de las horas que pasamos fuera de casa, de esas personas que vemos a diario en el autobús, en el metro, en el tren, en la cafetería a la que acudimos habitualmente. Nos hacemos ideas de ellas, nos imaginamos cómo será su vida. Sentimos su ausencia el día que faltan. Incluso podemos enamorarnos de ellas... Es un cuento que habla de la soledad en las ciudades.
«De nuevo el tren, de nuevo ella subiendo, de nuevo su indiferencia. Pero hoy es distinto; yo sé que tiene un motivo para no hablarme y la miro feliz, disfrutando de su belleza...»De este modo surge la relación entre una mujer y un hombre jóvenes. Ella está casada y su marido le hace esto:
«... Cuando se le antoja, me encierra una temporada en casa, en la habitación de pensar, así la llama él».
La habitación de pensar, la habitación del castigo porque el celoso cree que ella ha mirado a otro o por lo que sea capaz de inventarse. Me ha hecho pensar este cuento en esos «rincones de pensar» al que a veces se somete a los niños... Aunque no se si la alusión viene por eso. Tal vez, simplemente se refiera, a que te conviene pensar que debes quedarte callada, que no debes denunciarme... A lo que piensan los maltratadores que creen que los cuerpos y las mentes de sus mujeres son suyos.

El tiempo detenido. Así se llama el séptimo cuento.¿Qué harías si de repente encuentras a alguien capaz de detener el tiempo? ¿Cómo te sentirías, si además, vuelve a despertar chispas de amor que parecían dormidas? ¿Qué resultaría si esa persona capaz de detener el tiempo te presta el reloj para que lo utilices con tu marido porque, en el fondo lo quieres? Es un precioso relato que cualquier persona con varios años de pareja en común, con las prisas que hoy en día nos empujan, con el estrés y la monotonía que nos acosan, disfrutará. En el fondo, todos queremos detener el tiempo para volver a sentir más profundamente la presencia y la unión con la persona que queremos, pero... Sí, siempre hay un «pero». Existe una condición para que pueda cumplirse y que el cuento desvela.

El octavo relato, El despertador de colores, nos cuenta lo difícil que es para un hijo convertirse en una persona independiente con capacidad para decidir su propia vida. La razón: una madre absorbente. Es ese tipo de relaciones en las que ya no existe la sinceridad por imposible, de tal modo que si la madre pregunta:
«—¿Dónde has estado?»El hijo sólo se atreve a dar una respuesta evasiva, una mentira que suplante a la verdad, porque diga lo que diga, sabe de antemano que a la madre no le gustará. Si hay un reunión ella también quiere ir, y si se trata de una chica, el comentario será que vale bien poca cosa para él, que no lo merece, y mientras tanto en el muchacho crece esa rabia acumulada desde los tiempos en que su padre los abandonó, y aparece el ansia de matar.

Cuando Elena dejó de ser una vaca es el noveno cuento. Si en el primero de los relatos que daba inicio al libro teníamos una mujer que deseaba mantener su hermosura, en este tenemos una mujer que ha sido invitada por un exnovio a su boda con otra. Se siente ofendida por la invitación y como está gorda primero piensa en no ir, pero luego toma la resolución de adelgazar y compra una báscula que le da órdenes y la insulta con el fin de que adelgace. La persona que le habla desde esa báscula es una chica rubia bellísima y delgada. Luego será una voz masculina. El programa de la báscula se llama Programa Para la Perdida Activa de Peso o PEPAP que suena a siglas de organización.
«Elena comenzaba a acostumbrarse al tono imperativo del PEPAP, quizás así todo fuese más fácil; si se limitaba a seguir las órdenes...» Si era necesario el PEPAP la forzaba a ver imágenes de personas obesas que tenían dificultad para moverse o de otras que se sometían a operaciones para reducir el estómago o a liposucciones...
Cada día que pasaba Elena comía menos, hacía más ejercicio y veía más imágenes ejemplares...Y lo peor aún estaba por llegar.

Las hermanas es el título del décimo cuento. Una vieja tía deja a sus sobrinas mellizas,un vestido de novia... Un regalo extraño. Aunque no tanto, si se piensa que a ambas hermanas «sólo las unía la soltería», las disputas por cualquier nimiedad, y el deso de una pareja. Las dos sueñan con la herencia de la tía para poder hace su vida individualmente, pero ésta les ha dejado un vestido de novia. Este hecho, las hermanas lo viven como una venganza de la tía. Lo que no saben, es que ese vestido esconde un tesoro.

El cuento onceavo, El libro, nos cuenta la historia de un editor sometido a la comprensión de un libro. El texto es extraño. Es como armar un extraño puzzle. Pero cuando lo consigue su esposa lo ha abandonado cansada de su absentismo. Poco después, él tendrá un accidente. Entonces, ella, vuelve a la casa, mira el contenido del libro, y comprende lo que ha pasado.

En El motorista, el doceavo cuento, lo que puede ocurrir en un sueño también puede ocurrir o no, en la vida. Un cuento corto pero interesante, igual que el siguiente.

Si los demás cuentos tienen relación con centros urbanos que podemos imaginar en un sitio u otro, y que calculamos deben ser lugares con bastante población porque, de vez en cuando, se cita un Corte Inglés, el treceavo cuento de título El teléfono móvil tiene un río concreto, el Guadalquivir, que nos obliga a situar las escenas en el sur de España y en una ciudad concreta a la que se da nombre: Sevilla, con su tranvía del centro, su cafetería de moda, su Giralda. El tema es sencillo: un muchacho que piensa en suicidarse está en un puente; ve un destello, es un móvil, lo recoge. Al momento, llega un mensaje, lo lee: «Vas a morir». Del susto comienza a correr. Cuando se detiene en un parque piensa en el posible dueño del móvil. Tiene que ser un tipo rico, no como él que va vestido sencillamente. Cuando el móvil vuelve a pitar por la llegada de un mensaje, el texto dice: «Sólo te quedan doce horas». Doce horas del otro, calcula, del que va a morir, del dueño del móvil. Entonces comienza una búsqueda para saber quién es ese otro.

Repartidores de pizza que quieren ser cantantes; mujeres que desean adelgazar o embellecer; hombres que fuman aunque sepan que no está de moda; seres humanos obligados a convivir con otras personas en una guerra destructiva; seres abandonados a su suerte; suicidas; adictos al trabajo; empleados infelices; dinero negro y economía sumergida; violencia de género; desamor; jóvenes motoristas que se juegan la vida en la carretera...
Cuando una termina el libro siente que quiere más historias, porque las cien páginas que tiene esta obra se nos han quedado cortas, y acaso en el próximo relato, ese que aún no hemos leído, los protagonistas seamos nosotros.
¿Cuentos realistas, fantásticos, de terror? Es precisamente este cruce de géneros lo que los hace tan interesantes.
No fueron creados con la intención de formar este libro, pero fueron elegidos por su calidad y su temática haciendo posible que Trece cuentos inquietantes nos resulten sorprendentes y nos dejen el placer de su lectura.

Nota: el pueblo que aparece en la foto es Noguerones, lugar de nacimiento de la autora. Felisa reside en la actualidad en Alcaudete (Jaén).

viernes 10 de diciembre de 2010

«CUENTOS INHUMANOS» de Vilar - Bou.




Por Pilar Alberdi


La editorial Saco de Huesos acaba de publicar Cuentos Inhumanos de José Miguel Vilar - Bou con ilustraciones de Verónica Leonetti. La amabilidad de ambos me ha permitido preparar esta entrevista, después de la cual, podrán leer la reseña del libro. No puedo negar que la lectura resultó apasionada.

Comienzo, pues, esta entrevista con José Miguel Vilar - Bou:


Eres un autor joven de terror, fantasía... ¿Cómo te definirías?
Soy un tipo que necesita contar historias, reales o no. Sea un reportaje sobre narcotráfico o un cuento de fantasmas. Y quiero que quien se acerque a ellas las viva.

¿Qué significa a efectos prácticos y sentimentales vivir lejos de España? (Aunque vienes a menudo)
Te limpia, te ayuda a ver las cosas con perspectiva, te nutre, te hace crecer. Sientes que cada día es un aprendizaje. Te pones a prueba, sufres, lo pasas mal, pero también te sientes más vivo. Muchas veces las preocupaciones diarias nos hacen olvidar que estamos vivos y que día que pasa no vuelve.

¿Y como escritor? Vivir fuera de España te da...
Cosas que contar. Aunque esa es mi experiencia personal, pues cosas que contar hay en todas partes y uno no necesita irse a China a buscar lo que tiene en la puerta de casa.

En Cuentos Inhumanos he percibido la voz de los mayores, esas anécdotas del pasado, esas historias pequeñas pero grandes de la vida diaria valenciana, de lo que pasa un día y otro en un pueblo, en una ciudad o de lo que no pasa ,o de lo que no se quieren enterar que pasa. ¿Te contaban cuentos de niño? ¿Hay alguien que te los cuenta todavía? ¿Los cuentas tú?
Mis padres me contaban historias. Mi abuela me contaba películas y me cantaba canciones. Para ella cantar era una manera de hablar. Y cada canción era una historia antiquísima que yo escuchaba con fascinación. Mi otra iaia me sacaba al patio de su casa, nos sentábamos y me decía “anem a raonar”. En valenciano “raonar” significa “conversar”, pero es curioso que también es “razonar”.
Ahora, de mayor… ya lo creo que me cuentan cuentos por ahí. Varios al día. Pero de otro tipo.
Hoy por hoy, más que contar, escribo. Me gusta contar chistes, si se tercia.


¿Tu relato preferido de Cuentos inhumanos es...?
Creo que es El laberinto de la araña.

¿Por qué?
Primero porque me dio dos satisfacciones en forma de los premios Nosferatu, que deciden los lectores de la revista Calabazas en el trastero, y Nocte, que da la Asociación Española de Escritores de Terror. Y segundo porque, en lo creativo, es un cuento en el que logré juntar varias pesadillas que tuve de niño con un resultado creo que armónico. Eso sí, convertir el miedo irracional en una historia bien articulada de nueve páginas me llevó dos meses de trabajo a full.

He visto en estos cuentos muchos pozos, túneles, pasadizos, diferentes alturas... ¿Juegas con lo que el lector cree que él o los personajes van a encontrar?
Si hablásemos de novela te diría que sí hay un juego. Pero en el cuento es diferente. En las novelas trabajo mucho la arquitectura de la historia. En cuento no soy racional. Vuelco lo que llevo dentro y luego le doy vueltas hasta que lo siento terminado. A veces durante meses. Por ejemplo hace poco que di por terminado un relato de página y media después de estar volviendo a él durante casi un año.
En cuanto a los pasadizos, desde niño sueño a menudo con pasajes secretos y túneles, por eso siempre acabo metiéndolos en mis historias. Cuando voy a algún sitio antiguo y descubro un pasaje que lleva a un lugar desconocido me falta tiempo para meterme. Mi sueño sería tener algún día una casa con un pasaje secreto. De momento vivo en una habitación…


Nuestros miedos son producto de...
Nuestro instinto de supervivencia.

El terror se crea (a través, como consecuencia...) de...
El terror en la vida real es algo prosaico y sin gracia. Tememos el dolor. Tememos desaparecer. A través de mis cuentos he descubierto que tengo pánico a desaparecer, pues es un tema al que recurro mucho. Cuando escribo terror no escribo sobre las cosas que pienso que puedan dar miedo al lector. Pongo mis miedos crudos y desnudos. Lo hago por necesidad.

En tu blog citas a la escritora Margaret Oliphant Wilson. ¿Qué te gusta de sus relatos?
Me gusta la profundidad que da a sus personajes y a sus historias. También la sincera humanidad que emanan sus frases. Te la crees. Su objetivo no es darte miedo, sino conmoverte. Y lo logra. No tuvo una vida afortunada. Perdió a todas las personas a las que amó, pero eso no le impidió crear historias bellísimas e inventar casi un género dentro del terror.

¿Qué diferencias encuentras, si es que las encuentras entre la literatura de mujeres y hombres dentro del género de terror y de la fantasía?
No sabría decirlo. Si hay alguna diferencia no la busco. Me conformo con distinguir entre los libros que me aportan y los que no.

Nuevos proyectos literarios...
Actualmente trabajo en un relato de ciencia ficción. Es un reto, pero lo estoy pasando muy bien. A la vez estoy trabajando en un proyecto sobre fantasmas. Después de tres libros en un año quiero tomármelo con mucha calma. Siento que es momento de encerrarme en el laboratorio secreto y trabajar en silencio. La historia que me llevo entre manos es difícil de contar y me va a dar mucha faena. Espero saber llevarla a buen puerto, pues me siento todo el tiempo pisando terreno desconocido. La colina de la lluvia (así se llama) está siendo todo un aprendizaje.




Y ahora mientras dejamos a José Miguel trabajando en sus nuevos proyectos, nos acercamos a Verónica Leonetti.


Verónica, ¿qué te dio tu infancia y tu juventud en Venezuela y de qué modo podemos observar ese aporte en tus creaciones?
El lugar de donde provienes suele influir mucho en los que trabajamos en el arte. Ahora, tanto yo como mis creaciones hemos cambiado mucho desde que llegué de Caracas. Pero sin duda esta evolución, este cambio, siempre ha llevado consigo la memoria de su origen. El calor, el caos, los colores de Caracas y lo que he vivido en ella, muchas veces forman parte de mis ideas a la hora de empezar un trabajo. Uno siempre vuelve. ¡Sobre todo al caos!

¿Cómo haces para elaborar cada ilustración? ¿Cuál es ese proceso en que te sumerges para sacar a la luz la principal imagen que representará vívidamente al relato?
Depende de cómo sea la historia. Hay relatos que para mí son tan visuales o me pueden transmitir un significado tan inmediato, que antes de terminar de leerlo ya sé lo que voy a dibujar para el mismo.
La mayoría de los bocetos para los Cuentos inhumanos los hice mientras leía cada historia. Para otros dibujos necesité documentarme o incluso pedirle ayuda a José Miguel para que me diera ideas o pistas. Por cierto, que trabajar en equipo con él para mí ha sido esencial para sacar adelante el libro. Además, creo que se nota en el resultado final. Por otro lado, si las letras transmiten, las líneas fluyen. Estos Cuentos inhumanos para mi han sido inspiradores y han hecho fácil darle forma al miedo.

Me parece muy sugestiva la delicada composición de las figuras, pero también la suavidad que logras de los colores gracias al surrealismo evocador de los dibujos. Aún siendo algunos de ellos en blanco y negro no resultan duros, no son directos, siempre permiten múltiples lecturas. ¿Estás de acuerdo con esta interpretación? ¿Qué otros comentarios has recibido?
Ha habido muchos comentarios, todos muy distintos, pero suelen coincidir en que son imágenes muy surrealistas, como comentas tú. A veces uno no se da cuenta y convergen en el papel más significados de los que se había planeado en un principio.
Me gusta lo que dices, que permiten múltiples lecturas. Yo soy partidaria de dejar al espectador/lector la libertad de interpretar lo que dibujo y además darle siempre la razón. Creo mucho en la mirada de los demás y que ésta puede hacer una lectura más sincera y certera, a la vez que le aporta un nuevo significado a lo creado por el/la ilustrador/a.


¿Qué ha representado para ti ilustrar y participar junto con José Miguel Vilar-Bou en la edición de este cuidado libro de Ediciones Saco de Huesos?
Una suerte, claro. José Miguel es un excelente escritor y Saco de Huesos una editorial estupenda. Espero repetir.


He visto en tu blog tus colaboraciones para Artafacta, la invitación que has recibido para participar en la revista Pikara, ¿más proyectos? Cuéntanos.
Pues ando en algunos proyectos con varios escritores. Un par de ellos son bastantes distintos a Cuentos inhumanos. Principalmente porque son de temática infantil/ juvenil. Solo puedo decir que hay mucho color, mucha poesía y … ya no puedo decir más. La verdad es que, hasta que algo no esté completo y publicado, mejor es no comentarlo. Pero ya iré contando todo por mi blog a medida que vaya surgiendo.


Gracias José Miguel y Verónica ha sido un placer contar con vosotros para esta entrevista. Por mi parte termino aquí, añadiendo a continuación la reseña de Cuentos Inhumanos.
José Miguel Vilar – Bou: El placer ha sido mío. Vamos a ver qué dice la reseña.
Verónica Leonetti: Gracias a ti, Pilar. ¡Y un placer!


RESEÑA DE CUENTOS INHUMANOS DE JOSÉ MIGUEL VILAR - BOU.

Por Pilar Alberdi

Lo primero que habría que decir de los textos que se incluyen en este libro es que para ser de un joven escritor, tiene mucho talento, por tanto, un prometedor futuro. Con un estilo conciso y directo consigue sustraernos de nuestra realidad cotidiana para lanzarnos a planos de la misma realidad pero en aspectos que nos devuelven a nuestros sentimientos más íntimos. Esa secreta caja donde habitan nuestros temores a ciertos hechos recurrentes, a animales concretos, a personas a las que hasta ayer creíamos amar pero ese amor ya se ha perdido.
El libro impecable por su presentación, buena maquetación y corrección de estilo, cobra vida con las ilustraciones de Verónica Leonetti. Las imágenes tienen esa capacidad de estar ahí, no para impactarnos, sino para que página a página las descubramos. Todas delicadas, todas en su punto justo. Rostros en general serenos, incluso ante lo terrible; caras como lunas con manos que acarician.
El número de relatos que integra esta recopilación es de doce. En el prólogo escrito por los responsables de la editorial se habla del descubrimiento de «un autor» que en sus relatos muestra «cierto determinismo, bastante nihilismo y una gran carga de existencialismo, todo esto aderezado con amenazas sorprendentemente plausibles, de forma que la rutina diaria se convierte en un monstruo capaz de devorarnos (o al menos de hacernos desaparecer)». Palabras con las que estoy plenamente de acuerdo. Además, si uno deja pasar un tiempo de espera después de la lectura de estos relatos, siguen vivos en nuestro pensamiento. Y pienso que eso, es hacer buena literatura. No son cuentos impactantes en el sentido de brutales, no nos sacudirán con un grado de terror insoportable, no veremos series de asesinatos, pero nos dejarán algo importante, un recuerdo y la emoción de la lectura de un terror que se convierte en un horror tamizado gracias a la excelente pluma del escritor José Miguel Vilar - Bou. Me gustaría resaltar con respecto a sus cuentos, la capacidad para crear ambientes especiales, fantásticos, para darles cierta atmósfera introspectiva, surrealistas, como si eso que describe sólo pudiese ocurrir ahí, en esa habitación, en esa ciudad, en esa casa.

Otro detalle que quería resaltar sobre los relatos es que al estar situados en diferentes entornos y ciudades de España y de Europa consiguen darnos un mosaico de variedad de culturas que a la vez no escapan a este pensamiento común en el que hoy día nos encontramos y que también afecta a los objetos que utilizamos o consumimos, a las ciudades, los locales, las calles. Todo es diferente y, sin embargo, todo se parece. De este modo, si en un cuento estamos en El Perelló valenciano, al siguiente podemos encontrarnos en Bruselas; en Herzeg Nevi, una localidad de Montenegro (Serbia); en Bellinzona (Suiza); en Edimburgo (Escocia); en Dublin (Irlanda); en Tarragona, Murcia o Granada (España)...
También las épocas a que hacen referencia son distintas. Unas en presente, otras en presente pero con referencias al pasado, y otras en un pasado más lejano.
Fiel al concepto chejoviano de que en los dos o tres primeros renglones tiene que estar descrito lo esencial sobre el personaje, alguna de sus características (edad, lugar en dónde vive, año en que suceden los hechos, etc.) o sobre la situación con la que nos vamos a enfrentar en la lectura, el autor mantiene este criterio hasta el final del libro. Resulta curioso, porque pese a esta intención de que no se nos escapen estos datos, al final de muchos cuentos, con lo que nos quedamos es con esa atmósfera entre fantástica y de terror que ha sabido crear. Y eso es porque la historia se ha impuesto sobre los personajes.
El primer cuento «El diablo me dijo», por cierto, lleva el mismo nombre del blog de José Miguel Vilar – Bou, es la puerta por la que entramos a estas historias. Quizá podría resumirse en la frase... «Y esa noche se apareció el diablo» que ya nos pone en intención de querer saber más.
El siguiente relato «El hombre de arena» nos habla de un tal Raúl Fdez. La ironía de la contracción del apellido, sirve para corroborar lo que poco después nos dirá el narrador sobre este personaje: tiene sus peculiaridades como todo hombre, claro, por supuesto, pero es uno más de los que no dejará huella. El texto nos enfrenta a la soledad de las ciudades, a la falta de amor verdadero, a la facilidad conque se unen y deshacen las parejas, a lo que deja el dueño de un apartamento a otro, y éste al siguiente, porque no sólo se deja alguna escoba vieja, se puede dejar algo terrible.
El tercer relato lleva por título «El hombre borrado». En un mundo en el que ocurren a diario tantos hechos, ¿qué le puede importar a nadie que un tal Llorens Molina descubra que partes de su cuerpo están desapareciendo? Y entonces, en la crudeza de ese escenario, las vemos a ellas, su pareja actual, y la otra, la posible rival, la reina destronada... Y el deseo de él, de hacer el amor para combatir a la muerte, para sentirse vivo aunque se sepa ya derrotado... Mientras los médicos, que tienen tanto que decir en cuestiones de su profesión, se limitan a observar el proceso de esa destrucción. Es un cuento intenso. Nos habla de la condición humana sin paliativos, de las pérdidas y los encuentros, y las esperanzas que hay que abandonar.
«El final de la pesadilla» podría resumirse así. ¿Qué pasaría si pones un espejo frente a otro? He aquí la paradoja elemental que habita en este cuarto cuento. ¿Tanto se parecen el amor y el odio? ¿Tan destructivos pueden ser uno como el otro? Ella es austríaca y el español. Dos caracteres, dos mundos, un encuentro, y un desenlace fatal.
Y ahora, díganme, si un relato comienza con esta frase: «Hoy hice el amor con la Muerte. La conocí poco antes del atardecer. Había Carnaval en las calles de Herzeg Novi, y esa fiesta imposible era sólo para mí»... Sí, claro, lo lógico es que queramos continuar leyendo. Se trata del quinto cuento, titulado «Montenegro» en el que la tentación de la muerte aparece dulcemente.
«Así que también yo volé, como estaba escrito. Justo antes del primer rayo de un sol que ya no me incumbía, volé. Caí elevándome como una cometa que asciende a las profundidades. Como un barco naufragado que se hunde camino de las alturas».
Hizo lo que ella quería, lo que le pedía. ¡Y qué bien supo reflejar este momento Verónica Leonetti en su ilustración! Ese hombre que parece que ha volado, que está en el cielo, pero cuya quietud, su aspecto físico, su gesto, nos revela su muerte.
Como habrán visto por el párrafo anterior, José Miguel Vilar – Bou lleva dentro un poeta que, a veces, le gana la partida al narrador y, entonces, esos momentos brillan con luz propia y un enfoque muy personal.
El sexto relato se sitúa en Bellinzona, Suiza, y ya desde el título nos promete una historia de espectros: «El fantasma de Bellinzona» que cobra fuerza a medida que conocemos a los personajes y sus miedos. Y tiene un aire elegante, como de historia del siglo XIX.

«Cuentos para asustar a los niños» es el séptimo relato del libro. Quien pase por este cuento sentirá que ha tocado el mar y que junta conchas por la playa, y por si fuera poco, temerá por la vida de las niñas de ese pueblo. Lógicamente, los habitantes del pueblo, están asustados. ¿Quién se lleva a las niñas? Esa es la cuestión.
«A Nana le gustaban las conchas. Eran como las personas. Todas diferentes. Grandes, pequeñas. Perfectas, imperfectas. Abruptas, delicadas. Ásperas, suaves. Blancas, oscuras. Grises. Como las personas».
Demuestra Vilar - Bou en este cuento la capacidad de contar una historia terrible poéticamente.
«Entrevista a William Kholer», el octavo relato, es otro de mis cuentos preferidos de este libro, y ya van varios. Su síntesis estalla al final, dejándonos con la mirada clavada sobre las casas de la ciudad de Granada. Acaso, nosotros, después de leer este cuento, tan breve y tan perfecto, también sentiremos la necesidad de ir a Granada porque allí, tal vez, en este preciso momento, hay un hombre esperándonos con una pregunta, y acaso nosotros pensemos que somos capaces de dar una respuesta.
En el «Azar», el noveno relato, volvemos a ver una pareja que se estropea con el paso de los días como queriendo afirmar que nada dura en el tiempo. ¿Importa que ellos estén sobre la cama, que él le pase un porro o que ella se llame Nuria? No. Lo que interesa es la frase que ella dice y que se repetirá más tarde... «―Nada pasa por casualidad ―dijo la Bruja». Nada. Y ese nada quiere decir muchas cosas. Muy buen cuento.
«Mundo reflejado», el décimo relato, nos habla de esa realidad que parece igual para todos pero que puede ser diferente si uno es un ser más perceptivo.
El undécimo relato «El famoso fotógrafo de fantasmas» nos habla de un tal Alexander Mosley, allá por el siglo XIX, un embaucador que cuando de verdad tiene delante suyo un fantasma verdadero, es incapaz de reconocerlo.
Finalmente «El laberinto de la araña» da fin al libro, convirtiéndose en el doceavo relato. El cuento trata de un extraño laberinto, y de un ser que noche a noche sale a caminar por la casa, con sus ocho patas, haciendo un ruido tan extraño... ante el cual, el corazón del protagonista parece querer detenerse.
Y ya para terminar, sólo me queda decir que esto que he dejado aquí escrito no pretende cubrir todos los posibles planos de lectura de estos relatos, puesto que algunos como he dicho están en la línea de lo fantástico pero también de lo real, y dan mucho juego a interpretaciones diversas. Lo fundamental: estamos ante un libro que nos atrapa y ante un escritor que promete, y del que ya deseamos leer más.

José Miguel Vilar - Bou:

José Miguel Vilar-Bou, nació en Alfafar, Valencia en 1979. Es periodista y en la actualidad reside en Londres. Aunque antes lo había hecho en otras ciudades europeas como Italia, Bélgica y Serbia.
En 2007 publicó la novela Los Navegantes en Grupo Ajec, y en 2009 Alarido de Dios con Equipo Sirius.
Ha participado en revistas como EP3 y El Viajero (El País), Galaxia, Grádina, Babylon Magazine, Historias asombrosas, Calabazas en el tratero.
Como creador de relatos su libro La quietud que precede con ilustraciones de Verónica Leonetti obtuvo el segundo puesto en el Concurso de Cuentos Ilustrados de la Diputación de Badajoz.
Enlace a su blog: http://eldiablomedijo.blogspot.com
Entre las narraciones que componen Cuentos Inhumanos está el cuento «El laberinto de la araña», que obtuvo el premio Nocte de relato, y se publicó previamente en la antología Calabazas en el trastero: Arañas.
Por último, decirles que el autor acaba de participar en la antología de terror Aquelarre de la Editorial Salto de Página.
Blog del escritor: http://eldiablomedijo.blogspot.com

Verónnica Leonetti:
Verónica Leonetti nació en Caracas en 1977, de donde vino a España en 1999. Es ilustradora y fotógrafa. Es la otra cara del libro Cuentos Inhumanos, la que ha puesto unas sugerentes imágenes, cuyo fin primordial es acompañar los textos con discreción. Están ahí y las vemos, pero no se imponen. Incluso cuando hablan de muerte, lo hacen tan sutilmente, que alguien que suponemos se ha ahogado después de arrojarse de un acantilado más bien parece que flotase en un espacio superior. Es como si Verónica Leonetti tuviese el don de cambiar la posición que ocupan los sucesos en nuestra imaginación, después de haber unido nuestra lectura a la de los relatos de José Miguel Vilar- Bou.
En su haber, numerosas exposiciones, colaboraciones en diversos eventos y revistas. Pueden conocer más de la ilustradora en http://lamuertedelespejo.blogspot.com

Saco de Huesos:
Puedes adquirir este libro a la editorial Saco de Huesos a través del e-mail: distribucion@sacodehuesos.com

lunes 6 de diciembre de 2010

EDITORIAL «MUERDE MUERTOS».



Por Pilar Alberdi

El pasado 26 de noviembre fueron presentados en Buenos Aires, los libros Ingrávido de Fernando Figueras y Los fantasmas siempre tienen hambre de José María Marcos con una notable afluencia de público. A continuación les ofrezco una reseña de ambos libros y un pequeño resumen que me facilitó el editor de Muerde Muertos sobre cómo se ve el panorama del fantástico en Argentina.


RESEÑA DE «INGRÁVIDO» DE FERNANDO FIGUERAS. Editorial Muerde Muertos. Colección: Ni muerde Ni muertos.



Cuando un argentino quiere comentar a otro, algo grave que le ha sucedido, suele calificarlo «¡De terror..!» mientras recalca fonéticamente la última vocal y la consonante. Y es que la realidad, es tantas veces el terror puro y alucinante, aquél que jamás querríamos tener delante nuestro. Así ocurre con los cuentos de Fernando Figueras, rozan la hilaridad, pero en el fondo no son más que el reflejo de una sociedad que durante años ha sufrido de políticas, cuyas consecuencias, se alcanzan a percibir ya desde el primer cuento de título «Secreto profesional», que rebosa un terrible «humor negro», y se muestra aún más claramente en el segundo relato «Esquina»,donde el narrador comenta: «Por cierto, el intendente no hacía nada» sobre los hechos que están sucediendo en esa ciudad. Para indicar posteriormente que es lo mejor, porque el peligro mayor está en que el funcionario corrupto tome una decisión que como solución llegue a ser aún peor que el problema mismo, en una urbe en la que todos intentan sobrevivir como sea al día a día de sus vidas: «La mañana, rosada y opaca, lo despertó con suavidad. Ya había gente en la calle poniendo en marcha un plan para ese día». Pero los planes como muestra el relato pueden llegar a ser terribles y peligrosos para los demás. Las esquinas de las calles se vuelven improvisados centros de la oferta y la demanda, y la necesidad de conseguir algo de dinero, el deseo de atrapar un posible cliente, puede llegar a consecuencias temibles, en los que la necesidad, el espectáculo y la violencia quedan unidos.
En el tercer relato, «El sapo», tenemos a un enamorado que con tal de estar con su amor, no le va a importar lo que ella dice de que en la otra habitación de la casa hay un sapo de dos metros escondido detrás de una puerta y que sale todas las noches. Ella lo ha dicho, incluso, en la televisión, pero nadie ha hecho nada para salvarla de su temido monstruo. Según avanza el cuento vemos que «el sapo» es el reflejo de lo que hay detrás de esas vidas opacas, apagadas, y sin esperanza. Dice la mujer: «No aguanto más burlas, más humillaciones, más viento en contra». Y el narrador aclara: «Toda su vida había estado signada por la mala suerte, los errores, la propia incapacidad, la indiferencia ajena y los cinco para el peso —que para ella eran veinte— y nunca los tenía. .
Siempre insegura y con miedo. Miedo hasta de su propio llanto, al que no se atrevía a largar a viva voz. Lloraba conteniéndose». Y por si quedasen dudas de cómo se llega a esa desazón personal, la protagonista recuerda su pasado, en donde también había una especie de monstruo, un complejo: «Desde chiquita me molesta que me miren. Siempre fui gorda. Mis viejos me mandaban a natación para que bajara de peso. Entonces empecé a ser una gorda que iba a natación. Mi cuerpo me daba vergüenza, y ellos me mandaban a un lugar donde tenía que exibirlo». ¡Ay, los padres!, piensa uno, después de leer esas líneas, de cuán pocas cosas nos damos cuenta. Pero enseguida aparece el salvador y, además, con reminiscencias mitólogicas; Ulises, que así se llama es el personaje que está decidido a enfrentarse al sapo de dos metros, y lo hará por amor, porque la vio a ella explicando su caso por la televisión, el caso de la mujer a al que se le aparecía un sapo gigante todas las noches, y como la conocía del barrio, sintió que se enamoraba y qué él bien podría defenderla. Se la veía tan débil, tan desválida, pobrecita, su vecina... Y sin embargo, él después de oírla, sabía que su vida había sido peor, pero había «aprendido a reírse», porque la elección consistía en «la risa o la autodestrucción». Un gran relato que nos acerca a nuestros «sapos», por decirlo con el mismo punto de ironía y humor que muestra el autor. Un cuento que nos toca profundamente.
«Suicidio» es el cuarto relato de la serie, y vuelve con acierto al tema primordial de los dos primeros cuentos, al resultado terrorífico, a las consecuencias cotidianas de la política mal hecha«Uno de diez»; nos hará reír. Trata sobre un momento en la vida de un muchacho al que uno de sus amigos le comentó que sólo una de cada diez veces que se intenta ligar con una chica, se consigue. Como está solo y necesitado de pareja, toma la decisión de a acudir a una discoteca, y una vez dentro, opta por la opción de autoclonarse para no perder ninguna de las diez posibles oportunidades. Situación que nos creemos porque lo fantástico ya había sido anticipado, y la verisimilitud con que se presentan los hechos, no hace más que justificar nuestra curiosidad por querer saber cómo acaba la historia. El muchacho lo tiene claro: una de diez o ninguna posibilidad de conquistar a una joven. Eso es lo que tiene. A partir del momento en que decide su autoclonación, seguiremos a cada clon valorando sus intentos y sus resultados con las jóvenes. Fernando, que es el protagonista, y que no se considera, precisamente, un tipo humilde, no los llamará 1, 2, 3... 10. Les dará nombres con reminiscencias reales como Fernando I, Fernando II... Lo cierto es que es imposible dejar de sonreír con la lectura de este relato en el que percibimos la gran soledad individual en que pueden vivir las personas en los grandes núcleos urbanos.
El sexto relato se titula «Imperativas» y trata de un personaje que obedece sin rechistar las indicaciones de los anuncios publicitarios... El autor, lógicamente, lo dice en argentino y por boca del personaje... «Insertá – disfrutá – viajá – filmá – paga menos. Toda una vida siguiendo decretos publicitarios». Y cuando se cansa de hacerlo activamente lo hace pasivamente. El personaje no puede escapar de ese círculo, llamémoslo, de un modo general, de la obediencia.
El último relato, «Ingrávido», que da título al libro nos hará reír a carcajadas. El protagonista que vive en pareja, contrata un curso de astronauta y lo lleva a cabo en su casa con consecuencias que, lógicamente, no esperaba. Muy buen cuento.
Fernando Figueras nos sorprende con un humor negro que es terror puro. Ha sido un placer la lectura de sus relatos pese a lo terrible de los hechos y la realidad social que intenta deconstruir, pero es a través de estas historias hilarantes donde el autor consigue mostrarnos el desamparo, la insensibilidad, la crueldad, la tristeza a la que se ven sometidas las personas en su día a día. Y aunque ellas porten la inocencia, la ilusión y la esperanza, el autor sabe, quién acabará ganando la partida la mayoría de las veces.

RESEÑA «LOS FANTASMAS SIEMPRE TIENEN HAMBRE» DE JOSÉ MARÍA MARCOS. Editorial Muerde Muertos. Colección: Muertos.



Todos los relatos del libro de José María Marcos llevan una frase preliminar que tiene relación con la temática de las narraciones. Los autores: Jorge Luis Borges, Clive Barker, Liliana Bodoc, Sthepen King, Ernesto Sábato, Naranjos, Alberto Laiseca, Robert E. Howard, Albert Camus, R. D. Jameson, Howard Phillips Lovecraft.
En el primer relato titulado «Ceguera» que da comienzo con las palabras de Jorge Luis Borges, «No habrá nunca una puerta. Estás dentro», un niño siente que está habitado por otro, y que este otro quiere conocer a través de sus ojos lo que hay fuera. La solución parece simple, para evitar a ese horrible ser habría que quitarse la vista. Es una opción, que el relato se encargará de demostrarnos si es válida.
El segundo cuento, «El Gordo» , nos habla de los padecimientos de un muchacho obeso al que su padre quiere obligar a adelgazar. La frase que anticipa el relato es de Clive Barker, y dice: «No podemos destruir el monstruo, porque el monstruo somos nosotros». El protagonista de este relato nos indica el autor, casi había olvidado su nombre porque todos lo llamaban «el gordo». Su vida en uno de esos barrios suburbanos de Buenos Aires, en que la soledad resulta manifiesta y en la que se ve una persona por la calle, de tanto en tanto, no se distinguía en nada de la de los demás, salvo en que era hijo de un policía y de una madre que se fugó con otro.
El relato cuenta la lucha del padre contra el hijo. El oficial sabe lo que hay que hacer. Ya lo ha probado con otros: primero prevenir, y cuando esto falla, reprimir. Sin duda alguna, es un cuento terrible, de esos que tras acabar su lectura, no podremos olvidar.
«Manchas» es el tercer relato. Nestor Rossini, el protagonista es un italiano, uno de los muchos inmigrantes llegados a la argentina, que fue todo lo feliz que puede ser un ser humano, el especial día que, por fin, pudo ver construida su casita. Lo malo fue que al tiempo empezaron a aparecer manchas. Hasta aquí el cuento podría llevarnos hasta Kafka, pero la perspectiva cambia para el lector cuando vemos que esas manchas no desaparecerán ni siquiera si se muda.
El cuarto cuento «La muerte de Rocky» refiere la vida de un niño pequeño preocupado por saber qué es la muerte y qué hay después de ella. Con el paso de los días, inesperadamente, su gato aparece muerto. El niño ya había manifestado su deseo por saber si había gatos zombis. Y peor todavía, no manifestó mayor tristeza tras el conocimiento de que el gato, su querido gato, había muerto en circunstancias extrañas. El cuento está muy bien. Viene a decir que no todos los niños son tan inocentes como parecen, o que el ansia de saber puede llevar al ser humano a cruzar ciertos límites, o puede querer decir que todo es pura imaginación y nada más que imaginación, conclusiones nuestras tras la lectura. Sin duda, el tono serio pasa a la sonrisa, cuando leemos la oración que el padre del niño reza ante la tumba que ha preparado para el gato: «Señor de los gatos. Te enviamos a nuestro querido Rocky para que comparta el banquete celestial, en el que no faltará nunca la leche ni los pescaditos».
«La casa Hansen», quinto de los cuentos de este libro, nos trae una reminisencia a la Casa Hauser de Poe y, también a Casa tomada de Cortazar, ya que la historia va de hermanos en una casa especial y en circunstancias especiales. Es un cuento melancólico en el que se anhela encontrar un objeto que se guardó en un tiempo pasado en el interior de una casa.

El sexto cuento titulado «El ventanal» va de un ladrón, una anciana y una vieja mansión. Pero cuidado, la anciana no es tan débil como parece, ni el ladrón tan fuerte. Y la casona, convirtiéndose en un personaje más, también tiene algo que decir en esta historia.
Las casas en los cuentos anteriores tiene valor temático como objeto de un deseo y como testigo de una estirpe familiar; y adquieren cierta complicidad, convirtiéndose en amigas o en enemigas según para qué personaje, y ayudan a aumentar el misterio.
«Isidro», el séptimo cuento, trata de la relación de un adolescente hijo de una familia numerosa en la que nadie tiene demasiado tiempo ni ganas para ocuparse de los sentimientos de los demás. Desde el punto de vista del hijo menor, se verá la relación que éste mantiene con algunos vecinos, y en especial con un viejo, que vive solo y al que el resto de los habitantes del barrio no quiere.
El octavo relato «Magdalena» se refiere a la protagonista de nombre Magdalena Arruiz. Cuando era niña le habían hablado de monstruos que aparecían para asustar a los niños, pero a ella, la vida, se los había presentado más tarde, después de haberse dedicado a cuidar de sus padres.
En «Películas»un hombre yace en un féretro. En la sala del tanatorio, lo acompañan su mujer y su hija. No hay nadie más, nos explica el narrador, porque ha sido «menospreciado por los familiares y no tenía amigos». Hasta aquí el relato nos inclina a la piedad, pero cuando comprendemos lo que este hombre ha hecho, nuestros sentimientos ya no pueden ser los mismos.
«Un ángel de la guarda» el décimo cuento, nos refiere la historia de un asesinado que regresa buscando justicia. Muestra esos grupos de jóvenes ricos, protegidos por sus padres y por los contactos que éstos mantienen con las autoridades y el poder, y que se ceban por las noches con los débiles, atacándolos, golpéandolos, quemándolos... Pero, a veces, los muertos vuelven a reclamar justicia, y lo hacen del modo más inesperado.
El onceavo cuento bajo el título «Resaca» habla de lo difícil que es enfrentarse a un monstruo que los demás creen que no existe, porque no lo ven, pero que uno siente demasiado cerca.
El libro del escritor José María Marcos nos deja una colección de cuentos que no olvidaremos. Con un estilo muy cuidado, unos párrafos elaborados con precisión, sin acentuar todo el peso del relato en el final, José María Marcos nos ofrece una obra de calidad, rigurosa y detallista, y nos va mostrando el género desde un punto de vista argentino y con problemas y circunstancias que hacen a la vida de los habitantes de aquel país austral.

Por otra parte, quería aprovechar la publicación de estas reseñas de los libros Ingrávido y Los fantasmas siempre tienen hambre de la editorial Muerde Muertos, para publicar un pequeño resumen que a instancias mías, ha tenido la gentileza de facilitarme José María Marcos, contestando a mi pregunta sobre cómo se vivía en este momento el género fantástico en Argentina:

«—Las revistas especializadas de la literatura fantástica, la ciencia ficción y el terror que han logrado cierta continuidad en estos últimos años son: Próxima, Insomnia, Axxón y Cuasar. Aunque minoritario, tienen un público bien definido.
—En los suplementos de los principales diarios argentinos (ADN y Ñ), los géneros no tienen mucho espacio. Sin embargo, autores como Angélica Gorodischer, Alberto Laiseca, Alberto Ramponelli, Liliana Bodoc, Gustavo Nielsen y Pablo de Santis han abierto un camino de revalorización del género, al crear obras de calidad.
Angélica Gorodischer (1928) es una de las voces femeninas latinoamericanas más reconocidas dentro de la ciencia ficción, habiendo publicado entre otros títulos Kalpa Imperial, La noche del inocente, Doquier o Tumba de jaguares. Alberto Laiseca (1941), sin ser un escritor de cuentos de terror, llevó con gran éxito el ciclo televisivo Cuentos de terror, a través del cual revalorizó masivamente el género. Era un micro de cinco o diez minutos en el que narraba cuentos clásicos de la literatura universal. Él escribió también Beber en rojo, una novela-ensayo sobre el lugar de los monstruos en la literatura.
Alberto Ramponelli (1950) escribió las novelas de terror: Viene con la noche y El último fuego.
Liliana Bodoc (1958) escribió con un notable éxito La Saga de los Confines, integrada por Los Días del Venado (2000), Los Días de la Sombra (2002) y Los Días del Fuego (2004), que fue traducida al alemán, italiano, francés, portugués, holandés, inglés y japonés. Es una obra al estilo Tolkien, escrita con una prosa poética bellísima, que tiene la particularidad de incorporar la filosofía y la visión del mundo de los pueblos originarios de América Latina.
Gustavo Nielsen (1962) hace años que viene proponiendo obras vinculadas a lo onírico y la ciencia ficción, como Playa quemada, La flor azteca o El corazón de Dolli, y en el 2010 ganó uno de los premios literarios más importantes de Argentina: El Premio Clarín de Novela 2010.
Pablo de Santis (1963), de una larga trayectoria en defensa de los géneros literarios, editó en 2010 una novela de vampiros: Los anticuarios. Una buena historia, con algunas vueltas de tuerca a un tema tan transitado.
—Autores más nuevos de género (entre los cuales, generacionalmente, estamos José María Marcos y Fernando Figueras, nacidos en la década del 70) son: Juan José Burzi, Mariana Enriquez, Paula Ruggeri, Alejandro Alonso, Ricardo Curci, Juan Guinot y Oliverio Coelho.
—Un hecho positivo que no es estrictamente literario, pero está muy vinculado al género, es que desde hace 11 años se está realizando el Festival de Cine Terror, Fantástico y Bizarro Buenos Aires Rojo Sangre, con una importante afluencia de público y una enorme cantidad de películas. Literariamente no hay nada parecido a ello, pero ciertamente es un lugar de referencia para aquellos que gustan del género.
—Desde lo literario, es positiva la aparición de pequeñas editoriales que tratan de darle un lugar al género. Actualmente, Muerde Muertos, Galmort y Ediciones Cuasar son las que abordan esta propuesta, con autores argentinos contemporáneos. ¡Vamos a ver cómo nos va!»


Los autores:

Fernando Figueras: alumno del taller literario de Alberto Laiseca, ha publicado cuentos en las revistas Axxon, miNatura y Guka. Su relato “Sequía” fue elegido para integrar la antología De Diez (Ediciones Al Arco, 2009). Ingrávido es su primer libro de cuentos.
El autor nació en Buenos Aires (Argentina) en 1970.

José María Marcos: finalista del IV Premio de Literatura de Terror Villa de Maracena 2009 (Granada, España), está dedicado a desarrollar una obra vinculada al horror contemporáneo. En 2007 publicó la novela Recuerdos parásitos (quién alimenta a quién...), escrita con su hermano Carlos. Sus relatos, reseñas y entrevistas sobre literatura fantástica han aparecido en diversas revistas, como Insomnia y miNatura. Magíster en Periodismo y Medios de Comunicación (Universidad Nacional de La Plata), dirige el semanario La Palabra de Ezeiza (fundado en febrero de 1995). Nació el 17 de septiembre de 1974 en Uribelarrea (Buenos Aires), Argentina.



 

miércoles 1 de diciembre de 2010

RESEÑA DE DOS CORONAS DE SUSANA EEVEE



Por Pilar Alberdi

Ha sido para mí un placer tener este libro en las manos. Primero porque está escrito por una mujer, y segundo porque la autora ha sabido sacar el máximo partido al género de fantasía épica en que se inscribe, y los subgéneros de qué se nutre. Publicado por la Editorial Ajec forma parte de la Colección Excalibur Fantástica. La facilidad conque se lee la novela, la sútil prosa de Susana Eevee que nos lleva párrafo a párrafo señalando aquí y allá las acciones sin inmutarse, no impiden reflejar que ésta no es solo la disputa entre dos reinos, sino el terrible juego del destino con el personaje protagonista: Soota, hijo del rey erigio, que viste como todos los hombres del ejército un uniforme negro y lleva «un grueso trazo negro» sombreando sus ojos, uno de cada color, lo que le confiere un aspecto particular. Su espada, a la espalda. Sus músculos y fortaleza poderosa. El adiestramiento para la guerra, continuo. Su ética, sin embargo, bajo el peso del poder del rey, una carga molesta; su pasado una neblina que tiende a abrirse lentamente como la esperada apertura del telón de una sala de teatro cuando va a dar comienzo la función.
Dos Coronas representa dos pueblos enfrentados y, por tanto, dos sociedades, la Aldar y la Erigia, cada una con su dios, sus banderas, límites geográficos y, por supuesto, cada una con la certeza de que su mundo es el mejor con respecto al otro, aunque para los aldeanos, los campesinos, los soldados y los herederos de las coronas sus vidas valgan poco o nada. Ésta es la situación, pero la historia, en cambio, y por eso no podemos abandonar el libro al que nos aferramos página a página, es la de un joven que descubre que el sentido de su vida tambalea ante los nuevos descubrimientos que irá haciendo pero también ante sí mismo. Y cuando esto sucede, se produce, el levantamiento de los secretos, pero también un abismo, un pozo sin fondo que no se sabe bien cómo llenar para quien tiene que seguir haciendo su camino entre las fronteras y las gentes de Aldar y Egiria, donde no faltan augures y magos, nigromantes terribles como Tasurgo, que tienen poder suficiente para inclinar la balanza de la victoria o de la derrota de la guerra, hacia un bando o hacia el otro.
¿Qué son los hombres sino sus deseos? ¿Qué mueve al mundo sino las ideas? Esa es la cuestión: el rey de Egiria, poseedor de la corona negra desea «apoderarse de la corona de perlas, oro blanco y rubíes que se guarda en Betengard», sueña con recibir la aclamación de los aldarios, incluida la súplica de piedad por sus miserables vidas y, su reconocimiento sin condiciones como rey. Así irán cayendo fortalezas como la de Obsgarde, donde se produce la primera gran masacre pero aún le quedará territorio por recorrer. Le acompañan sus generales Brent Cleid, Linlebarg Berik, Roel Unax, y otros como Roy de Gugner. La lucha se llevará por delante cuanto encuentre a su paso, y allí donde hubo ciudades dejará «esqueletos de madera calcinada». Mientras tanto el rey Gronic de Aldar cuenta con la eficiente ayuda de oficiales como Voda Ordes, Ull Guible, Raldo Ozmar, Acasto Sergis, Olef Pawe que intentarán contrarestar la invasión.
Dividido en dos partes, la historia de Dos Coronas, de la que creíamos poder conocer el final, nos sorprende negando nuestra anticipación y nuestra premura, y con valor nos salpica a la cara una realidad, la de Soota, pero una realidad que bien puede ser la nuestra, la de cualquier persona. «Este es tu destino» parece decirle la vida: ¿luchas? ¿te rindes? ¿sigues adelante? Y es entonces, cuando una obra de fantasía épica se convierte en una obra real que nos toca el corazón y nos deja pensando.
Lo decía antes y lo repito ahora nuevamente: los párrafos con los que narra y describe Susana Eevee son cortos, concisos, se ciñen a lo concreto, a describir las acciones de los protagonistas, demorándose lo justo en los sentimientos, lo necesario para explicar el fondo claro o oscuro de qué esta hecho cada personaje.
Como escritora ha dado al texto lo que cualquier lector masculino espera de este tipo de historia: que contenga cierta agresividad, escenas de cama propias de una época violenta(medieval ficticia) en la que los seres humanos valían bien poco, disputas soterradas por el poder, victoria y derrota, soberbia y humillación, sentido de la lealtad y de la amistad enfrentada a la vil traicción. Y sin embargo, frente a la brutalidad propia de una época, también recoge la autora momentos en los que logra plasmar una fina sensualidad:

«Dio unos pasos hasta quedar frente al rey. Una tras otra, comenzó a desenlazar las cintas que anudaban su túnica (…). Zoroe bajó la capucha y liberó su oscura cabellera; fue como ver caer la noche sobre un monte nevado»

Como mujer aporta otras escenas en la que aparecen matrimonios de larga vida en común en los que el amor es un don trabajado a través de la cotidaneidad, en la que los más sabios en estas lides aprenden a recibir los golpes que sus egos se merecen a cambio de un justo equilibrio en la balanza marital del devenir como sería el caso de los personajes compuestos por Max Fiendeus y Magda. O la fuerte relación familiar que mantienen el trampero y sus hijos. También hay animales domésticos acompañando a varios personajes, y su peso literario sirve para aumentar o disminuir el de las figuras de sus amos. La autora también demuestra un gran conocimiento sobre plantas y árboles, y da detalles sencillos como el simple movimiento de unas aves de corral, ya sea que estén buscando lombrices en la tierra encharcada por la lluvia bajo unas hortensias ya sin flor o caminando y picoteando entre las patas de los caballos. Detalles como estos, prestan servicio al resto de la historia, haciéndola más viva.

Como cada cual escribe desde su experiencia de vida, quisiera destacar que siendo la escritora de Galicia y buena conocedora, por tanto, del clima de aquella región, muestra una gran habilidad para señalar con muy pocas palabras un posible cambio del tiempo, o simplemente aprovechar la circunstancia climática para acentuar o destacar un pasaje,un momento de tensión física o psicológica. Citaré a continuación algunas frases a modo de ejemplo:

«En cuanto se oyó el primer trueno, la lluvia no cesó de caer, sesgada por el viento huracanado. El aguacero emborronaba el paisaje que se veía desde la ventana, aunque sin ocultar el fuerte oleaje que agitaba el océano. El Tilo se advertía como una mancha grisácea de techumbres de paja. A lo lejos, el temporal descargaba aún con mayor furia, pintando un cielo negro que por momentos se encendía con la intensidad de los relámpagos»«Definitivamente, había dejado de llover. Soplaba del sur. Las nubes habían pasado y en el cielo brillaba la luz»

«La llovizna se precipitaba, impertinente, ensombreciendo la débil luz del día»

«Cuando cayó la tarde, las nubes se hicieron más densas y oscuras. No tardaría en descargar un copioso aguacero»

«El cielo estalló en una ensordecedora tormenta de rayos y granizo»

«Dibujó un círculo en el cristal para limpiar el vaho y vio que en el cielo se abrían algunos claros»


Dos Coronas. El libro de Susana Eevee se encuentra ya a la venta en las principales librerías de España. También en Ciberdark.net para aquellos que deseen adquirirlo desde el extranjero. En total: 42 capítulos y más de 400 páginas que se cierran con una nota de agradecimiento a las personas, a los escritores y escritoras que confiaron en el texto, dieron una opinión sobre el mismo o facilitaron una ayuda en la revisión. Entre ellos: Eloy Alonso, Teo Palacios, Jordi Biosca, Ángela Arias Molina, Roberto Redondo de Paz, Montserrat Cardiel, Lluís Viñas Marcus, Guillem López, Luisa Fernández, Fernando Martínez Gimeno, David Prieto y Raúl Gonzalvez.De momento, la historia es autoconclusiva, así me dijo la autora en la entrevista que podrán encontrar en este mismo blog, sin embargo, creo que aún puede dar más de sí, y no me extrañaría que en un futuro la escritora se decidiese a continuar la historia de Soota, el erigio.
Por último, quiero aprovechar esta pequeña reseña para dejarles la sinopsis y para felicitar a Susana Eevee por su libro, y por los que vendrán. Su nombre queda ya inscrito en la lista de escritoras españolas y extranjeras que han tocado el tema de la fantasía épica, entre las que recuerdo ahora: Ana María Matute, Laura Gallego, Lucía González Lavado, sin olvidar otras como Ursula K. Le Guin o Margaret Weis.


Sinópsis de Dos Coronas de Susana Eevee

Es tiempo de guerra. Siempre lo fue.

Durante siglos las dos Coronas se han enfrentado en un pulso de violencia y ambición. Los odios ancestrales se heredan batalla tras batalla.

Soota es un joven de espíritu rebelde y temerario. La pérdida de los recuerdos de su infancia ha forjado un corazón duro que lo ayuda a sobrevivir a las intrigas de una sociedad cruenta y convulsa. Es el mejor asesino que se ha adiestrado en la corte, y en él no hay cansancio, ni remordimiento ni dolor.

Su pasado, construido con mentiras, se derrumba el día que descubre que por sus venas corre la sangre de la casta real del enemigo. Comienza entonces para él un largo viaje hacia el honor, la lealtad y la compasión.

En medio del juego letal que disputan los dos reinos, Soota combatirá en una devastadora ofensiva. Pero, sobre todo, luchará por alcanzar su destino, la ansiada paz, la esperanza de recuperar lo perdido y redimir, así, su alma.

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http://susanaescribe.blogspot.com